Venezuela mira hacia el 6 de diciembre

Un contexto adverso vive la nación bolivariana de cara a las próximas elecciones parlamentarias. Escenarios, posibles desafíos para Caracas y el contexto actual de América Latina, son analizados por Alí Rodríguez Araque con JR

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Venezuela se encamina hacia un nuevo y decisivo momento de su historia revolucionaria. El próximo 6 de diciembre se juega la mayoría parlamentaria que tiene hace ya varios períodos y que constituye, según afirmó recientemente el presidente Nicolás Maduro, «un seguro para nuestro pueblo, para la estabilidad del país».

Para continuar con la construcción de una patria libre, con inclusión y para darle la espalda a las pretensiones derechistas de reimplantar políticas que durante siglos llevaron al país al abismo político, económico y social, es necesario mantener esa mayoría.

Sobre el escenario real en que Venezuela se vuelca hacia este capítulo, conversa con Juventud Rebelde Alí Rodríguez Araque, el embajador venezolano en Cuba y profundo político, bolivariano, latinoamericano y chavista.

Aunque, dice, en «política no es bueno hacer especulaciones» ni «adoptar posiciones triunfalistas», Alí vislumbra el 6 de diciembre como otro día de victoria para Venezuela.

—¿Cómo llega el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a estas parlamentarias del 6 de diciembre próximo?

—Como lo explicó el presidente Nicolás Maduro hace solo algunos días, este es un año muy difícil. Estas elecciones se van a realizar en el año más complicado que le ha tocado enfrentar al PSUV y, en general, al proceso revolucionario venezolano. Aunque él no dio muchas explicaciones sobre el porqué de esta afirmación, si uno se detiene un poco se encuentra primero con un problema económico de importancia.

«Después de un auge de los precios del petróleo que duró cerca de 15 años, ahora se ha estabilizado en alrededor de 50 dólares el barril cuando en el país está estimado sobre los 60 dólares. Es decir, que partimos de un problema deficitario que generalmente se cubre con la emisión de dinero, cuando la economía lo soporta, o con préstamos e impuestos para poder establecer un balance entre ingresos y gastos.

«Tenemos un problema históricamente estructural en Venezuela y es que el grueso de los productos que se consumen en el país, es importado, gracias a que siempre tuvo una gran capacidad de importación por los ingresos en dólares obtenidos por la venta de petróleo. Pero esa baja de ingreso también baja el poder de importación.

«Ese es el problema, muy esquemáticamente, en el ámbito económico que, con sus impactos sociales, crea inevitables consecuencias para la población. Ese es el escenario en el cual se van a realizar las elecciones.

«También se tiene que analizar la correlación de las fuerzas políticas. No hay dudas de que la oposición, producto de haber controlado los medios de comunicación, de tener ese apoyo descomunal en medios internacionales, conserva cierto peso en Venezuela que no se puede despreciar. Pero ellos tienen dos grandes debilidades, entre muchas otras, que se pueden destacar como relevantes.

«En primer lugar, no tienen un proyecto político que presentarle al país. En lugar del proyecto chavista, ¿qué presentan ellos como propuesta al país, en temas tan sensibles como la política petrolera y, muy particularmente, en las políticas sociales? Silencio. No hay propuestas.

«La oposición centra su discurso en el «anti», solo eso, no hay propuestas. Ese es un vacío muy grande que tiene y que se suma al del liderazgo endeble que han logrado y presentado. Y están, además, muy castigados por las contradicciones y los conflictos internos.

«Del lado de la Revolución tenemos un líder reconocido por todos con un alto apoyo popular y que tuvo, incluso, el respaldo del propio Comandante Hugo Chávez antes de su muerte.

«Destacable, sin dudas, es observar cómo en los candidatos que fueron elegidos por las bases como aspirantes a la Asamblea Nacional, está brotando un fervor joven muy importante. Es decir que las generaciones revolucionarias de relevo están ahí y van creciendo considerablemente».

—Ha sido un año difícil para Venezuela, como usted ha afirmado. Problemas económicos, intentos desestabilizadores desde dentro y fuera… ¿Qué repercusión podría tener en estos comicios?

—Hasta las acciones que se han desplegado en el ámbito internacional —particularmente desde Estados Unidos y, muy en especial, este decreto ley de Omaba que declara a Venezuela como una amenaza para EE.UU., que es de un primitivismo extremo— genera,  por supuesto, un rechazo unánime de la población, al punto que, hasta la propia oposición, con todo lo miserable que es desde el punto de vista ideológico y político, la ha rechazado.

«Todo esto permite al pueblo identificar muy bien la acción que particularmente desde Estados Unidos y muy relevantemente desde España intentan contra Venezuela. Son métodos rechazados por la aplastante mayoría del pueblo venezolano,  que ha desarrollado un alto grado de politización, un alto grado de desarrollo de su conciencia. Esa fue la gigantesca labor pedagógica que hizo Hugo Chávez y que dejó como uno de sus principales legados.

«En lo interno, hemos descrito la situación y el problema es que la oposición, al no poder tener una actitud claramente definida frente a las acciones imperialistas e intervencionistas, se va desprestigiando y no tiene asidero en términos de soberanía nacional, incluso, en términos de dignidad nacional.

«De manera que, sin adoptar actitudes triunfalistas que siempre son muy peligrosas, creo que este año el chavismo va a obtener una nueva victoria. Esto, sin grandes aspiraciones, ni con un optimismo crónico, sino haciendo un análisis lo más objetivo posible.»

—¿Cuál sería el escenario si no se obtuviera esa esperada mayoría parlamentaria?

—Estaríamos, sin dudas, frente a un período más complicado y difícil, porque la  oposición ha venido postulando  siempre la idea de interrumpir la gestión de Nicolás Maduro y una situación así —que no creo que se dé, hablamos de manera hipotética—, crearía mucha obstrucción en el Parlamento, por supuesto para el tema de la aprobación de los presupuestos, tomar decisiones, dictar leyes… Es decir, todo un conjunto de medidas que tienen que pasar por la aprobación del Parlamento. Se crearía una nueva situación más compleja.

Nuestra América tiene un nuevo rostro

Desde inicios de junio, grupos de ultraderecha adversos a la gestión del presidente Rafael Correa desatan manifestaciones en la capital y otras regiones con el fin crear zozobra y boicotear la gestión del mandatario. Dos proyectos de ley que buscan una mejor distribución de las riquezas en el país y frenar la acumulación de capitales con miras a construir un Ecuador más justo y equitativo, es la justificación para generar el caos.

—A su juicio, ¿se está repitiendo la misma fórmula en Ecuador que en Venezuela?

—Es bastante similar, la misma estrategia. Hay que tomar en  cuenta que a lo largo de los últimos años está en pugna la gran estrategia, la gran fuerza de la integración que ha provocado un cambio de rostro en América Latina y, sobre todo, en Sudamérica. Hoy el grado de conciencia política, el surgimiento de nuevos liderazgos (Néstor Kirchner, en Argentina; Luis Inacio Lula Da Silva, en Brasil; el Comandante Hugo Chávez, en Venezuela y todos los que siguen apareciendo), ha dado una nueva idiosincrasia política a la sociedad sudamericana.

«Bolívar, por ejemplo, fue desde Caracas hasta el Alto Perú y la idea que prevaleció en esa gesta independentista fue la de la unidad. Colombia ocupaba el territorio de Venezuela, la actual Colombia, Panamá y Ecuador. Una nación con un peso considerable en el escenario regional y mundial que también algunas oligarquías internas intentaron socavar.

«Pero ha renacido el espíritu de unidad, de integración. Surgió la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) e, insisto, Nuestra América tiene un nuevo rostro.

«De manera que Ecuador forma parte de esa corriente integracionista, patriótica, soberana y obviamente genera conflictos. Por ejemplo, cuando en noviembre de 2005 el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, durante las históricas jornadas en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, ve hundirse su intención de implementar un Área de Libre Comercio en la región (ALCA), entonces busca otras estrategias para desestabilizar a nuestros países y tratar de aislarlos internacionalmente.

«Pero toda esta estrategia de aislamiento ha fracasado y eso acentúa mucho la línea de desestabilización, que es lo que está ocurriendo en Ecuador.

«No obstante, estoy seguro, Correa está muy bien sembrado dentro de los sectores populares con sus políticas, tanto soberanas como de distribución del ingreso ecuatoriano hacia los sectores más humildes, y hay bastante razones para pensar que saldrá triunfante de esta nueva crisis porque, además, cuenta con el apoyo de los pueblos de Nuestra América.

—Se cumple el X aniversario de Petrocaribe, mecanismo de cooperación impulsado por Venezuela e ideado por Hugo Chávez que ha mejorado la vida en muchas naciones caribeñas. ¿Es este proyecto muestra de este nuevo rostro latinoamericano?

—Cualquiera que revise las cifras al respecto encontrará la razón de ser de una política que no fue tratar de sacar provecho de las necesidades energéticas de estos países, sino por el contrario, desarrollar una política con facilidades de pago, de apoyo al desarrollo de la infraestructura para el sector energético y eso es, obviamente, muy reconocido por todos los países que integran Petrocaribe. Pero además se desarrollan en estos países proyectos sociales, en varios de los cuales participa Venezuela.

«Es, en concreto, una expresión de la política de solidaridad que va más allá del discurso que generalmente acompaña un planteamiento político».

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