En la encrucijada de la historia de América y del mundo

A sus 49 años de fundada por iniciativa de Fidel, la Oclae se fortalece como organización regional para encauzar no solo la unidad de los estudiantes, sino también de la Patria Grande

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Para unir, movilizar y combatir nació en La Habana, el 11 de agosto de 1966, la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae). Luego de días intensos cargados de júbilo y compromiso, que habían caracterizado el IV Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes, surgía una agrupación regional que defendía los sueños e intereses de la juventud estudiosa y de los pueblos.

La capital de los cubanos fue elegida por unanimidad sede de la Secretaría permanente de la Oclae, en tanto sobre la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Cuba recayó por aclamación de las delegaciones participantes la presidencia de dicha organización, mientras las federaciones estudiantiles de Venezuela, Uruguay, Puerto Rico, República Dominicana y Panamá ocuparon puestos como miembros de la dirección de la naciente agrupación.

En la escalinata de la Universidad de La Habana se dejó la huella de la clausura del Congreso que, como afirmaba su Declaración General, había tenido lugar «en Cuba, territorio libre de América, en momentos en que el enemigo de todos los pueblos del mundo, el imperialismo yanqui, adelanta provocaciones reiteradas para tratar de destruir a la Revolución Cubana y limitar la fuerza contagiosa de su ejemplo».

Así, ante el Alma Máter y con la asistencia de miles de estudiantes universitarios y secundaristas, becarios, delegaciones extranjeras y el pueblo en general, la FEU agradeció la responsabilidad otorgada a los jóvenes cubanos de la Educación Superior de guiar la nueva organización, y casi de inmediato dio lectura a la Declaración General del evento.

El Doctor Armando Hart Dávalos, entonces ministro de Educación, quien tuvo a su cargo las palabras de clausura, señaló que para el pueblo de Cuba y particularmente para sus estudiantes, constituía motivo de júbilo y de mucha satisfacción el desarrollo en nuestra Patria del importante evento estudiantil, que «está destinado a desempeñar un papel de gran trascendencia en la historia del movimiento estudiantil en América Latina, que también desempeñará un rol de enorme valor en el desarrollo de las ideas revolucionarias y antiimperialistas de nuestro continente».

Aquella noche de fundación, Hart Dávalos dijo que el estudiantado de la Mayor de las Antillas tenía motivos para sentirse eufórico, pues «la oportunidad de que el Congreso se haya celebrado y el hecho de que haya sido encargada nuestra organización estudiantil para presidir la organización de los estudiantes latinoamericanos es un motivo más que llena de orgullo patrio y revolucionario a todos los estudiantes y a todos nuestros pueblos».

El IV CLAE, que se ratificó como el Congreso de mayor nivel representativo de cuantos se habían desarrollado hasta esa fecha, se pronunció por el derecho y el deber de los jóvenes de combatir al imperialismo, proclamó su defensa en bien de todas las naciones oprimidas, y en especial expresó la disposición de pelear junto al pueblo vietnamita, blanco de las agresiones norteamericanas.

Diversos lugares de la capital fueron escenario por aquellos días de la principal reunión de educandos de la región, que se realizó con el lema Por la Unidad antiimperialista del estudiantado latinoamericano. El Colegio Médico de La Habana, actual Ministerio de Salud Pública, fue el sitio escogido para las sesiones de trabajo.

Como parte del evento fue inaugurado en el Salón de la Paz, del Hotel Habana Libre, la exposición fotográfica nacional IV CLAE, la cual ofreció un recuento en 350 imágenes de la lucha estudiantil cubana y también latinoamericana; se realizó un desfile militar universitario en el estadio Juan Abrantes, de la Universidad de La Habana, y la bandera del heroico Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur presidió las sesiones del evento.

Y fueron esas muchas razones las que llevaron a Hart Dávalos a señalar también que en las condiciones de nuestros pueblos de América Latina es importante el papel trascendental que los estudiantes van a desempeñar o están desempeñando. «Los estudiantes de América Latina están hoy en una encrucijada: en la encrucijada de la historia de América y en la encrucijada de la historia del mundo».

Esa bandera, la Oclae —todavía bajo la presidencia de la FEU de Cuba— no la ha abandonado a sus 49 años de fundada. Lejos de extinguirse como organización se fortalece cada día; la palabra de orden sigue siendo la defensa de una educación pública, gratuita y de calidad, así como la unidad e integración no solo de los estudiantes, sino también de la Patria Grande, porque «de esa unidad depende la suerte de un continente y esa unidad ayudará decisivamente en la suerte del mundo». Segura de esos principios fundacionales, la Oclae comienza a vivir el medio siglo de unidad estudiantil latinoamericana.

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