Otras medidas, no tan nuevas, sobre el bloqueo

Entrarán en vigor el día 21, pero todavía se quedan en la punta del iceberg

Autor:

Juana Carrasco Martín

Un día después de la presentación de Cartas Credenciales del Embajador de Cuba ante los Estados Unidos, y en víspera de la llegada del Papa Francisco a la Mayor de las Antillas, los Departamentos del Tesoro y Comercio anunciaron en Washington, el viernes 18 de septiembre, regulaciones respecto a Cuba que complementan las puestas en vigor el 16 de enero pasado, las que tratan de atenuar el rigor del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace más de medio siglo.

Medios estadounidenses e internacionales se hicieron eco de inmediato —algunos de ellos las exponían en exclusiva desde el jueves 17— y en general hablaban de «nuevas medidas», de remoción de restricciones en el comercio bilateral, viajes, remesas y la operación de empresas estadounidenses en Cuba.

El documento, bajo el título genérico de Ulterior enmienda a los reglamentos de las sanciones de Cuba, extenso a nivel de detalles, en realidad no abre ninguna área nueva, solo expande el alcance de las autorizaciones realizadas por el presidente Barack Obama. Sin embargo, demuestra que el mandatario tiene prerrogativas, una herramienta que puede seguir utilizando para andar por el camino que posibilite vaciar el bloqueo, el cual solo puede eliminar totalmente el Congreso estadounidense, apuntaban algunos analistas.

Precisamente en la conversación telefónica que sostuvieron este viernes 18 los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, el dirigente cubano recalcaba respecto a estas regulaciones anunciadas horas antes, «la necesidad de profundizar su alcance y de eliminar definitivamente la política de bloqueo en beneficio de ambos pueblos».

«Es un gran día para nuestra política hacia Cuba», dijo un funcionario de la Casa Blanca sobre las normativas, según citaba AFP al oficial no identificado, y también señalaba la agencia noticiosa que las medidas «sin embargo, no afectan el grueso del embargo económico y financiero adoptado por Estados Unidos hace medio siglo, que solamente podrá ser desmontado por el Congreso, pues se encuentra codificado en diversas leyes»; una referencia a la Ley Torriccelli y a la Helms-Burton.

Las normativas y autorizaciones anunciadas se refieren a viajes, telecomunicaciones y servicios de Internet, transacciones financieras y comerciales, representación física de negocios de Estados Unidos en Cuba, comercio, remesas, servicios legales, actividades educacionales, servicios médicos de emergencia y ambulancias aéreas, y proyectos humanitarios.

Quizá la única medida realmente flexibilizada o abierta completamente, de las que entran en vigor el próximo lunes, sea la eliminación de los límites monetarios a las remesas desde Estados Unidos a Cuba y la autorización del envío de remesas hacia los Estados Unidos por ciudadanos cubanos desde Cuba y terceros países. Aunque mantienen el veto a funcionarios del Gobierno o del Partido Comunista de Cuba.

En cuanto a los viajes de los estadounidenses a la isla caribeña, se vio frustrada la expectativa de una amplía mayoría de la ciudadanía que aspiraba a poder disfrutar de su derecho constitucional al libre tránsito, pues los viajes puramente turísticos siguen vedados, a pesar de que a las 12 categorías autorizadas anteriormente, ahora se les permite visita a Cuba junto con sus familiares cercanos.

Una ampliación más sólida en esta área hubiera sido permitir los viajes individuales bajo el acápite de los contactos pueblo a pueblo, pero se queda corta la intención, mucho más cuando se anuncia flexibilización en transacciones financieras y comerciales que solo están permitidas para los cubanos localizados fuera de Cuba, o las autorizaciones que hace Washington sobre el comercio, destinadas más «al sector no estatal», a «empresarios privados».

En general las medidas demuestran que favorecen a un sector determinado de la población cubana y a los intereses estadounidenses.

Las declaraciones de la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, evidencian con claridad la intención: estas medidas están diseñadas para «apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar los históricos objetivos de política (exterior) del presidente Obama» impulsando cambios para hacer avanzar lo que llamó «las retrasadas reformas económicas en todo el país».

«Los cambios anunciados permitirán a Estados Unidos seguir avanzando en nuestros intereses», dijo Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca.

Créditos, financiamientos, utilización del dólar en las transacciones comerciales cubanas, siguen estando ausentes de las autorizaciones, por lo que el bloqueo mantiene intactos sus elementos sustanciales. ¿Por qué no se tocan esos puntos medulares?

Por otra parte, los bancos, las entidades financieras, tanto de Estados Unidos como de otros países aliados de Washington, no se involucran en esa flexibilización por temor manifiesto a ser víctimas de las multimillonarias multas impuestas —sobre todo en tiempos más recientes— a los que negocian con Cuba, lo que imposibilita el establecimiento del sistema de tarjetas de crédito y débito.

Incluso los anuncios de enero pasado en áreas determinadas no han podido avanzar por estas limitaciones y otras como el pago en efectivo y por adelantado de las compras de los bienes, productos o servicios autorizados por Estados Unidos, tanto en esta ocasión como en las primeras medidas tomadas por Obama.

Por otra parte, si Estados Unidos permite a determinados sectores de sus compañías establecer oficinas, subsidiarias y puntos de venta en Cuba —sin tener en cuenta las regulaciones cubanas— no se establece una reciprocidad para que empresas cubanas tengan igual posibilidad operativa en territorio estadounidense, como se recuerda que tuvo hasta un momento Cubana de Aviación, por ejemplo.

Queda tela por donde cortar, y mucha, en las posibilidades del presidente Obama respecto a su intención de eliminar el bloqueo por su carácter obsoleto e ineficaz. Estamos todavía viendo la punta del iceberg, y es bueno llamar la atención sobre la voluntad de Cuba de avanzar en las relaciones, que como dijo el Presidente Raúl Castro, y lo acaba de ratificar en su conversación telefónica de hoy con el Jefe de la Casa Blanca, estas deben ser sobre la base del respeto y la igualdad soberana. El bloqueo es, sin dudas, el obstáculo principal.

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