Dos senadores estadounidenses condenan graves abusos a niños inmigrantes centroamericanos

Los menores llegan al país norteño anhelando el sueño americano y la realidad que tienen que vivir es muy distinta a esa fantasía

Autor:

Juventud Rebelde

WASHINGTON, enero 28.– Claire McCaskill, senadora demócrata por Missouri, y Rob Portman, senador republicano por Ohio, revelaron los graves abusos que han sufrido menores inmigrantes indocumentados, la mayor parte de Centroamérica, y a los que el Gobierno estadounidense puso bajo custodia de malhechores que los explotaron laboral y sexualmente, reportó EFE.

En una audiencia del Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado, este jueves, la senadora McCaskill denunció que los menores «vulnerables y traumatizados», han sido «abusados por quienes los tenían en custodia».

Agregó que «una menor de 16 años estaba con alguien que decía ser su primo. La realidad es que esa persona no tenía ninguna relación con la menor y además había pagado para que ella pudiera venir a Estados Unidos La menor, que ya había sufrido abusos sexuales en su país, fue obligada a tener sexo con ese individuo».

Este es, según la senadora, solo uno de los casos en los que el Gobierno federal actuó de forma irresponsable al conceder la custodia temporal de menores a individuos que, en vez de protegerlos, abusaron de ellos.

La mayor parte de los abusos que retrataron los senadores fueron laborales, como muestra el caso de un adolescente de 17 años que vivía con otros 14 menores en condiciones deplorables y que fue obligado a trabajar 12 horas al día, hasta que se enfermó, según reveló McCaskill.

Tanto McCaskill como Rob Portman, presidente del subcomité, acusaron al Departamento de Salud (HHS) de haber incurrido en fallos sistemáticos que perjudicaron a los menores y que podían haberse evitado fácilmente.

Según los senadores, los funcionarios del HHS no comprobaron si las personas que iban a vivir con el menor tenían antecedentes penales, no visitaron las casas donde se iban a alojar los niños y tampoco investigaron si varios de ellos estaban siendo realojados en una misma dirección, lo que podría dar pistas sobre abusos.

«Lo que me preocupa es que el HHS nos dijo que era literalmente imposible saber cuántos niños estaban viviendo con personas condenadas por crímenes graves, tampoco podían saber qué crímenes habían cometido y cómo estaban viviendo los niños. El punto es que esto es inaceptable», sentenció Portman.

En respuesta a las acusaciones, el secretario adjunto para Niños y Familias del HHS, Mark H. Greenberg, defendió que la regulación de su departamento exige que se realicen exhaustivos controles sobre los individuos que van a acoger a los niños, incluida la identidad, antecedentes penales o relación de parentesco con el menor.

«Tenemos conocimiento de nuestras responsabilidades con estos niños y continuaremos buscando maneras para fortalecer las garantías», señaló Greenberg en su intervención ante el subcomité de Investigaciones del Senado.

Además, destacó que los menores que se arriesgan a cruzar la frontera de forma ilegal solían ser adolescentes de unos 14 años, pero cada vez observan que más niñas y niños y más jóvenes se atreven a poner su vida a merced del desierto por la promesa de una vida mejor en Estados Unidos, señaló EFE.

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