Lula llama a la unidad para enfrentar la crisis política

El exmandatario expuso a sus seguidores las acusaciones en su contra, que se centran en los supuestos delitos de ocultación de patrimonio, blanqueo de dinero y enriquecimiento ilícito, y negó una y otra vez cada una de ellas

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Juventud Rebelde

Brasilia, marzo 9.— El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió la unidad de los parlamentarios nacionales frente a la severa crisis política que enfrenta el país y afirmó ser víctima de una persecución política por parte de la derecha que pretende implicarlo en la trama de corrupción en Petrobras.

Lula se reunió este miércoles con un nutrido grupo de parlamentarios, entre ellos el presidente del Senado, Renán Calheiros, así como los legisladores del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen Lula y la mandataria Dilma Rousseff, y del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la principal fuerza de la coalición gobernante, entre otros.

En la cita, dice Dpa, el exmandatario los puso al corriente sobre las acusaciones en su contra, que se centran en los supuestos delitos de ocultación de patrimonio, blanqueo de dinero y enriquecimiento ilícito, y negó una y otra vez cada una de ellas.

Lula calificó de «ilegal» la operación policial de la que fue víctima el pasado viernes cuando fue conducido desde su casa a una comisaría para prestar declaración y que incluyó allanamientos a su domicilio y a los de algunos de sus familiares y allegados.

El senador Hélio José da Silva, quien también participó en la reunión, agregó a EFE que Lula se mostró «indignado» y se negó a aceptar alguna cartera del Gobierno para garantizarle inmunidad frente a la persecución judicial.

Ante la sugerencia —apuntó el parlamentario— Lula dijo que no «aceptaría jamás» y aclaró que se trató de «comentarios informales» que ni siquiera habían sido tratados con la presidenta Rousseff, como han especulado a viva voz la prensa y sectores adversos al Gobierno brasileño.

En la reunión Lula también instó a los partidos de la base oficialista a mantener la unidad, frente al próximo reinicio de los trámi-

tes para un juicio político contra Rousseff.

La mayor preocupación del Gobierno radica en las alas disidentes que existen en el PMDB, que lidera el vicepresidente Michel Temer y celebrará el próximo sábado una convención nacional para elegir a sus nuevas autoridades y analizar la coyuntura política.

La disidencia interna del PMDB ha anunciado que se propone exigir que el partido abandone el Gobierno o asuma una posición independiente y libere a sus parlamentarios ante la próxima reanudación del trámite para un juicio político contra Rousseff, a lo cual se oponen los sectores oficialistas.

En tanto, crecen las muestras de solidaridad con Lula alrededor del mundo. Este miércoles varias organizaciones políticas y sociales argentinas que integran el partido Frente para la Victoria (FpV), repudiaron la detención injustificada del Expresidente brasileño.

En un comunicado difundido por la Corriente de Liberación Nacional (Kolina), los firmantes manifestaron su preocupación «por la violencia institucional que las corporaciones mediáticas y judiciales vienen desplegando contra el Gobierno democrático del PT brasileño».

El operativo del 4 de marzo pasado, de inusitada envergadura por el despliegue de fuerzas policiales, es un antecedente alarmante en lo que hace al funcionamiento de las instituciones democráticas y republicanas en nuestra región, sostiene el texto citado por PL.

Nada de lo que está pasando en América Latina y el Caribe es ajeno a la política imperial de los Estados Unidos, sostuvo, por su parte, el académico Aldo Díaz-Lacayo, integrante del capítulo Nicaragua de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

El historiador y exdiplomático exigió respeto para Lula da Silva y reconoció el repunte de la agresión norteamericana en la región, que se agudiza con el triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales de Argentina y las parlamentarias de Venezuela, así como de la opción del No en el referéndum celebrado recientemente en Bolivia.

En la misma postura se manifestó el Partido Comunista Francés (PCF) al expresar su solidaridad con Lula y toda la izquierda política y social del país sudamericano. La situación, añade, se traduce en un acto de intimidación indigna e ilegal que condenan firmemente y remarcó la maniobra mediática orquestada por la derecha que solo busca destruir al Gobierno brasileño.

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