Europa se lava las manos con lágrimas de migrantes

La UE y Turquía echaron a andar el dispositivo, aunque el precio de muchos sea la vuelta a la guerra

Autor:

Juventud Rebelde

LESBOS, Grecia, abril 4.— Tres barcos devolvieron este lunes a Turquía a 202 migrantes desde las islas griegas de Lesbos y Chios, en el inicio de la aplicación del polémico acuerdo firmado entre Bruselas y Ankara el 18 de marzo. En sentido inverso, 43 sirios que estaban en Turquía fueron enviados a países de la Unión Europea (UE).

AFP recuerda que el trato fue apoyado por Alemania, que aceptó en el último año a la mayoría de los más de un millón de migrantes que desembarcaron en Europa desde Turquía.

En una entrevista telefónica, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro turco, Ahmed Davutoglu, consideraron este lunes un día «importante», que marcó el inicio de la «puesta en marcha de una parte central» de la estrategia europea para frenar el flujo de migrantes, dijo el Gobierno de Berlín.

El plan estipula que las personas llegadas después del 20 de marzo serán devueltas a Turquía si no efectúan una demanda de asilo o si su petición es rechazada. Además, prevé que por cada sirio devuelto, otro —que cumpla los requisitos— sea admitido en territorio comunitario, con un tope de 72 000 personas.

La mayoría de los 202 migrantes de este primer operativo procedía de Pakistán, Afganistán e Irán y unos pocos eran sirios que no efectuaron la demanda de asilo, informó Giorgos Kyritsis, portavoz del Servicio de Coordinación de Política Migratoria de Grecia.

Según el ministro turco que se encarga de las relaciones con la UE, Volkan Bozkir, los sirios serán enviados a los campos de Osmaniye, en el sur del país, y de Kirklareli, en el norte, cerca de la frontera con Bulgaria, y los migrantes de otros países permanecerán un tiempo en Turquía, antes de ser enviados «poco a poco» a sus naciones.

El proceder suscita gran preocupación entre los defensores de los derechos humanos, que acusan a Turquía de forzar a un centenar de sirios al día a regresar a ese país. Otro punto muy criticado es el supuesto de la UE de que Turquía es un «país seguro», lo cual no es compartido por muchos actores políticos.

El acuerdo —que contempla que la UE otorgue de ahora al 2018 un total de 6 000 millones de euros a Turquía para la atención a los refugiados, la promesa de conceder a los ciudadanos turcos el acceso sin visa al espacio de la Unión y significa otro paso en la pretensión de Ankara de entrar al bloque— no resuelve el problema de los 50 000 migrantes llegados a Grecia antes del 20 de marzo y que permanecen bloqueados desde que, país a país, Europa cerró a los irregulares la ruta de los Balcanes.

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