Michel Temer: el inelegible «presidente» y su gabinete

Temer, vicepresidente hasta el jueves 12 de mayo y solo «presidente» porque así lo manda la Constitución, pues no cuenta ni siquiera con el dos por ciento de aprobación de los brasileños, es miembro del Partido Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) que nunca ha podido llegar a la primera magistratura de la nación por la vía de las urnas

Autor:

Juana Carrasco Martín

Con la rapidez de quien llevaba mucho tiempo ansiando la silla presidencial de Brasil, que de un golpe se le ha dispuesto, el inelegible, Michel Temer, se posesionó interinamente del Palacio de Planalto y dio a conocer su gabinete. Lleno de conservadores con fuertes vínculos financieros, todos blancos y todos hombres, en un país mulato y con una fuerza femenina destacable (desde 1979 es el primer gabinete donde no hay ni una sola presencia femenina).

Weliton Prado, un diputado del Partido de la Mujer Brasileña (quien por cierto votó a favor del juicio político contra Dilma), describió a Temer como «un vampiro de esas películas de terror... Es como un virus, cuando la inmunidad falla, el virus entra y contamina todo el cuerpo».

Este contaminante ha traído a la escena ese hándicap político y con ello promete ya fuertes encontronazos, porque se trata de calmar a los grandes capitales, a los hombres de negocio, a los intereses transnacionales y, más tarde o más temprano, se enfrentará al pueblo y sus necesidades, aun a aquellos que pueden haber apoyado el impeachment.

La suspensión de la presidenta electa Dilma Rousseff, mediante el golpe parlamentario-mediático, con tufo a maniobra en ¡yes! contra la América Nuestra, ha instalado a la derecha y también a verdaderos corruptos al timón de un país que —ciertamente viviendo una crisis económica en los últimos tiempos, pero ocupado de su población más pobre durante 13 años— apenas en 2014 había decidido, por el voto de 54 millones de brasileños, mantener al Gobierno del Partido de los Trabajadores.

Temer, vicepresidente hasta el jueves 12 de mayo y solo «presidente» porque así lo manda la Constitución, pues no cuenta ni siquiera con el dos por ciento de aprobación de los brasileños, es miembro del Partido Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) que nunca ha podido llegar a la primera magistratura de la nación por la vía de las urnas.

Él mismo está implicado en el escándalo de corrupción de la compañía petrolera Petrobras y, como se sabe, también está acusado de delito de responsabilidad, porque firmó los mismos papeles con decisiones presupuestarias que le valieron el impeachment a la Presidenta. Sin embargo, ya está dicho hace tiempo, la justicia es ciega para ver lo que no le conviene y diputados y senadores que celebraron juicio contra Dilma, se tapan ojos y oídos para no ver el traspatio del flamante «presidente» interino.

Este viernes, Wikileaks sacó a la luz que Michel Temer fue informante de la CIA, mantenía constante comunicación con la Embajada de EE. UU. en Brasil para intercambiar información clasificada como «sensible» y «solo para uso oficial», y apunta que el documento que evidencia la relación entre Temer y la CIA fue enviado desde Sao Paulo con destino al Comando Sur de EE. UU con información acerca de la situación política en Brasil durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, apuntaban algunos medios.

Uno de los cables filtrados por Wikileaks fechado en el año 2006 dice: «el diputado Federal Michel Temer, presidente nacional del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), cree que la desilusión pública con el presidente Lula y el Partido de los Trabajadores (PT) proporciona una oportunidad para que el PMDB presente su propio candidato a las elecciones presidenciales de 2006». También en aquel entonces el PMDB no pudo llegar a la presidencia por las vías de la democracia sustentada en el poder del voto popular.

Temer, al amparo de las potestades que le dio el golpe, decidió y para «crear un clima de confianza», como prometió en su primer discurso, transitar en el campo económico y puso a su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, frente a las indagatorias de la prensa, quizá porque este es uno de los verdaderos poderes detrás del cargo usurpado, y porque puede explicar mejor las «importantes» medidas económicas de ajuste que ya han dejado, 24 horas después de la asonada parlamentaria, a unos 4 000 empleados públicos sin trabajo.

Meirelles es nada menos que un exbanquero de Wall Street, específicamente fue presidente del BankBoston y presidente del FleetBoston Financial’s Global Banking; fue director del Banco Central de Brasil durante el Gobierno de Lula; en 2012 se unió a la Junta de Asesores de J&F, una empresa que controla siete grandes compañías cuyo capital total se estima en 65 000 millones. Meirelles ha recibido 12 ofertas de trabajo del sector privado, entre ellas la presidencia en Brasil de los bancos Barclays y Goldman Sachs, lo que demuestra, sin duda, que es un hombre de la total confianza del sistema financiero y bancario internacional.

Ahora, si cumple la orden de Temer de subsanar las cuentas públicas brasileñas, el nuevo Ministro de Hacienda, cuyo currículo es del agrado del mercado, lo hará en beneficio de una privatización de riquezas que ya se vislumbra en el panorama. Para salir de la recesión anunció un corte de gastos públicos y una auditoría de los programas de asistencia a los pobres.

Otros nombres de ministros se suman a esa dirección, como el economista Romero Jucá (Ministerio de Planificación, Desarrollo y Gestión), el ganadero Geddel Vieira Lima (Secretaría de Gobierno) y el empresario Henrique Eduardo Alves (Turismo), un trío, citado por AVN, que aparece en la lista de investigaciones realizadas por la Policía Federal de Brasil por el caso de la Operación Lava Jato, dirigida a indagar en el lavado de dinero y malversación de fondos en Petrobras y empresas constructoras. El portal de noticias Estado de Brasil agrega que Jucá había estado investigado por delitos de soborno y conspiración.

En la operación Lava Jato también estaban investigados los empresarios Raúl Jungmann (ministro de Defensa) y Bruno Araújo (ministro de las Ciudades), así como los políticos Ricardo Barros (ministro de Salud) y Mendonca Filho (ministro de Educación y Cultura). Añadamos a este registro que como ministro de Agricultura y Ganadería fue nombrado Blairo Maggi, reconocido terrateniente que posee uno de los mayores emporios de soja de todo el mundo, y responsable de impulsar un proyecto de ley que minimiza las licencias ambientales necesarias para acometer obras, decía el diario El País.

Como apuntó EFE, al dar a conocer algunas de esas pequeñas fichas: «Desde el mismo jueves pasaron a ser protegidos por mecanismo jurídico brasileño denominado foro de privilegiados, lo que otorga inmunidad».

Temer y su equipo son el virus que corroe a todo el cuerpo.

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