México, Cuba y la Asociación de Estados del Caribe

Las palabras de la Secretaria de Relaciones Exteriores de México sobre temas de interés regional de los Estados caribeños, en el marco de la VII Cumbre de la AEC que se celebra en nuestro país

Autor:

Claudia Ruiz Massieu Salinas

Este sábado, Cuba será el anfitrión de una importante cita: la Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC). Como miembro de la agrupación, México estará presente para, como decía José Martí, promover la solidaridad, «pero no como un fin en sí mismo, sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal».

Y esa misión, como la entendemos en México hoy en día, significa contribuir de forma regional a resolver los retos globales que compartimos y enfrentamos juntos con la responsabilidad que eso supone. Para ello, necesitamos consolidarnos como una región próspera y estable, objetivo común de todos los miembros de la AEC.

A la luz de esto, en representación del presidente Enrique Peña Nieto, impulsaré en esta Cumbre que nuestra organización se consolide como catalizador de la cooperación internacional para el desarrollo, en favor de temas de gran relevancia para la Cuenca del Caribe, de la cual México forma parte integral. Turismo sustentable, comercio, transporte y gestión integral del riesgo de desastres, son algunas de las cuestiones en las que habremos de trabajar.

La importancia del encuentro tiene implicaciones más amplias: el bienestar de quienes confluimos en el Mar Caribe es importante para el continente y el mundo. Baste con señalar que agrupamos al 55 % del total de la población de América Latina y el Caribe, y en 2014 nuestro producto interno bruto —que ascendió a 2.6 billones de dólares— representó el 41 % de la producción de toda la región.

Estas cifras son indicativas del potencial que tenemos. Sin embargo, debemos reconocer que aún existen oportunidades que no hemos aprovechado para apuntalar nuestro desarrollo, y que están al alcance de nuestra mano si unimos esfuerzos; sin duda, la AEC es un mecanismo eficaz para acercarnos a este objetivo.

Prueba de ello es que, en sus más de dos décadas de existencia, nuestra agrupación ha logrado metas de gran envergadura. Por ejemplo, el establecimiento de la Zona de Turismo Sustentable del Caribe, la primera en el mundo en concentrar esfuerzos en la atracción conjunta de turismo y en la preservación de los ecosistemas de la zona.

Otro ejemplo del éxito de las sinergias es la entrada en vigor del Acuerdo de Cooperación Regional en materia de Desastres Naturales, el cual tiene gran relevancia debido a nuestra vulnerabilidad frente a fenómenos naturales.

Gracias a este acuerdo y a la Plataforma de Información Territorial del Caribe, contamos con la metodología para evaluar riesgos y la capacidad de ampliar las medidas preventivas ante desastres naturales, al generar información oportuna para la toma de decisiones en casos de sismos, huracanes e inundaciones.

La AEC integra la lista de los principales foros de gobernanza global de los que México forma parte. De hecho, por eso decidimos hospedar la 6ta. Cumbre en 2014, en Mérida, Yucatán. De ahí que nuestra participación no se limite a una presencia meramente representativa. Queremos y merecemos una organización a la altura de las potencialidades del Mar Caribe.

Además, en lo personal, me llena de orgullo participar, pues se me ha brindado la oportunidad de ser testigo de un acontecimiento histórico para la AEC: la llegada, por primera vez en sus 22 años de existencia, de una mujer a la Secretaría General.

Celebro el nombramiento de la Dra. June Soomer de Santa Lucía al frente de nuestra agrupación, con quien espero trabajar por el bienestar de la Cuenca del Caribe, pero muy especialmente en favor del avance y empoderamiento de las niñas y mujeres.

El año pasado, México y muchas islas del Caribe fuimos de los principales promotores de uno de los momentos estelares del multilateralismo de los últimos años: la adopción del Acuerdo de París sobre Cambio Climático. Para los países del Caribe, el tema no solo nos es cercano sino entrañable, pues hemos vivido este flagelo en carne propia y lamentamos la ausencia de sus víctimas.

Por ello, el día de hoy, México ve a esta Cumbre de la AEC como la oportunidad de pasar de lo global a lo regional y apuntalar así la misión universal de las Américas, pero más aún, la de la Cuenca del Caribe.

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