¡Cesó la horrible noche!

Con celebraciones públicas o en la intimidad, los colombianos vivieron un jueves de esperanza ante el gran paso dado en La Habana para construirse un futuro distinto

Autor:

Juventud Rebelde

BOGOTÁ, junio 23.— Con aplausos y banderas, miles de colombianos celebraron en esta capital el acuerdo entre el Gobierno y las FARC-EP sobre el punto final del conflicto, que incluye el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, reportó PL.

Frente a una pantalla gigante, una multitud presenció el acto celebrado en La Habana, donde los voceros gubernamentales y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) suscribieron el documento, calificado aquí de histórico.

Las palomas de la paz volaron en los cielos colombianos.

«Los colombianos estamos felices, se cayó el muro de la infamia, de una guerra de décadas que dejó 300 000 muertos y millones de desplazados de sus lugares de origen», declaró a Prensa Latina José Cuesta, líder del movimiento Progresistas, una de las agrupaciones que convocó a la movilización este jueves en Bogotá.

«Estamos muy cerca —añadió— del acuerdo conclusivo de las pláticas (entre el Ejecutivo y las FARC-EP) iniciadas hace más de tres años. Nos quedan ahora otras campañas como el comienzo de conversaciones con el también rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN), involucrado en la contienda, y el desmonte del paramilitarismo».

«Es un momento muy emocionante para Colombia, y en este sitio (intersección de la avenida Jiménez con la carrera Séptima), donde fue asesinado en 1948 el político y jurista Jorge Eliécer Gaitán, decidimos abrazarnos para saludar este logro. Desde ese instante el país no ha tenido un día de paz», afirmó la defensora de derechos humanos Gloria Flórez, ex secretaria de gobierno de la alcaldía bogotana.

«Estamos profundamente conmovidos y esperamos que ahora la esperanza ilumine los corazones de todos los ciudadanos para impulsar la construcción de una nueva etapa en la historia de nuestra patria», enfatizó.

«Este acuerdo era imperdible. Esto parte la Historia de Colombia en dos, y estar aquí para vivirlo es algo irrepetible, nadie se lo puede perder», dijo un entusiasta espectador de la transmisión de la pantalla ubicada en la Plaza Bolívar a Sputnik Nóvosti.

Ante el entresijo que comprenderá el cese del fuego bilateral y los diferentes capítulos del acuerdo, la gente comentaba lo que vendrá para el país y, como en botica, hubo de todo: desde los más optimistas hasta los que no lo son tanto, comentó el corresponsal de la publicación rusa.

«¡Cesó la horrible noche!», gritó un grupo de activistas en pro de la paz, en alusión a una de las estrofas del Himno de Colombia, justo cuando el acuerdo era rubricado por las partes en La Habana.

En la red social Twitter, en tanto, se mantuvieron las tendencias «#AdiósALaGuerra, #FelizJueves y #SeAcabóLaGuerra», que desde temprano coparon los mensajes de apoyo a la firma del protocolo del cese al fuego bilateral este jueves.

Las plataformas Marcha Patriótica (MP) y Congreso de los Pueblos se sumaron a la celebración del acuerdo entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP sobre cuestiones claves para finalizar el conflicto entre ambas partes, tras el anuncio oficial desde Cuba.

«El país despertó con la esperanza de la paz, con una de las noticias más relevantes desde el inicio de los diálogos en la capital cubana entre representantes gubernamentales y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP)», subrayó MP en un comunicado.

Se trata de un paso histórico, añadió dicha convergencia con ecos en casi la totalidad de los departamentos, liderada por la ex congresista y defensora de derechos humanos Piedad Córdoba.

Al referirse a la trascendencia del consenso divulgado íntegramente este jueves en La Habana, el Congreso de los Pueblos destacó de manera especial el compromiso del Gobierno para combatir de forma contundente las estructuras criminales.

En ellas están incluidas las sucesoras del paramilitarismo, a las que responsabilizan aquí con amenazas y agresiones contra líderes comunitarios, indígenas, campesinos y activistas de izquierda.

En opinión de esa agrupación, se trata de bandas de extrema derecha, que conspiran contra la paz y la democracia.

Los colombianos recuerdan todavía el genocidio sufrido por el partido Unión Patriótica (UP), en décadas pasadas, cuando perdió a más de cinco mil de sus integrantes.

Luego de elogiar los resultados de los diálogos en la capital cubana, esa última alianza, con gran arraigo rural, llamó a iniciar reuniones formales con el también guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), involucrado en la contienda.

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