A un paso de concretarse un verdadero golpe de Estado en Brasil

Dilma Rousseff declara que si el Senado vota en su contra «resultará en la elección indirecta de un gobierno usurpador»

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Juventud Rebelde

BRASILIA, agosto 29.— Con un discurso firme frente al  golpe y la injusticia, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, compareció ante el Senado de su país, el cuerpo legislativo que de antemano la ha condenado en el juicio político que se sigue en su contra, y afirmó que «resistirá» como hace 46 años fue juzgada por la dictadura.

En su exhorto al Senado para que impida su destitución —que se extendió por más de 40 minutos—, apeló a los 54 millones de votos que la ratificaron en 2014 en la Presidencia, y criticó al «ursurpador» Michel Temer, reportó AFP.

Rousseff habló de cobardía e injusticia. «No esperen de mí el silencio de los cobardes. En el pasado con las armas y hoy con la retórica jurídica, pretenden nuevamente atentar contra la democracia», zanjó la líder brasileña.

Dilma, del Partido de los Trabajadores, aseguró que su destitución definitiva es un pretexto para dar pie al gobierno usurpador del vicepresidente Michel Temer, del  Partido del Movimento Democrático Brasileño (PMBD), quien ejerce de forma interina la presidencia y pretende completar el mandato hasta 2018.

«Son pretextos para permitir un golpe a la Constitución, un golpe que si es consumado, resultará en la elección de un gobierno usurpador (...), que ya en los meses en que ejerció de gobierno interino no tiene mujeres en los ministerios, cuando el pueblo en las urnas escogió a una mujer para comandar el país. Un gobierno que excluye negros en su composición ministerial y ya mostró un profundo desprecio por el programa escogido», la citó AFP.

«Convocarlos a decidir, en las urnas, sobre el futuro de nuestro país. Diálogo, participación y voto directo y libre son las mejores armas que tenemos para la preservación de la democracia», lanzó la Presidenta para promover un plebiscito que determine el futuro político del país.

Muchos entienden la propuesta de Rousseff como un llamado a adelantar las elecciones presidenciales, pero Temer ya ha dicho que no piensa renunciar, comentó la agencia noticiosa francesa.

Dilma Rousseff fue acusada de crimen de responsabilidad por aprobar gastos sin autorización del Congreso y postergar pagos a la banca pública para seguir financiando programas sociales el año de su reelección y a inicios de 2015, que supuestamente está prohibido por la Constitución.

Sin embargo, esas prácticas cuestionadas también fueron usadas de forma recurrente por gobiernos anteriores, sin que fueran castigados.

«Vengo para ver directamente a los ojos a sus excelencias, y decir, con la serenidad de los que nada tienen que esconder que no cometí ningún crimen de responsabilidad. No cometí los crímenes de los cuales soy acusada injusta y  arbitrariamente», sentenció.

Rousseff indicó que desde que inició su segundo mandato, el 1ro. de enero de 2015, «los partidos que apoyaban al candidato derrotado en las elecciones (Aecio Neves) hicieron de todo para impedir mi toma de posesión y la estabilidad del gobierno», y destacó la resistencia que encontró en el Congreso para promover un plan de ajuste fiscal, ahora impulsado por Temer.

«Ante las acusaciones que contra mí son dirigidas en este proceso, no puedo dejar de sentir en la boca, nuevamente, el sabor áspero y amargo de la injusticia», subrayó.

La mandataria recordó las «marcas de la tortura» grabadas «en su cuerpo y alma» durante la lucha contra la dictadura (1964-85). «Pero no cedí, resistí a la tempestad del terror que me comenzaba a tragar», expresó.

«A pesar de recibir el peso de la injusticia en mis hombros, continué luchando por la democracia (...). De eso tengo orgullo. Quien cree, lucha. A  los 70 años, no será ahora, después de madre y abuela, que abdicaría a los  principios que siempre me guiaran», expresó Dilma Rousseff.

«Lucho por la democracia, por la verdad, por la justicia. Lucho por el pueblo de mi país», dijo.

Esta es la primera oportunidad que tiene la mandataria de defenderse en el Congreso. Y es la última carta antes de la votación que decidirá sobre su destitución, probablemente el martes o miércoles.

Serena, firme y combativa, la presidenta Dilma Rousseff habló ante el Senado. Foto: AFP

Durante la jornada, Rousseff fue interrogada por detractores y aliados, bajo la mirada de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), su padrino político y la figura que encarnó el despegue de Brasil y el éxito de la lucha contra la pobreza, apuntó un despacho de AFP.

Una vez concluido el interrogatorio, el pleno de 81 senadores decidirá el futuro gobierno del país en una sola ronda de votación. Los aliados de su vicepresidente y mandatario interino Michel Temer aseguran tener entre 60 y 61 votos para garantizar la condena, más de los 54 necesarios.

En el Senado que juzga a la Presidenta, más de la mitad están involucrados o investigados por casos de corrupción.

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