Sorpresivo triunfo de Trump en estados claves le aseguró la victoria

El republicano obtuvo 288 votos electorales frente a 218 de Hillary Clinton, mientras los otros dos contendientes, Gary Johnson, del Partido Libertario, y la doctora Jill Stein, del Partido Verde, aunque ganaron votos individuales, no lograron ninguno de los que cuentan en esta elección indirecta y compleja

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Juana Carrasco Martín

«Vamos a hacer a América grande de nuevo». Esa fue la frase que rigió la campaña electoral de Donald Trump, el candidato republicano que ha dado la nueva sorpresa ganando la presidencia de Estados Unidos, y ocupará la Casa Blanca el próximo 20 de enero como el mandatario 45 de la nación.

Año y medio de caminar por el intrincado panorama de la maquinaria política y de gobierno estadounidense como un outsider o «advenedizo» y desde la posición de crítico de la «corrupción» en esas instancias del sistema, el millonario  se impuso a más de una docena de rivales en las primarias republicanas y luego de fuertes encontronazos al poderoso Partido Demócrata que se le enfrentó como un ente monolítico y con el apoyo evidente de la gran prensa.

El republicano obtuvo 288 votos electorales frente a 218 de Hillary Clinton, mientras los otros dos contendientes, Gary Johnson, del Partido Libertario, y la doctora Jill Stein, del Partido Verde, aunque ganaron votos individuales, no lograron ninguno de los que cuentan en esta elección indirecta y compleja, que este año adquirió mayor confrontación entre la ciudadanía estadounidense, que podía haber ido a votar en número de 241 millones, pero no lo hizo.

Los votos tempranos alcanzaron una cifra récord con más de 42 millones y de ellos se dijo que favorecían en mucho a Clinton, pues no pocos los depositaron las minorías que fueron blanco de criterios antimigrantes de Trump.

Sin embargo, el magnate inmobiliario no solo se alzó con los votos electorales necesarios, también obtuvo la mayoría de los votos populares, cuando fue mayor la asistencia a las urnas de los 50 estados de la Unión, donde desde horas tempranas se formaron largas filas —a medida que abrían los centros de votación de acuerdo con los seis husos horarios que abarca el territorio estadounidense desde la costa este atlántica hasta Hawaii en el Pacífico.

Donald Trump, quien había perdido su cuenta en Twitter, recuperó a tiempo esa ventana a las redes sociales y emitió a las seis de la mañana en Nueva York —donde votó en una escuela pública en el East Side de Manhattan— un mensaje de confianza en el triunfo en el cual repetía lo que fue su lema preferido de campaña: «Hoy es el día en que volvemos a hacer que América sea grande de nuevo».

Finalmente, la agotadora y reñida jornada le fue propicia, a pesar de que el contendiente republicano tuvo desde el comienzo tres obstáculos en el camino de año y medio: la poderosa y unida maquinaria demócrata como era de esperar, a los medios mucho más poderosos y que no le dieron tregua alguna, y al propio Partido Republicano, que representó exitosamente contra la voluntad de algunos de sus máximas autoridades y más influyentes personajes, al punto de que se le acusó de haberlo implosionado.

¿Todo bien?

Donald Trump no dejó de enfilar sus cañones, hasta en el último momento, y puso un grano de duda en lo que podría suceder: «Veremos cómo se dan las cosas hoy. Esperemos que todo salga bien y no nos tendremos que preocupar de eso y que ganemos», sostuvo en una entrevista telefónica con Fox News. «Quiero ver que todo sea honesto», apostillaba.

Un fallo de software que indicaba que decenas de estadounidenses que se presentaban a votar ya habían depositado su sufragio provocó retrasos en uno de los condados de Carolina del Norte, de mayor presencia demócrata. El abogado de la Junta de Elecciones dijo que los funcionarios del condado Durham rápidamente llegaron a la conclusión de que había un problema con los archivos electrónicos y comenzaron a usar documentación en papel para confirmar los registros de los votantes. Los intentos de votar más de una vez son raros, aseguraba AP. Al parecer no habían borrado de las máquinas los registros de las elecciones primarias de comienzos de año.

Las preocupaciones de intimidación a votantes y fraude, reconocía AP, causaron una serie de demandas en los días previos a la elección. Las nuevas regulaciones para votantes en más de una docena de estados tienen el potencial para sembrar confusión en los centros de votación.

Pero al menos al inicio de la jornada, la mayoría de los problemas en los centros de votación parecen ser rutinarios, del tipo de los que aparecen cada cuatro años, incluyendo largas filas, máquinas que no funcionan adecuadamente y problemas con las boletas o los registros de electores.

La situación también podía caracterizarse con esta opinión  que le daba una votante a la AP: «Vas a otros países y ellos entienden la política. Nosotros escuchamos frases preparadas por televisión pero no entendemos realmente lo que está pasando».

Hillary parecía ganadora

Entretanto, a media tarde, el presidente demócrata Barack Obama apareció en seis radiodifusoras —enfocadas en Orlando, Detroit y Filadelfia, importantes ciudades de tres de los estados de contienda apretada— para exhortar a los estadounidenses a que salieran a votar por Hillary Clinton.

Obama dijo que continuar con su trabajo de los últimos ochos años dependía de tener un presidente «consistente, inteligente y serio» que ocupe su lugar en el Gobierno federal y reiteró que Trump no era apto para ser el mandatario. El presidente electo Donald Trump tiene ahora cuatro años por delante para demostrar lo que puede y es capaz de hacer.

Hillary Clinton, quien también votó temprano en Nueva York, llegó con aparente solidez a este final, aunque el resurgimiento del tema de los correos electrónicos como Secretaria de Estado enviados y guardados desde su computadora y cuenta personal le hicieron retroceder en el voto popular que llevaba de ventaja y finalmente primó la desconfianza que había aflorado desde los comienzos de la campaña electoral.

Recordemos que fue tortuoso su camino para lograr la nominación y solo el sostenido apoyo de la maquinaria partidista le permitió sobrepasar al senador por Vermont, Bernie Sanders, quien trajo un aire fresco y una transparencia especial a la campaña.

Sectores progresistas y liberales de la sociedad estadounidense todavía piden al senador por Vermont que salga a la palestra para defender intereses del pueblo.

«Haré lo mejor si tengo la fortuna de ganar. Hay mucha gente que demuestra lo importante que es votar hoy por el futuro del país», reiteró Hillary Clinton en declaraciones luego de depositar su voto en Chappagua, en el norte de Nueva York, una ciudad que este martes estuvo prácticamente blindada y repleta de policías, y que también celebró cuando sus votos fueron para la demócrata, pero no resultaron suficientes.

Por demás, la ciudadanía se sintió en general insatisfecha porque estuvieron sometidos a meses de ataques personales entre los contendientes, sin que vieran reflejados sus problemas diarios, los de su nación y mucho menos las medidas para solucionarlos.

Desde el comienzo del largo día de las urnas, aunque algunos analistas hablaban de 10-12 estados bisagras con su correspondiente signo de interrogación hacia donde se inclinarían, se vio que la pelea se centraban en seis de ellos: Florida, Pennsylvania, Ohio, Carolina del Norte, Michigan y New Hampshire, donde apenas se percibía un punto de diferencia entre los rivales. De ellos, Trump ganó la mayoría hasta obtener definitivamente los 279 votos electorales de su victoria.

Un proceso muy costoso

De hecho, para poder puntear en la batalla se necesitaba mucho más que posiciones políticas o ideológicas, hizo falta mucho, mucho dinero para salir adelante en el costoso proceso, que elevaba las cifras con la suma de lo que gastaron los centenares de políticos que aspiraban a un cargo en el sistema: desde los senadores y representantes en el Congreso de la nación hasta los concejales y alcaldes de pueblitos perdidos en la vasta geografía estadounidense.

Según The Washington Post, con cierre el 19 de octubre la campaña de Clinton había recibido 1 300 millones de dólares y la de Trump 795 millones.

Como decía la sección Money de la revista Time, «el voto puede ser libre, pero los candidatos pagan cantidad para obtener tu voto», y las elecciones de este 2016 han resultado las más costosas de la historia, pues de acuerdo con un estimado del Center for Responsive Politics el dinero empleado pudiera llegar al menos a 6 600 millones de dólares.

A esa cifra hay mucho que sumar, por ejemplo los candidatos que perdieron las primarias gastaron 300 millones de dólares…

¡Por favor! Ban Ki-moon está pidiendo apenas 120 millones de dólares para paliar los sufrimientos del pueblo haitiano luego del paso del huracán Matthew.

El republicano obtuvo 288 votos electorales frente a 218 de Hillary Clinton.

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