Francia electoral

Once candidatos a las elecciones en Francia se disputan el puesto de Presidente desde el pasado 10 de abril, y la elección presidencial será probablemente en dos vueltas. Una el 23 de abril y la otra, si fuese necesaria, el siete de mayo

Autor:

Lester Capote

Comienza la campaña electoral francesa por la presidencia en este 2017 y el mundo posa su mirada en ese proceso. Gran peso para Europa y para el resto del planeta tendrá su resultado. La elección presidencial será probablemente en dos vueltas. Una el 23 de abril y la otra, si fuese necesaria, el siete de mayo.

Partidos tradicionales y emergentes comienzan la lid sobre la base de esperanzas e intereses en un complejo escenario político nacional e internacional. Los franceses decidirán su futuro presidente entre 11 candidatos oficiales aprobados por el Consejo Constitucional, máxima institución que regula los temas judiciales y electorales.

François Fillon (Derecha), Benoît Hamon (Socialista), Emmanuel Macron (Centro), Marine Le Pen (Extrema derecha), Jean-Luc Mélenchon (Izquierda radical), Nicolas Dupont-Aignan (Soberanista), Nathalie Arthaud (Extrema izquierda), François Asselineau (Soberanista), Jacques Cheminade (Independiente), Jean Lassalle (Centro) y Philippe Poutou (Extrema izquierda).

Pero ¿a qué viene esta preocupación e interés por la campaña presidencial en Francia? ¿Por qué su relevancia? Responder las interrogantes sobre este proceso puede ser una tarea ardua porque, en la politología moderna, ya no hay nada escrito. Sus cimientos se removieron desde el 2016, como lo demuestran el Brexit, las Elecciones de EE. UU. y el Plebiscito por la Paz en Colombia. Lejos de predicciones y encuestas, cualquier resultado, para bien o para mal, puede ser posible.

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La relevancia internacional de Francia radica, principalmente, en su poderío económico-militar. Es miembro permanente del G8, del Consejo de Seguridad de la ONU y se considera nominalmente la quinta economía mundial. Es un país del primer mundo por alto Índice de Desarrollo Humano (IDH), según la ONU, ratificado por el crecimiento sostenido de su PIB en la última década, su educación gratuita a todos los niveles, un sistema de salud pagado entre todos, y una fuerte seguridad social, aunque también es uno de los países europeos con más alto índice de desempleo. Fue país cuna de la revolución moderna que enarboló el lema de «Libertad, Igualdad y Fraternidad».

Su rica y compleja historia, desde su creación como nación europea, pasando por la era antigua, medieval, colonial hasta llegar a la moderna, se forjó a través de clanes, feudos, reinados y cinco repúblicas que han fortalecido su política, economía y valores universales, entre altas y bajas.

El peso del resultado de las elecciones presidenciales de este 2017 incidirá en las decisiones políticas y económicas para el futuro próximo de Francia, lo cual aumenta su relevancia en el contexto integracionista de la eurozona y en temas internacionales sensibles relacionados con las finanzas, los servicios, inmigración, la defensa y la lucha contra el terrorismo internacional. Estar atentos o indiferentes puede conllevar a pérdidas o ganancias para la paz y la economía mundial.

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¿Cómo eligen los franceses a su presidente?

Francia, con sus 643 801 km², es un país unitario dividido en 18 regiones sin autonomía legislativa ni ejecutiva, 13 de las cuales están en la metrópolis y cinco en ultramar.  Las regiones —que están segmentadas en departamentos, distritos, cantones y municipios— reciben del Estado galo una parte de los impuestos nacionales, dinero del que disponen y reparten según sus necesidades.

La V República de Francia establece en su Constitución aprobada el 28 de septiembre de 1958, y refrendada varias veces, que es un estado pluripartidista sin control preventivo en la formación de los partidos políticos y es regida por el Presidente de la República, quien elige a un Primer Ministro y entre los dos representan al ejecutivo en relación con el Parlamento, quien representa al Legislativo, y el Consejo Constitucional, con sus particularidades, quien representa al poder Judicial.

El Presidente se elige por sufragio directo para ejercer un período de 5 años y su función principal es asegurar el funcionamiento regular y el equilibrio de los poderes públicos. Designa al Primer Ministro, quien a su vez propone el Gabinete, o Consejo de Ministros para ser ratificado por el Presidente, y entre los dos forman un gobierno, se conoce como república semipresidencialista.

El Parlamento francés quien representa el poder legislativo está compuesto por dos cámaras, la Asamblea Nacional y el Senado. La Asamblea Nacional propone las leyes, y vota conjuntamente con el Senado su aprobación. Si un proyecto o proposición de ley es rechazado por el Senado, el texto vuelve a la Asamblea para ser enmendado entre sus 577 diputados quienes son elegidos por un período de cinco años.

El Senado o cámara alta está compuesto actualmente por 348 miembros quienes son elegidos por un período de seis años y representan a todos los departamentos del país de acuerdo a su evolución demográfica. Es renovado en un tercio cada tres años y un ciudadano francés puede ser elegible desde los 24 años de edad.

Sistema electoral francés

Francia es una república pluripartidista y cualquier ciudadano que cumpla con los requisitos puede presentarse a las elecciones presidenciales, milite en algún partido político o no.

El Presidente se elige por sufragio directo para ejercer por un período de 5 años, es elegido directamente por los ciudadanos y aunque es un derecho de todo francés poder presentarse a las elecciones presidenciales, estas son reguladas. Esto se hace para fortalecer la democracia y garantizar en la selección de los candidatos, el derecho de todo ciudadano a pretender ser electo dentro de una buena organización y transparencia, y evitar la propagación de candidaturas fantasiosas de personas inescrupulosas que buscan forjarse un nombre en la escena política.

Las elecciones francesas no se dejan en manos de los partidos políticos, sino en la de las instituciones designadas para ello y cualquier ciudadano francés mayor de 18 años que goce de la plenitud de sus derechos civiles y políticos puede presentarse a la elección. No obstante, para que su precandidatura pueda convertirse en una candidatura oficial, es necesario que el aspirante cuente con el apoyo de personas que ocupen cargos de elección popular en toda Francia. O sea, que cada aspirante tenga un respaldo de, por lo menos, 500 representantes de 30 departamentos o colectividades ultramarinas según la Ley n.°76-528 del 18 de junio de 1976.

Análisis y regulaciones políticas de la campaña electoral.

En Francia, la libertad de hacer campaña política es regulada por las instituciones competentes, Consejo Constitucional, para garantizar en igualdad de condiciones los derechos civiles y políticos de los candidatos. Esta regulación se da principalmente en dos aspectos claves de todas las campañas electorales, en el financiamiento y en la campaña de comunicación, especialmente en la regulación de la propaganda política, el acceso a los medios de comunicación y las encuestas

La regulación del financiamiento de las campañas electorales.

El financiamiento es probablemente el tema más delicado en cualquier campaña electoral. La perenne búsqueda de fondos es uno de los principales objetivos de las estructuras partidistas o de los propios candidatos. El desenlace de una campaña electoral se decide cada vez más de acuerdo con el poder económico movilizado para convencer al electorado y en esta búsqueda de financiamiento, numerosas irregularidades y abusos pueden ocurrir.

Francia no deja abierta la posibilidad de un financiamiento privado ilimitado como lo hacen en EE. UU., sino que regula este financiamiento remplazándolo, en todo o en parte, por contribuciones estatales sometidas a una estricta regulación. En EE. UU., aunque existe la posibilidad de un financiamiento público de las campañas, la mayoría de los candidatos rechazan convenientemente esta forma de financiamiento sometida a una regulación estricta, pues la posibilidad de recurrir al financiamiento privado, con algunas tímidas regulaciones, es preferible. En Francia, es todo lo contrario, el financiamiento público juega un papel protagónico.

Uno, los fondos privados son limitados, y las personas jurídicas, así como los extranjeros (personas físicas o jurídicas) no pueden contribuir de ninguna forma al financiamiento de la campaña electoral. El financiamiento privado por parte de particular es limitado, permitiendo a cualquier ciudadano hacer donaciones con tope de 4 600 euros por persona a los partidos políticos o a los candidatos, las cuales son deducibles de los impuestos,y en aras de favorecer el financiamiento ciudadano por el financiamiento corporativo.

Dos, el estado francés estipula que los candidatos oficiales (autorizados por el Consejo Constitucional) tienen derecho a un rembolso, de la suma global de sus gastos siempre y cuando cumplan con los requisitos estipulados en la Ley n.° 62-1292 del 6 de noviembre de 1962, modificada por la Ley orgánica n.° 2012-272 del 28 de febrero de 2012. El financiamiento, ya sea de origen público o privado, está sujeto a una regulación estricta en Francia y todos los candidatos presidenciales deben regirse por ella.

La regulación de la campaña de comunicación: propaganda y encuestas electorales

La otra regulación de la campaña electoral francesa, aunque muy polemizada, consiste en el control de la propaganda electoral. El control se extiende de manera estricta durante el período oficial de campaña (un mes) y estipula que su objetivo principal es garantizar la transparencia de los medios de propaganda utilizados para no alterar la sinceridad del sufragio y que todos los candidatos reciban el mismo trato de parte de los poderes públicos.

El Estado garantiza un mínimo de publicidad a cada candidato: organiza, financia y envía el programa político de los candidatos a los electores; estos cuentan con paneles y espacios públicos estrictamente delimitados para colocar su propaganda gráfica y se les garantiza un acceso mínimo a los medios de comunicación audiovisual siguiendo reglas establecidas por el Consejo Superior del Audiovisual.

El Gobierno es el encargado de otorgar a los partidos políticos espacios televisivos, radiales y en la prensa nacional de manera equitativa por candidatos. La repartición se hace teniendo en cuenta el rating de audiencia y los niveles de venta de la prensa, repartiendo un 30 % del espacio total (800h de TV, 1000h radiales y 2 páginas diarias de prensa), y el 70 % restante de manera proporcional a la cantidad de votos obtenidos en la última elección.

Aunque esta regulación es casi imposible medirla y monitorearla exactamente, especialmente después del uso de las TIC a través de internet y las redes sociales, garantiza un acceso mínimo para los candidatos menos favorecidos, aunque la propaganda y su nivel de impacto en el electorado es proporcionalmente directo al poder financiero-económico que sean capaz de controlar los partidos o candidatos.

Por último, las encuestas de opinión y la publicación de resultados parciales antes del cierre de todas las juntas electorales el día de la elección están estrictamente reguladas a nivel nacional para evitar manipulaciones malintencionadas del proceso electoral, y por lo tanto, prohibidas ese día.

Perspectivas electorales del 2017: candidatos oficiales y tendencias políticas.

Este año 2017, once candidatos, nueve hombres y dos mujeres, lograron cumplir con los requisitos mínimos y obtener sus 500 firmas según confirmó el Consejo Constitucional. Entre ellos por tendencias políticas y en cuanto a intenciones de voto se encuentran: François Fillon (Derecha), BenoîtHamon (Socialista), Emmanuel Macron (Centro), Marine Le Pen (Extrema derecha), Jean-LucMélenchon (Izquierda radical).

Les siguen los seis candidatos menos representados según últimas encuestas, como Nicolas Dupont-Aignan (Soberanista), NathalieArthaud (Extrema izquierda), François Asselineau (Soberanista), Jacques Cheminade, (Independiente), Jean Lassalle, (Centro) y PhilippePoutou, del Nuevo Partido Anticapitalista (Extrema izquierda).

Muchos de los programas y plataformas políticas de los candidatos están lejos de ser claros, y se entremezclan o se repelen de acuerdo a su tendencia. Aclarar programas y establecer coordenadas de una forma coherente sobre los proyectos de Gobierno será asuntos de otros futuros análisis mientras se desarrolle el siguiente cronograma electoral francés:

MARZ0

Día 17: Concluye el plazo para presentar ante el Consejo Constitucional los 500 avales de cargos electos exigidos a cada candidato.

Día 20: Primer debate en la cadena TF1 de los cinco principales aspirantes.

Día 21: Se publica la lista oficial de candidatos.

ABRIL

Día 10: Comienzo oficial de la campaña presidencial.

Día 20: Segundo debate en France 2.

Día 23: Votación. Primera vuelta.

MAYO

3 de mayo: Debate de los dos finalistas.

7 de mayo: Votación. Segunda vuelta.

En fin, siempre algo está presente, desde programas de extrema derecha como el de Marine Le Pen, con matices claros antieuropeos, antinmigrantes y antimusulmanes en un país donde hay cuatro millones de fieles, pasando por nuevos movimientos centristas como «En Marcha» el de Emmanuel Macron, la vieja derecha sin mucha relevancia de François Fillon, la progresista izquierda de Benoît Hamon, con su propuesta de salario universal y otras mejoras laborales, hasta la izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon de «Francia Radical» que quiere fundar la VI República. Así, se muestra hoy el panorama político francés.

Lo único que podemos decir con certeza es que, de los once candidatos, estos últimos cinco, son los más probables a ganar la primera vuelta electoral el 23 de abril, y dos de ellos obtendrán la mayoría de votos para enfrentarse en una segunda vuelta el siete de mayo. Entonces, en dependencia de las alianzas que sea creen, casi siempre una con tendencia izquierdista y otra derechista, Francia trazará su futuro y las repercusiones inmediatas para la Unión Europea y en mundo no se harán esperar.

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