Venezuela: un canto de paz en pleno desarrollo

Los niños pudieron celebrar su día en paz, la coalición opositora hizo su consulta interna y el Ensayo Nacional Constituyente sumergió a Venezuela en un movimiento nunca antes visto en simulacro alguno en la historia del país

Autor:

Alina Perera Robbio

CARACAS.— Horas antes del amanecer del 16 de julio, la interrogante sobre qué sucedería dejaba caer su peso en la sociedad y creaba una tensión lógica: además de celebrarse el Día del Niño, tendría lugar el Ensayo Nacional Constituyente convocado por la Revolución Bolivariana para familiarizar al pueblo con el acto del sufragio del próximo día 30, al tiempo que la coalición opositora haría una consulta interna a través de un llamado «plebiscito», método que la actual Carta Magna no contempla en ninguno de sus artículos.

Los niños pudieron celebrar su día en paz, la coalición opositora hizo su consulta interna y el Ensayo Nacional Constituyente sumergió a Venezuela en un movimiento nunca antes visto en simulacro alguno en la historia del país, de tal modo que, aunque se tenía previsto el cierre de los centros de votación a las cuatro de la tarde, ya era noche cerrada en muchos lugares cuando las filas humanas seguían siendo largas, a la espera de poder llegar a la máquina donde ensayar un voto sencillo, cuantificable en un sistema de alta precisión.

Más de una vez los dirigentes de la Revolución Bolivariana han dicho que quien tenga ojos para ver, que vea; y que quien tenga oídos para escuchar, que escuche. Y lo que vio esta cronista, atenta a lo largo del domingo a las imágenes recogidas en tiempo real por las cámaras televisivas, fue el torrente de los pueblos del que siempre hablaba Chávez. Lo que brillaba en las calles, incluso en algunos momentos debajo de la lluvia, era ese «profundo candelorio que invadió el alma del venezolano», y del que también hablaba el líder cuyo gran mérito, además de su bondad infinita, fue su fe en la sabiduría de los pueblos.

Como los mandamases del planeta quieren linchar a Venezuela, incluso mediáticamente, los medios de comunicación nacionales e internacionales que están alineados con la contrarrevolución han contado una realidad que no existe. El colmo, como decía este lunes el canciller venezolano Samuel Moncada, en conferencia de prensa transmitida por Venezolana de Televisión, es que solo parecen importar aquellos que asistieron a la consulta de la oposición. Los reportes han manejado cifras, ningunas coinciden, y ni hablar del contenido de las posiciones declaradas por los votantes (si dijeron estar a favor o en contra de lo que se les preguntaba): de eso no se sabe nada.

«La verdad ya no importa, lo que importa es el efecto», denunciaba el Canciller. El colmo es que el diario El País, de España, utilizó una imagen del pueblo chavista haciendo su fila en espera de poder votar, para divulgar que el pueblo esperaba ansioso para votar contra Maduro. Luego publicaron una notica de corrección pero, como analizó Samuel Moncada, cuando se derrama un barril de leche y luego se busca un trapito para limpiar, ya el daño está hecho: pura técnica, la leche de la mentira por doquier.

El Tiempo, de Colombia (hablando de «Multitudinario rechazo a la Constituyente de Maduro»); Clarín, de Argentina (con su «Millones de venezolanos votan contra Maduro y la oposición se fortalece»); The New York Times (hablando de una participación en el Ensayo Nacional Constituyente «notablemente escasa»). Y este último medio, como reflexionaba Samuel, es de los más serios del país norteño: ¿qué esperar entonces de ahí para abajo en que la calidad informativa se degrada?, decía él.

La plataforma tecnológica del ensayo funcionó de maravillas. Entre este martes y este miércoles estará listo el informe definitivo. «Hubo una sincronización excelente», ha dicho a los medios de comunicación la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena. «Este ha sido el ensayo electoral más grande en participación popular. (…) Hoy fue un gran canto de paz que está en pleno desarrollo», dijo Nicolás Maduro a través de una comunicación telefónica con dirigentes de la Revolución Bolivariana, quienes en horas de la tarde del domingo ofrecían una conferencia de prensa transmitida por Venezolana de Televisión.

La verdad verdadera es que las multitudes tomaron las venas de la nación para decir que quieren paz, que están agobiadas de ver quemar seres humanos, alimentos, hospitales. La verdad es que esta gente buena, de corazón mestizo, de alma ancestral, humildísimos, están hartos de que en su propio país se desprecie al pobre, al negro, al chavista. La verdad es que lo tienen todo, materialmente hablando, para ser felices, y van a por ello: a liberarse, a ser felices; van con sus hijos colgados de los brazos; van en fila apretada los jóvenes, los ancianos, las mujeres, los que tienen alguna discapacidad. Este es un pueblo que despierta y se sacude, y que por millones le dice a Chávez: No araste en el mar.

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