Rusia «da clase» de química a EE. UU.

Una de las dos potencias militares de la Guerra Fría destruyó ejemplarmente sus armas químicas. La otra mantiene sus fórmulas de agresión

Autor:

Juventud Rebelde

 

MOSCÚ, septiembre, 27.— El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció este miércoles la destrucción de las últimas armas químicas heredadas de la época de la Guerra Fría, y acusó a Estados Unidos de retrasar la eliminación de su arsenal.

«Hoy, las últimas reservas de armas químicas del arsenal ruso van a ser destruidas», aseguró Putin frente a la televisión antes de definirlo como un «acontecimiento histórico» y «un paso enorme hacia un mundo más equilibrado, más seguro», reportó AFP.

El mandatario habló por videoconferencia con los responsables de la destrucción de las últimas reservas situadas en Kizner, en la región del Volga. La Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) calificó la decisión como una «etapa importante» para sus objetivos.

Putin aprovechó la ocasión para hablar de Estados Unidos, un país que, según dijo, «desafortunadamente no cumple con sus obligaciones» en la materia.

«Ya han aplazado tres veces la fecha de la destrucción, incluso alegando falta de presupuesto, lo que francamente parece extraño, pero bueno… esperamos que EE. UU. y otros países cumplan con sus compromisos tomados en el marco de los acuerdos internacionales», comentó el Presidente.

Rusia y EE. UU. se habían comprometido a destruir sus enormes reservas de armas químicas antes de abril de 2012, al término de la Convención sobre estas de 1997; luego, ambos anunciaron que no podrían respetar el calendario fijado.

Moscú prorrogó el plazo hasta diciembre de 2015, y luego hasta 2020, mientras Washington fijó 2023 como fecha máxima para destruir sus reservas.

Casi 200 países se adhirieron a esa Convención, que prohíbe la investigación, producción, el almacenamiento y la utilización de armas químicas. Según la OPAQ, el 96 por ciento de las armas declaradas por los países firmantes fueron destruidas bajo su supervisión.

La acción rusa implica que 39 967 toneladas de armas químicas fueron destruidas. «Han hecho falta 20 años, 316 000 millones de rublos (4 700 millones de euros, al cambio actual) y el arduo trabajo de miles de personas», destacó el Kremlin.

Las armas fueron destruidas en siete centros, creados expresamente para ello, que funcionaban desde 2005. Seis cerraron en 2015; el de Kizner, que era el último en activo, sirvió para eliminar reservas del agente neurotóxico VX, una versión más letal del gas sarín.

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