Las Vegas y la ruleta rusa

El siniestro duró algunos minutos, las armas elegidas (rifles automáticos que disparan en ráfagas) y el escenario escogido (el concierto final del festival de música country Route 91 al que asistían más de 22 000 personas) hicieron del acto una de las peores matanzas en Estados Unidos

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Juventud Rebelde

LAS VEGAS, Nevada, septiembre 2.—  Estados Unidos amaneció este lunes conmocionado por la mayor masacre a tiros de su historia, que dejó al menos 58 muertos y 515 heridos, a manos de un francotirador que desde el piso 32 del hotel Mandalay Bay disparó ráfagas al azar sobre una multitud que asistía a un concierto al aire libre.

Los investigadores aún no tienen pistas sobre los motivos, reseñaba el diario español El País. Stephen Paddock, el supuesto asesino, era un hombre blanco estadounidense de 64 años que se había mudado a Las Vegas proveniente de Orlando, Florida, para vivir su retiro en la mítica ciudad de las apuestas, refirió DPA.

Los informes de la policía aportan fragmentos: Paddock se suicidó justo antes de que entraran los agentes en su habitación, informó la oficina del sheriff del condado; el jefe de la Policía de Nevada, Joseph Lombardo, cree que se trata de un «lobo solitario» y prácticamente ha eliminado la posibilidad de que tuviera un cómplice; el sospechoso guardaba diez pistolas y varias armas largas en el hotel donde se alojaba desde el 28 de septiembre, indicó el oficial Kevin McMahill.

El siniestro duró algunos minutos, las armas elegidas (rifles automáticos que disparan en ráfagas) y el escenario escogido (el concierto final del festival de música country Route 91 al que asistían más de 22 000 personas) hicieron del acto una de las peores matanzas en Estados Unidos.

El Estado Islámico (EI) no tardó en reivindicarlo a través de un comunicado de la agencia Amaq, pero el Buró de Investigación Federal estadounidense (FBI) aseguró que «no existe hasta ahora ningún vínculo conocido entre el tirador y ningún grupo extranjero» y que su nombre no está en ninguna base de datos de sospechosos de terrorismo.

Para la familia, Paddock «era solo un tipo que jugaba al póker, viajaba en cruceros y comía burritos en Taco Bell, no tenía una afiliación política que sepamos, ni una afiliación religiosa que nos conste», agregó EFE.

El presidente Donald Trump calificó el acto como «maldad pura», sin mencionar que se cometió con un arma de fuego muy potente y que el atacante tenía al menos nueve rifles más con él. En tanto, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, consideró que «es prematuro llamarlo terrorismo doméstico».

Ahora se abre otra vez el debate sobre el control de armas de fuego. La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, envió una carta al presidente de la Cámara, el republicano Paul Ryan, para pedirle crear una comisión sobre la violencia con armas de fuego y someter a votación el proyecto de ley King-Thompson Background Check, presentado por primera vez con ese objetivo en 2015.

Igualmente, el excandidato de primarias Bernie Sanders condenó la inacción del Congreso: «A la luz de la terrible tragedia en Las Vegas y de los tiroteos masivos a lo largo del país, debería estar claro para todos que tenemos que hacer todo lo que podamos para evitar que las armas caigan en las manos de gente que no debería tenerlas».

Y entre varias voces que se levantan, también fue contundente la influyente senadora Elizabeth Warren, quien subrayó en Twitter que «necesitamos tener una conversación sobre cómo frenar la violencia con armas de fuego. Y necesitamos tenerla ahora».

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