Caricom-Cuba: una relación ejemplar y única

A 45 años del rencuentro, unidos nuestros destinos por la solidaridad y la cooperación 

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Inédito y exclusivo es el vínculo que en lo formal une a Cuba y a la Comunidad del Caribe (Caricom).

Más allá del lazo «filial» en que nos envuelven las aguas del común Mar Caribe, la instauración del 8 de diciembre como día que simboliza ese nexo y la celebración, en tal entorno, de una cita cumbre que busca soluciones a los problemas comunes que nos aquejan, examina la marcha de las relaciones y traza nuevos derroteros, ha propiciado un marco referencial y único para mantener unidos nuestros destinos por medio del intercambio y la solidaridad.

Es un marco que se asienta, obviamente, en esa comunidad de intereses de un país y una subregión unidos geográfica e identitariamente aunque nuestras lenguas y culturas sean distintas: al fin, todos somos caribeños.

No tiene Cuba otro mecanismo de encuentro e integración como ese con otra región o zona del mundo; ni ninguna otra nación del orbe ha establecido un formato unitario igual.

Por ello esta relación sigue siendo un ejemplo que mostrar al orbe y una evidencia de cómo se puede materializar la muy demandada cooperación Sur-Sur, de la que se escucha hablar en tantos foros.

Algunos días antes de su 6ta. cita, prevista para este 8 de diciembre en Antigua y Barbuda, nuestros países suscribieron el Segundo Protocolo Adicional del Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica, mediante el cual se prepara el terreno para concertar estrategias que fortalezcan la cooperación económica entre ambas partes.

De hecho, el documento estipulaba una medida auspiciosa para el intercambio comercial: la ampliación de las preferencias arancelarias de más de 300 productos para las naciones de la Caricom y de docenas de ellos para Cuba.

Cierto: todavía el comercio entre ambas partes debe incrementarse. Datos ofrecidos por el ministro cubano de Comercio y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, durante la 5ta. Ministerial Caricom-Cuba celebrada el pasado marzo en La Habana reflejaba el notable impulso que experimentó el comercio en 2016, con un crecimiento del 98 por ciento en relación con 2015 y un incrementado interés del empresariado caribeño en la economía cubana.

Entre las áreas donde es posible desarrollar más el intercambio, el titular cubano mencionó el comercio de servicios en sus modalidades de cooperación compensada y asistencia técnica en sectores prioritarios como la salud, la educación, la cultura, el deporte, la agricultura y la industria, así como en el turismo.

Malmierca también llamó a enfocarse en las oportunidades de complementariedad no aprovechadas.

Precisamente, la complementariedad es una marca de este intercambio de nuevo tipo que, como en el ALBA, caracteriza también los nexos de Cuba y la Caricom, atributo al que se suman la solidaridad y ese enfoque social que pone al ser humano primero.

Una muestra de ese carácter solidario de los vínculos es la cooperación brindada por nuestro país a sus hermanos caribeños en diversas materias, sobre todo en el área de salud.

Más de 1 500 colaboradores (la mayoría en esa rama) tenía  Cuba en los países de la Caricom en marzo de este año (ahora pueden sumar más), y son más de 5 000 jóvenes de esas naciones que se han formado aquí en diferentes especialidades.

Pero nuestros lazos no solo se asientan en las bases culturales que nos identifican y en la conciencia de que tenemos que complementarnos para enfrentar a las economías grandes.

Hay también un componente de identidad política, sembrado por los dignatarios de Barbados, Trinidad y Tobago, Guyana y Jamaica en 1972 cuando, desafiando las restricciones dictadas por la arrogancia norteamericana y su propósito de mantener aislado a nuestro país, establecieron vínculos diplomáticos con La Habana.

Treinta años después y, en recordación, precisamente, de ese gesto, se celebró en La Habana la primera reunión cumbre entre ambas partes, en el año 2002, y se acordó su realización cada trienio.

De ahí, también, el establecimiento del 8 de diciembre como Día Caricom-Cuba, y la realización de los encuentros de jefes de Estado y de Gobierno en torno a esa fecha.

Este viernes, Saint Mary’s, en Antigua y Barbuda, acogerá el 6to. encuentro, y el primer ministro Gaston Browne ha ratificado la voluntad de su Gobierno de asegurar su éxito.

Amplio temario

Aunque no ha trascendido la agenda del cercano nuevo encuentro de dignatarios, es seguro que la cita no pasará por alto los temas referidos a los peligros —demostrados con creces este mismo año— que el impacto del cambio climático tiene para nuestras naciones.

La Ministerial de marzo en La Habana se detuvo en esas vulnerabilidades y recogió las preocupaciones en su Declaración final, en cuyo punto 11 se enfatiza «la prioridad urgente y global que representa el cambio climático y sus implicaciones negativas para nuestras sociedades, ecosistemas y economías.

«En tal sentido, nos comprometemos a reforzar la cooperación en el marco de la Caricom y con otros organismos y agencias internacionales para fomentar una mayor adaptación y mitigación, fortalecer la resiliencia y reducir nuestra vulnerabilidad, en particular de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y los países de zonas costeras bajas».

La promoción del turismo sostenible como clave del crecimiento económico de la zona y de la integración energética regional; el compromiso con la protección y conservación del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales, y la decisión de continuar la cooperación en materia de seguridad alimentaria, nutrición y desarrollo agrícola como pilares en la lucha contra la pobreza, resultaron otros de los aspectos resaltados en el texto final de los cancilleres, como paso previo de esta Cumbre, por lo cual deben aparecer en el temario.

Integración y comercio fueron señalados entonces en La Habana por el canciller de Antigua y Barbuda, Charles Fernández, como puntos principales de esta Cumbre.

Del desarrollo de ambos depende que nuestras naciones, tomadas de la mano, crezcan.

El propósito de las pequeñas islas caribeñas

Cuba siempre tendrá un recuerdo imborrable de la actitud asumida por los primeros ministros de Barbados, Errol Barrow; de Jamaica, Michael Manley; de Trinidad y Tobago, Erick Williams y el presidente de Guyana, Forbes Burham, cuando establecieron vínculos diplomáticos con La Habana en 1972, haciendo más amplio el boquete que solo México había abierto hasta entonces al propósito yanqui de aislarnos.

Con esa misma valentía e independencia de principios, las naciones caribeñas se cuentan entre las que, como un solo haz, han expresado en la ONU su oposición al bloqueo.

El espíritu de integración y la conciencia de que sin unión siempre saldrían perdiendo, animó el propósito de las pequeñas islas caribeñas de nuclearse en una instancia propia, en 1973.

La firma del Tratado de Chaguaramas fue la pila de bautismo de la Caricom, integrada hoy por Barbados, Bahamas, Guyana, Jamaica, Suriname, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Haití.

La primera Cumbre Caricom-Cuba tuvo lugar en La Habana en 2002. Luego vendrían la de Barbados, en 2005; Santiago de Cuba, 2008; Trinidad y Tobago, 2011 y La Habana, 2014.

 

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