Adiós, decano

Autor:

Juventud Rebelde

Duele escribir de una muerte, pero el dolor se multiplica cuando se trata de alguien cercano como Eddy Martin, ese maestro de varias generaciones de narradores y comentaristas deportivos.

Merecedor de tantos y tantos reconocimientos en su trayectoria laboral que se extendió ininterrumpidamente durante más de 60 años, Eddy no pudo ganarle la batalla a la Parca que lo había rondado durante las últimas semanas, a partir de aquel odioso accidente de tránsito.

Batalló. Resistió. Luchó como siempre lo hizo en la larga carrera de la vida, pero esta vez la cruel realidad lanzó un zarpazo irremediable para arrebatarnos a quien supo hacer en cada momento lo necesario.

Fue un revolucionario cabal y como tal actuó. Por eso, recibir de manos del Comandante en Jefe la Estrella de Oro que acompaña al título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, fue una de las emociones más grandes que atesoró el decano de nuestros narradores deportivos.

Un año antes, en 1998, se había hecho acreedor del Premio Nacional de Periodismo José Martí por su valiosa trayectoria como profesional. En ese entonces todo le parecía un sueño a quien había confesado ser un médico frustrado, quizá por la ilusión de rendir homenaje a su madre, fallecida tras padecer fiebre tifoidea cuando apenas había rebasado los 40 años.

Casi susurrando, Eddy me dijo entonces: «Para ella, que tanto luchó porque sus hijos dejaran un rastro útil en la vida, fueron mis primeros pensamientos cuando Fidel me condecoraba».

Este hombre había nacido hace 77 años en el poblado avileño de Tamarindo y cuando apenas había cumplido los 14 años hizo sus pininos periodísticos, e inmediatamente después irrumpió en la radio junto a su hermano Hiram.

Sin pensarlo dos veces, en 1948 dejó el terruño que tanto quiso y vino para La Habana, donde enfrentó infinidad de tropiezos, hasta que el triunfo de la Revolución le abrió definitivamente las puertas a sus anhelos.

Como periodista publicó en los rotativos Hoy, Revolución, Granma y Juventud Rebelde, así como en la revista Bohemia, entre otros medios.

Escribió más de un libro, pero siempre prefirió el primero, Por las rutas del Olimpo. Se caracterizó por ser un historiador nato.

Formó parte de la comitiva que acompañó a Fidel cuando firmó en La Plata la Ley de Reforma Agraria, y en su histórico primer viaje a la ONU. Unos años después le vimos tomar parte, mientras conducía la Revista de la Mañana, en la cobertura informativa de la presencia de Arnaldo Tamayo en el cosmos.

Desde 1962 narró en todas las Series Nacionales de Béisbol. Del mismo modo representó a Cuba en incontables competiciones: Juegos Olímpicos, Panamericanos, Centrocaribeños, Mundiales y Copas Intercontinentales de Béisbol.

Antonio Eduardo Martín Sánchez será sepultado hoy en la necrópolis de Colón. A sus familiares. A quienes lo admiramos. Al pueblo, queda la satisfacción de que su legado es imperecedero y eso reconforta.

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