Vamos a andar

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Foto: Calixto N. Llanes Se van con la esperanza de que el Movimiento de Países No Alineados recuperará su protagonismo y, como adelantara el canciller Felipe Pérez Roque, es una actitud bien fundada.

La XIV Conferencia Cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento no solo reivindicó su razón de ser. También consiguió actualizar los derroteros a la circunstancia actual —probablemente más peligrosa que hace 50 años. Y ha concluido con una guía para la acción que, por primera vez, también queda definida.

El foro al que por antonomasia corresponde defender los derechos del Sur oprimido es, sin duda, más fuerte.

Todo indica que se ha pasado de los enunciados a la actuación, pedido exaltado por más de un Presidente, Primer Ministro o Canciller, portador de propuestas enfiladas a incrementar la cooperación entre nuestros pueblos.

Se debatió con profundidad; en serio. Así lo demostró el tiempo extra solicitado por los altos funcionarios cuando, a la altura del martes, no habían concluido sus trabajos.

La evidencia de que hubo receptividad —y posibilidad de hacer llegar todas las preocupaciones—, ha sido visible en los textos finales, enriquecidos con acápites que no estaban contemplados en los proyectos iniciales. Y tan concluyente como eso, que los Cancilleres, y después los jefes de Estado y de Gobierno, los asumieran por consenso: unidad en la diversidad; riqueza en la heterogeneidad, como también se ha demandado.

El paso por el podio de casi un centenar de oradores ha demostrado que hay exigencias, dolores, preocupaciones compartidas.

…Desde el reproche de Keith Mitchell, premier de Granada, por la escasa respuesta que recibió su pedido de ayuda internacional cuando la Isla quedó devastada por dos ciclones —y su agradecimiento a la solidaridad de Cuba—; pasando por la reivindicada necesidad de que los recursos naturales se empleen para garantizar la vida de los pueblos, estrategia defendida otra vez por el boliviano Evo Morales.

Asomaron también elementos nuevos en el panorama mundial que se suman ahora a la agenda de atención de los pobres, como la amenaza sobre la biodiversidad de la que somos depositarios, y que el presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, llamó a cuidar, sin que enreden a las naciones pobres ciertos tratados engañosos de los ricos…

El no resuelto enfrentamiento a la pandemia del SIDA; los incrementados desastres naturales, la persistencia de la bochornosa, muchas veces denunciada pero no resuelta deuda externa, se da la mano hoy con la peligrosa preminencia de los dobles raseros, trampa para la dominación.

En los discursos escuchados durante dos días ha quedado retratado el mundo en su inequidad, y la abusiva y peligrosa unipolaridad con que la potencia pretende doblegar a los débiles; domeñar al planeta.

En ese mundo que pareciera desgajarse, fue estimulante el saludo de una parte de la desmembrada Yugoslavia, traído por el Jefe de Estado de Croacia, país invitado, y cuya primera mención fue al origen croata de uno de los fundadores del Movimiento, Josip Broz Tito. O las reivindicaciones del Primer Ministro de la India, declarado sucesor de Nehru.

Evocó también los orígenes el hijo del incansable luchador Omar Torrijos, cuya patria alcanzó la soberanía sobre el Canal gracias, en buena medida, al apoyo que recibió del Movimiento, reconoció ante el plenario de los NOAL el actual presidente itsmeño, Martín Torrijos.

Sí, la Cumbre ha sido un éxito. Y no solo resultó prontuario de denuncias contra las guerras preventivas, el doble standard o la estigmatización de naciones «advertidas», que han encontrado la fuerza en la firmeza. Como el desafiante Irán, respaldado por la Cumbre en su derecho —reconocido a todos los estados—, del uso pacífico de la energía atómica, esa que Washington pretende negar a los demás, aunque en su caso, la emplea en armas.

Fue ese también pronunciamiento de la República Popular Democrática de Corea, cuyo representante aquí ha dejado claro que su seguridad nacional peligra por la hostilidad y el «chantaje nuclear» de Estados Unidos, y no le ha quedado otra opción que poseer ese armamento como estrategia de disuasión defensiva.

Reconociéndose en la diversidad, las naciones pobres pueden estar más unidas. El próximo paso es hacerse escuchar, como una sola, en el entramado de los manipulados organismos internacionales. Hacer eficaz la fuerza que da la sumatoria de 118 naciones. Resultar el contrapeso indispensable. Actuar.

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