Irlanda del Norte: El IRA se comporta, los pretextos se acaban

Autor:

Luis Luque Álvarez

Gerry Adams, Gerry Kelly y Martin Mc Guinness, líderes del partido Independentista Sinn Fein, antes de una reunión para analizar el informe de la Comisión de Monitoreo. Foto: AP Si a algunos les pesa que haya cada vez menos argumentos para mantener vivo el fuego de la violencia en Irlanda del Norte, el último informe de la Comisión Independiente de Monitoreo les debe haber caído como purgante en la mañana: dicha instancia ha asegurado que el Ejército Republicano Irlandés (IRA), la organización armada independentista norirlandesa, no está inmerso en actividades terroristas y persevera en su alejamiento de las armas.

El texto del 4 de octubre añade que el liderazgo del IRA «continúa instruyendo a sus miembros que no usen la fuerza física», y llega incluso a expulsar de sus filas a quien viole este principio, además de haber desmantelado sus estructuras «militares» y cesado el reclutamiento de simpatizantes. De hecho, «su continua inacción ha erosionado su capacidad», apunta el informe.

Estamos entonces ante una nueva comprobación de la voluntad del IRA —manifestada en su comunicado del verano de 2005— de privilegiar la vía política para alcanzar su objetivo: la integración de Irlanda del Norte en la República de Irlanda, su entorno natural, del que está separada por añejos caprichos colonialistas del Reino Unido.

El nuevo reporte de esta comisión, creada por Londres y Dublín en 2004, debería servir para convencer a los más recalcitrantes unionistas —partidarios del actual estatus británico de Irlanda del Norte— de que el lenguaje de los atentados quedó atrás. Un informe de septiembre de 2005, elaborado por el pastor protestante Harold Good y el sacerdote católico Alec Reid, observadores de la Comisión Internacional de Desarme, certificaba la seriedad de la entrega de armas del IRA, algo que «nos queda demostrado, sin ninguna sombra de duda», según dijeron.

Uno de los más furibundos enemigos de la paz, el reverendo protestante Ian Paisley, líder del Partido Democrático Unionista (DUP), descalificó en su momento esas aseveraciones, y ahora, cuando la Comisión de Monitoreo certifica la laudable conducta de los republicanos, afirma que esta se ha alcanzado por «presiones» de su formación.

No obstante, persiste —como lo viene haciendo desde las elecciones de 2003— en no sentarse en la Asamblea de poderes compartidos con los independentistas del partido Sinn Fein, porque estos mantienen reservas respecto al servicio policial de Irlanda del Norte. Y Paisley se lava las manos de todo lo que implique normalización, arreglo, coexistencia: «El IRA-Sinn Fein —como gusta llamarlos— no apoya a la policía ni el imperio de la ley». O sea, no está «apto» para cohabitar con el DUP...

Al parecer, para este señor, la secuencia de gestos de su contraparte en pro de la paz, caen en saco roto. ¿Y si al Sinn Fein también le diera por esgrimir condiciones? No habría que ir lejos: el mismo informe de la Comisión señala que varios grupos paramilitares pro-británicos, como la Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF), la Fuerza de Voluntarios Lealistas (LVF) y la Asociación de Defensa del Ulster (UDA) aún están involucrados en crímenes.

Una ojeada al expediente de esta última servirá de ejemplo: «Miembros de la UDA permanecen fuertemente implicados en una amplia variedad de otros delitos serios, incluido el tráfico de drogas, la venta de falsificaciones, el robo y la extorsión». Además de que prosiguen reclutando miembros y se empeñan en obtener armas.

¿Es este el «pulcro» diploma que muestran los antagonistas del IRA? ¿Alguien apostaría una cerveza a que ninguno de estos criminales son asiduos votantes de Paisley?

Al margen de los arranques del cacique unionista, tanto el gobierno británico como el irlandés han llamado a las partes a aprovechar el momento y avanzar hacia la restauración de la Asamblea y la autonomía norirlandesa. Tienen de plazo hasta el 24 de noviembre. Si no, los diputados bien pueden despedirse de sus salarios. De algún modo tiene que llegarse a un acuerdo, se dirá en Londres.

Las noticias no son malas, así que basta ya de pretextos.

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