Una historia de millones robados del tesoro iraquí

Autor:

Juana Carrasco Martín

Bajo la ocupación unos se roban millones y el pueblo iraquí hace fila para recibir «ayuda humanitaria». Foto: AP Ali Allawi, quien fuera ministro de Finanzas del gobierno iraquí impuesto por Estados Unidos acaba de divulgar que antes de las elecciones de 2005 millones de dólares destinados a la lucha contra la insurgencia en Iraq han sido robados por las personas a las que se les confió el Ministerio de Defensa.

Este señor afirmó a la cadena televisiva CBS News que desde ese cargo, que ocupó hasta la formación del actual gobierno iraquí, enfrentó la pérdida de unos 1 500 millones de dólares, pero que las autoridades de Estados Unidos y de Gran Bretaña hicieron muy poco para ayudar a recuperar el dinero o detener a los sospechosos.

«La única explicación que tengo es que demasiada gente en posiciones de poder y autoridad en la nueva Iraq, de una manera u otra, han sido encontrados con las manos metidas en el frasco de las galleticas», ironizó Allawi, quien considera también que si fueran llevados a juicio «arrojarían luz sobre aquellos que los apoyaron y los llevaron a esa posición de poder y autoridad».

Y sobran los ejemplos de los malos manejos y la evidente corrupción. Mientras Ziad Cattan, alabado y destinado por el entonces procónsul estadounidense Paul Bremer para cubrir las necesidades militares cuando el Ministerio de Defensa hacía compras por 1 200 millones de dólares, cumplía esa tarea deben haber sido robados entre 750 y 800 millones de dólares, según estima Allawi, y del malgasto en equipos inservibles también habló el juez Radhi al-Radhi, quien encabeza la llamada Comisión de Integridad Pública que investiga la corrupción oficial.

El reportaje sobre el tema, realizado por el programa 60 Minutes, encontró a Cattan en París, aunque ha sido convicto en ausencia en Iraq por despilfarro de los fondos públicos. El hombre se defendió en la entrevista como gato boca arriba y mostró a la CBS documentos y fotos para demostrar que el equipo militar que compró estaba en Iraq, pero la televisora obtuvo otra información: cintas de audio del año 2004 en las que el hombre de confianza de Bremer habla con un socio en la capital jordana sobre la distribución de fondos iraquíes y entre otros pagos a autoridades de su país, discute la transferencia de 45 millones de dólares a la cuenta de un alto asesor del ministro interino de Defensa.

Por demás, el agraciado con tal millonada es identificado como representante del presidente y del Primer Ministro del gobierno interino. Así que en el enjuague todos se han mojado y tendría razón Cattan, quien mantiene que los asesores norteamericanos y de la coalición en el Ministerio de Defensa iraquí aprobaron todo lo que él hizo y dijo...

Y ya hablamos de Cattan en París, pero también se está construyendo una villa en Polonia, mientras otros «sospechosos», como Naer Jumaili, al frente de una de las compañías contratistas de los militares, también se construye una gran villa en Amman, aunque se dice que la INTERPOL anda tras sus huellas.

La CBS menciona que este es solo uno de los 2 000 casos de corrupción en el gobierno iraquí que la comisión investiga y que involucran el robo de por lo menos 7 500 millones de dólares.

Lo mejor de la cuestión es que en Washington, la administración Bush toma para sí el papel de Poncio Pilatos, y se lava las manos con un argumento tan falaz como las mentiras que inventó para iniciar la invasión al país que nada en un mar de petróleo: es el dinero iraquí, gastado por un gobierno «soberano» iraquí y por tanto es un asunto iraquí... Paul Bremer, su gente, los contratos de la Halliburton del vicepresidente Dick Cheney y de algunos otros buenos socios del clan Bush son nimiedades que no cuentan. Los malos ladrones siempre son los otros.

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