Para los enemigos de Cuba: 48 años de derrotas

Autor:

Juventud Rebelde

MIAMI.— Este es un mes prodigioso en la historia de la nación cubana. Se celebran fechas determinantes en la historia patria. El 16 de abril de 1961: proclamación del carácter socialista de la Revolución. El 17 de abril de 1961: invasión norteamericana por Playa Girón, protagonizada, como todos sabemos, por un contingente de contrarrevolucionarios cubanos asalariados del gobierno de Estados Unidos. Y, entonces, el 19 de abril siguiente, día que se conmemora la victoria popular de Girón.

La invasión norteamericana por Playa Girón fue la culminación de toda una campaña en contra de la independencia de Cuba dirigida y financiada por el gobierno de Estados Unidos que comenzó con el triunfo revolucionario de enero de 1959. Esa derrota no es solamente la primera gran derrota de la política imperialista en contra de la soberanía cubana, en pie desde finales del siglo XIX, sino que también consolida al proceso revolucionario. Le permite a este el espacio para desarrollarse y profundizarse. Le demuestra asimismo al pueblo cubano su capacidad, en Revolución, para defender sus libertades y sus derechos fundamentales contra los intentos y campañas de la gran potencia del Norte por destruirlos. La unidad nacional revolucionaria vence al mito de la invencibilidad imperial y da un golpe de muerte en Cuba a la paralizante tesis neocolonial del fatalismo geográfico.

Pero aquello solo era el principio. Apenas comenzaba una política estadounidense monstruosa, deshumanizada, de agresión permanente contra el pueblo cubano.

Cuánta sangre, cuántos muertos e incapacitados, cuánto terror, cuántas innumerables necesidades y sacrificios diarios ha causado durante tantos años y sigue causando hoy esta terrible política de agresión en contra de Cuba.

Pero qué ejemplo a sí mismo, a sus generaciones futuras, a la humanidad entera y a sus mejores valores ha dado este pueblo heroico durante estos últimos 48 años.

Hace 46 años de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y de la fulminante victoria de Playa Girón. Muchos podemos recordar —en lo más íntimo de nuestro ser— no solo los días de aquel lejano abril, sino todas las demás campañas, parte de su política de agresión permanente, que los gobiernos de Estados Unidos han concebido y ejecutado contra la nación cubana desde entonces al presente.

Ahí están en nuestra memoria individual y colectiva la campaña contrarrevolucionaria en las montañas del Escambray que sembró el terror y la muerte por cuatro años en el primer lustro de los sesenta. Después, la Operación Mangosta, con sus resultados trágicos de miles de acciones terroristas en suelo cubano —la operación más grande de la CIA hasta entonces, la que costó mil millones de dólares en trece meses de su existencia. Culminación de esta Operación era otra invasión de Cuba, esta por fuerzas militares norteamericanas, que Cuba impidió y entonces, en su paroxismo imperial, Estados Unidos llevó al mundo al borde mismo de la guerra nuclear en octubre de 1962.

Desde entonces ha existido la continua campaña terrorista ejecutada por aquellos como Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Guillermo Novo, Pedro Remón, Gaspar Jiménez Escobedo y otros muchos asesinos a los cuales el gobierno de Estados Unidos brinda amparo e impunidad por sus crímenes y para seguir planeando otros más.

También desde entonces han estado y están en Cuba aquellos malos cubanos que sin recato alguno se venden a los enemigos de la patria y conspiran en contra de su independencia, y que descaradamente se hacen llamar disidentes.

Constantemente durante estas últimas cuatro décadas ha estado la política genocida de bloqueo que tanto daño y necesidades ha causado a nuestro pueblo.

Mucho le ha costado al pueblo cubano defenderse y abrirse paso entre tanta maldad. A pesar de todo, en el transcurso de este tiempo ha podido construir una sociedad más justa y equitativa y sentar las bases para mejorarla mucho más, a pesar de las debilidades, incomprensiones y egoísmos humanos.

A sangre, fuego y hambre, durante los últimos 48 años los enemigos de la nación cubana han tratado de destruir su independencia y su Revolución. Han fracasado estrepitosamente. Para ellos, sus enemigos, estos han sido 48 años continuos de derrotas.

*Director de Areítodigital

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