Gastos militares: hundiendo la economía

Autor:

Juana Carrasco Martín

Solo la guerra en Iraq se ha llevado 500 000 millones de dólares. Foto: AP EL impacto económico negativo del incremento de los gastos militares en Estados Unidos durante la administración de George W. Bush y en especial la sangría que significa el presupuesto dedicado a la guerra contra Iraq, ha sido estimado por el Center for Economic and Policy Research (CEPR) en un reporte dado a conocer esta semana en Washington y que fue reproducido en su sitio en internet.

El reporte El impacto económico de la guerra de Iraq y de los altos gastos militares, realizado por el economista Dean Baker de la empresa Global Insight, por encargo de la CEPR, muestra que esos niveles incrementados de egresos militares han llevado a menos trabajos y a retardar el crecimiento de la economía estadounidense.

Las proyecciones de la investigación muestran que luego de una inicial demanda estimulante, el efecto del aumento de los presupuestos militares se torna negativo en un plazo de seis años, y que luego de diez años habrá 464 000 puestos laborales menos que si los gastos de defensa hubieran sido bajos.

La inflación y las tasas de interés son considerablemente mayores. Luego de cinco años habrán subido 0,7 puntos de porcentaje y luego de diez años serán 0,9 puntos de porcentaje mayor.

En ese escenario de grandes gastos militares, las altas tasas de interés llevarán a una reducción de la demanda en sectores sensitivos de la economía, como por ejemplo las ventas de carros y camiones, las que serán mucho menores; mientras que en los sectores de la construcción y de la manufactura se perderán la mayor cantidad de puestos laborales.

«Frecuentemente se cree que las guerras y los incrementos de los gastos militares son buenos para la economía», dijo Baker, sin embargo, precisó que «de hecho, la mayoría de los modelos económicos muestran que los gastos militares desvían los recursos de usos productivos, como el consumo y las inversiones, y finalmente enlentece el crecimiento económico y reduce el empleo».

El estudio recomienda que el Congreso solicite su propia proyección del impacto económico de este sostenido incremento de los gastos de defensa.

La guerra contra Iraq ha consumido ya 500 000 millones de dólares en los cuatro años que lleva malgastando el dinero de los contribuyentes norteamericanos.

Cuando George W. Bush se apoderó de la Casa Blanca, el presupuesto del Departamento de Defensa estaba en los 300 000 millones de dólares; pero para el año fiscal 2008, que comienza el 1ro. de Octubre de este año, ya la financiación para los militares estadounidenses llegó a los 623 000 millones.

Funcionarios del Departamento de Defensa afirman que incluso los presupuestos futuros necesitarán incrementos aún mayores.

Mientras problemas sociales de los estadounidenses continúan sin solución y, más aun, se incrementan, la administración bushiana hace caso omiso a los reclamos de su ciudadanía de parar ya una guerra que no solo carcome su economía, sino que les está costando la vida a miles de sus jóvenes.

Pero la doctrina Bush receta un papel global expansivo para sus fuerzas armadas porque las necesita para imponerse al mundo.

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