El Banco del Sur, a punto - Opinión

El Banco del Sur, a punto

Autor:

Marina Menéndez Quintero
Debe quedar atrás la expoliación que sufrieron los argentinos por parte de la banca privada y extranjera. Foto: AP El Fondo Monetario y el Banco Mundial están a punto de recibir la última paletada de tierra que le propine Sudamérica. Para noviembre —exactamente el día 3— Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Uruguay, podrían estar firmando el acta fundacional del Banco del Sur: ello debe librarlas, de una vez, de las desprestigiadas instituciones financieras internacionales y los onerosos condicionamientos con que aquellas tanto han sojuzgado al Tercer Mundo. Cuando esté listo para respaldar a las naciones concernidas, el Banco del Sur resultará una sonora trompetilla a las tramposas «ayudas» de los poderosos.

La buena marcha de la reunión preparatoria que sostienen los ministros de Finanzas y Economía de las naciones miembros, durante estos días, en Río de Janeiro, permite avizorar que la iniciativa venezolana es un hecho, a pesar de los lógicos ajustes que han dilatado su confirmación hasta hoy.

Una de las buenas noticias ha sido la adhesión, finalmente, de Brasil, después de algunas inseguridades sobre su entrada o no a un proyecto que Argentina, Bolivia, y luego Ecuador abrazaron, de primera instancia, con mayor vehemencia... Quizá sea por los tragos amargos que las recetas prefabricadas y la indolencia del FMI, ocasionaron a los argentinos. O porque, habiendo sido ministro de Economía, al presidente Correa le consta muy bien, el número que se calzan las instituciones nacidas en Bretton Woods.

Los trascendidos de la cita dan cuenta de algunos consensos, en tanto se dan los toques finales al Acta fundacional. Por ejemplo, se ha dicho que la sede principal estará en Caracas y habrá subsedes en Buenos Aires y La Paz. Pero lo trascendente es su propósito de respaldar proyectos de desarrollo económico y social de los países sudamericanos al tiempo de socorrerlos, eventualmente, en caso de alguna crisis. Por eso, algunos lo comparan con una entidad de Fomento...

Como todo, la iniciativa es un resultado de los tiempos. Cristaliza cuando en América Latina, como nunca antes, se hace valer la soberanía nacional, y luego del descalabro neoliberal, que terminó de poner de relieve el rol del FMI y el Banco Mundial como instrumentos hegemónicos. ¿A cuántos se les ocurriría volver hoy por sus empréstitos?

Pero el Banco del Sur estará signado también por los tiempos de cooperación que corren. Resulta verdaderamente aleccionadora la manera compartida en que se piensa engrosar el fondo común —según se ha filtrado— dedicando cada país, para ello, el diez por ciento de sus reservas. Eso significa que cada quien aportará de acuerdo con sus recursos, lo que puede traducirse como la primera decisión regional que toma en cuenta las asimetrías y pide a cada quien lo que este puede. ¡Enhorabuena!

Aunque faltan algunas cosas por decidir, parece un hecho. Será otro paso hacia la real independencia.

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