Bush, la plata para sus guerras y otros entuertos

Autor:

Juana Carrasco Martín
Se le hace imposible «cumplir la misión» de declararse victorioso en la guerra contra Iraq, pero sigue pidiendo dinero para financiarla. George W. Bush detalló este viernes cómo gastaría los 70 000 millones de dólares más para cubrir, hasta la primavera de 2009, sus actividades militares en Iraq y Afganistán.

«Misión cumplida» decía la pancarta, y cinco años después, la guerra continúa y los problemas crecen. Desglosó así los gastos: 45 000 millones para las operaciones combativas, 3 000 millones para enfrentar las bombas camineras y 2 000 millones para compensar los aumentos del precio de los combustibles... Según el Servicio Congresional de Investigaciones, ese cuerpo legislativo ya ha entregado a la administración Bush 526 000 millones de dólares solo para la guerra en Iraq, mientras que las operaciones en Afganistán le han costado 140 000 millones de dólares.

Las solicitudes de más dinero incluyen 2 600 millones para transportar por vía aérea hacia la zona de guerra y mantenerlos allí, los nuevos vehículos militares resistentes a las minas, con los que piensan disminuir sus bajas mortales. También los militares afganos recibirán 3 700 millones para sus esfuerzos contrainsurgentes, y con el mismo propósito el ejército y la policía iraquíes tendrán a su disposición 2 000 millones de dólares.

Luego de tanta plata para las operaciones guerreras, la cifra sufre un encogimiento especial cuando se trata de reparar la infraestructura destruida o severamente dañada por años de bombardeos y enfrentamientos, y poner en funcionamiento programas sociales que puedan paliar los muchos problemas generados por las invasiones y ocupaciones de los dos lejanos países a los que el Washington bushiano decidió llevar libertad y democracia. Para esos menesteres con los que pretende lograr el apoyo de las poblaciones locales, Bush solo requiere 1 700 millones de dólares.

Y, además, recordó que el mundo está abocado a una tremebunda crisis de alimentos e incluyó entonces una suma adicional para «resolver» la situación: 770 millones de dólares.

Las cifras hablan claramente sobre cuáles son las prioridades y los procedimientos del señor de la Casa Blanca, todo para la guerra, y lo demás que se conforme con las migajas. Analistas del Congreso, citados por AP, afirman que la nueva solicitud puede llevar el total de gastos en la guerra contra el terrorismo que condujo a Iraq y Afganistán, a 875 000 millones de dólares, y no resulta obvio subrayar que en ese despilfarro, en esos recursos quemados en los escenarios bélicos, está buena parte del origen de la actual y nada halagüeña situación económica de Estados Unidos.

Y esta parece que será otra «misión incumplida» de Bush, el hijo, quien marcha al fin de su reinado dejando un país en problemas y grandes déficits presupuestarios, cuando lo recibió en superavit.

Aquí vendría quizá la misma explicación que su «brillante» vocera, Dana Perino, dio hace un par de días sobre aquella famosa frase que coronaba, el 1ro. de mayo de 2003, la alocución de Bush cantando victoria en Iraq desde la cubierta del portaviones Abraham Lincoln.

«El presidente Bush estaba consciente de que la banderola debía ser mucho más específica y decir “misión cumplida para estos marineros que están en este barco sobre su misión”. Y nosotros ciertamente pagamos el precio de no haber sido más específicos sobre esta pancarta. Y yo reconozco que los medios van a levantar esto nuevamente mañana, tal y como lo harán en cada año en particular», dijo Perino.

Un galimatías directamente proporcional al embrollo militar, político y económico en que esta administración neoconservadora ha sumido a Estados Unidos.

«Misión cumplida» decía la pancarta, y cinco años después la guerra continúa y los problemas crecen.

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