El rescate financiero: comida para buitres - Opinión

El rescate financiero: comida para buitres

Autor:

Juana Carrasco Martín
En rejuego de palabras, uno de los carteles con que desfilaron frente a Wall Street decía: «No fianza, mándenlos a la cárcel» (No bail send‘em to jail). Foto: AP Es una situación inédita. El poderoso imperio de las finanzas estadounidense se tambalea; al jefe de la Casa Blanca, George W. Bush, le está costando mucho trabajo lograr que su plan de rescate financiero sea aprobado por el Congreso y entre los opositores se encuentran prominentes republicanos; y entró en el escenario un protagonista que hace tiempo faltaba por dejar escuchar su voz: los contribuyentes, el ciudadano común y trabajador.

Frente a la Bolsa de Valores de Nueva York ya hubo manifestaciones contra la iniciativa del mandatario de entregarle mansamente 700 000 millones de dólares a los consorcios financieros a fin de ayudarles a salir de sus deudas, pero les da la espalda a quienes están perdiendo de verdad: los millones con la vivienda hipotecada que ahora se quedarán sin techo, los otros millones o también los mismos que ya están perdiendo sus empleos, los muchos millones más que se ven en apuros para pagar la canasta básica, el combustible, el seguro médico, y un sin fin de cuentas de primera necesidad.

Maestros, obreros y sindicalistas desplegaron sus banderas en el nido de serpientes de Wall Street, y en otras 190 ciudades, exigiendo que esos controvertidos 700 000 millones fueran para mejorar la educación, la salud y la vivienda. Como es de suponer, allí y en la Casa Blanca hicieron oídos sordos a quienes gritan con indignada razón «Dinero por basura», y ven que a ellos no se les protege. Mecenas-Bush solo reconoce a los pícaros multimillonarios, a los depredadores de las finanzas.

«Es irresponsable pedir a los contribuyentes que paguen con sus impuestos el paquete de rescate para Wall Street y, al mismo tiempo, negarles una respuesta a la devastación que las ejecuciones hipotecarias están provocando en el país», dijo Janet Murgula, presidenta del Consejo Nacional La Raza, el mayor grupo hispano de derechos civiles.

Por rara coincidencia, que tiene en este caso el basamento de la lógica —esto se dice y casi no se cree—: el líder republicano ante la Comisión Bancaria del Senado, Richard Shelby, se opuso también al plan del secretario del Tesoro Henry Paulson, porque «pretende salvar a las mismas instituciones financieras que crearon la crisis». Por supuesto, el presidente de esa Comisión, el demócrata Christopher Dodd, lo calificó de «inaceptable» y consideró que el problema tenía su origen en una mezcla de «codicia privada y negligencia regulatoria pública».

Los disparos vienen de todos lados. Una parte del bloque republicano conservador apela a sus principios fundamentalistas u ortodoxos, como queramos llamarles, negándole el apoyo a lo que consideran «una intervención del Estado de tal magnitud». Pero ahí mismo los demócratas juzgaron que eso era sabotear de antemano un posible acuerdo bipartidista, con el objetivo de favorecer las posibilidades del candidato republicano a las elecciones del 4 de noviembre, John McCain, quien hace lo posible y lo imposible por desmarcarse de Bush y su desprestigio, con tal de heredarle el sillón presidencial.

No cheques en blanco para Wall Street, dijo este obrero. Foto: Reuters Dicen que en la reunión del jueves en la Casa Blanca, donde respondieron a la invitación de Bush, tanto McCain como Barack Obama, además de los principales legisladores del Capitolio de Washington, hubo una escena singular: Paulson se postró de rodillas ante Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, no para pedirle matrimonio, sino para rogarle que el Partido Demócrata no le retirara el apoyo al plan de rescate financiero.

Están que piden el agua por señas, y la lluvia no les llega...

En cada sector, y en cada caso con sus especiales motivos e intereses, cunden el escepticismo, la incertidumbre, los temores y los recelos.

Pero para una buena parte de los estadounidenses que despiertan en medio de una pesadilla económica, una noticia de este viernes de la agencia AFP ponía el dedo en la llaga: «Sobre las ruinas aún humeantes de la banca estadounidense, Jaime Dimon (JPMorgan), y Kenneth Lewis, del Bank of America han erigido dos nuevos imperios mediante adquisiciones audaces, que les dan a partir de ahora la posibilidad de ofrecer toda la gama de servicios financieros».

Los buitres van a la carroña. En una visión simple, es la aplicación al mundo de las finanzas del maltusianismo y del darwinismo: competencia despiadada, lucha por el dinero y el poder, selección natural de los más fuertes.

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