Un New York Times a la medida de los deseos - Opinión

Un New York Times a la medida de los deseos

Autor:

Juana Carrasco Martín
Dicen que hubo «desconcierto» entre los transeúntes, pero creo que en la mayoría primó el deseo de que aquellos utópicos titulares se convirtieran de inmediato en realidad. El miércoles, en las calles de Nueva York, circuló una edición especial y apócrifa del diario The New York Times, que utilizó como fecha el 4 de julio de 2009 —como simbólica data en el horizonte adonde avanzar y alcanzar, quizá por el nuevo presidente.

También era otro el lema del rotativo: «Todas las noticias que merecen ser impresas». Ahora auguraba: «Todas las noticias que deseamos imprimir».

¿Qué tenía de anhelado ese número del importante matutino?

El principal encabezamiento de la portada anunciaba «Acaba la guerra de Iraq»... y lo flanqueaban estos dos: «La nación busca construir una economía sana» y «Las tropas regresarán inmediatamente».

Entre las tan ansiadas «noticias» de portada, la ex secretaria Condoleezza Rice se disculpaba por haber dicho que Iraq tenía armas de destrucción masiva, ExxonMobil era nacionalizada para financiar acciones que combatan el cambio climático, se cerraba el centro de detención de la Base Naval de Guantánamo, y —¡óiganlo bien!— George W. Bush es acusado por alta traición y por falsificar documentos que justificaron sus guerras.

Reformas salariales, implementación de la seguridad social pública, universidades gratuitas, exigencia de responsabilidad por la actividad delictiva de grandes empresas y sus ejecutivos, son algunas de las numerosas buenas y geniales noticias «inventadas» que llenaron esta edición especial.

El grupo internacional identificado como The Yes Men, un equipo de traviesos liberales, que reclutó voluntarios a través de una página web llamada BecauseWeWantIt (Porque nosotros lo queremos) para que distribuyeran miles de copias de esta animosa versión del influyente diario neoyorquino, es el «responsable» de la exquisita broma, en la que no faltaron los consabidos anuncios, en este caso tan ilusorios como el contenido periodístico: petroleras y consorcios armamentistas publicitando «buenos propósitos».

También se dice que hubo todo un año de trabajo para la acción y ni se sabe el número de voluntarios que, siguiendo las instrucciones de la página web, recogieron en la noche del martes los ejemplares y los distribuyeron el miércoles en las mayores estaciones del tren subterráneo de la cosmopolita ciudad y otros lugares públicos de gran afluencia de transeúntes: Union Square, Columbus Circle, la estación Grand Central, la Penn Station... Además, se vieron copias en Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Filadelfia y Washington.

Todo se mantuvo en secreto mientras en seis imprentas diferentes se «tiraban» 1,2 millones de ejemplares de 14 páginas. Y advertían: «Esperamos que el Times no los demande por violar el derecho de autor».

Yo espero lo mismo, tan magnífico sueño-sarcástico y burlona-advertencia solo merece el reconocimiento de los cientos de millones que aspiran a que Estados Unidos forme parte, algún día, de un mundo mejor.

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