Solidaridad con todos los acentos

Autor:

Juventud Rebelde

La Corte Suprema de Justicia optó por acatar el mandato del gobierno de Estados Unidos y dijo: No. Tantos meses a la espera de este pronunciamiento para decidir por la injusticia, por la vergüenza. Desacreditan una vez más al sistema legal en ese país. Pero, el movimiento solidario con la verdad de Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón ha hecho fila apretada y las voces de muchos se alzan en todo el planeta.

Porque les asiste la razón, la causa de los Cinco es defendida con la misma intensidad tanto en la pequeña Sri Lanka, en el lejano continente asiático, como en Nicaragua, tan cercana en la Latinoamérica nuestra. El clamor es unánime, a pesar de la sordera crónica de las autoridades de Washington.

Desde que se supo la negativa de la Corte Suprema para revisar un proceso plagado de arbitrariedades y desmanes, la mayoría de las personas de buena voluntad del mundo han sentido la necesidad de protestar, de mostrar su desacuerdo con esta posición, que desconoce los sobrados argumentos de los Amigos de la Corte y el reclamo de, prácticamente, la Humanidad toda.

Nuevas marchas, manifestaciones frente a las Embajadas de EE.UU. en diferentes países, declaraciones, cartas dirigidas el mandatario estadounidense, Barack Obama, han sido algunas de las acciones que ha protagonizado la solidaridad en disímiles latitudes.

Japón, Francia, Siria, Brasil, Paquistán, Suecia, Portugal, Chipre, República Dominicana, Argentina, Zambia, Angola, entre otros, han sido escenarios de las acciones que reclaman justicia. Porque con el portazo de la Corte, ahora más que nunca las esperanzas se centran en la solidaridad internacional y en que la verdad se abra paso en EE.UU., donde también una parte de su pueblo lucha con denuedo por romper el silencio cómplice de los grandes medios.

¿Cómo, si tantos piden la libertad, EE.UU. insiste en mantener los cargos falsos, en cerrar las puertas a las principales demandas de la defensa: juicio justo, jurado imparcial, nueva sede? ¿Cómo pueden ser más importantes para la gran nación los compromisos con la mafia de Miami y con una política anticubana de medio siglo totalmente obsoleta, que la responsabilidad de defender la credibilidad de su sistema legal, tan maltratado y violentado desde los inicios de este caso?

A estas alturas y después de más de una década, nada debía sorprendernos. Es lógico que no pocos otorgaran un voto de confianza al Supremo estadounidense. Y aunque este tuvo a bien pisotearlo, la movilización de los que comprenden la ilegalidad a que están siendo sometidos estos cinco seres humanos, es un hecho innegable y más que nunca necesario.

En este minuto se pronuncian los nombres de los antiterroristas cubanos encarcelados desde hace casi 11 años en EE.UU. con todos los acentos, en más de una lengua. Cada quien desde su país, desde su cultura, desde el compromiso con la verdad, exige libertad inmediata para Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón.

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