«Pórtate bien, Israel, mijito» - Opinión

«Pórtate bien, Israel, mijito»

Autor:

Luis Luque Álvarez

El pasado domingo, Israel expulsó a dos familias palestinas de sus casas en el este de Jerusalén. Hasta aquí, todo «normal», tomando en consideración que este cántaro va todos los días a la misma fuente y nunca se rompe, es decir, que Tel Aviv, durante decenas de años, ha hecho lo mismo en la Ciudad Santa y donde le ha venido en ganas: expulsar a quien le plazca, sea palestino, sirio o libanés, y sin consecuencias negativas que temer.

Ante el último atropello, la presidencia sueca de la Unión Europea expresó su «seria preocupación» por la provocación que implican las demoliciones de casas, las expulsiones y la edificación de asentamientos en Jerusalén oriental. Desde Washington, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, tildó esas acciones de «profundamente lamentables», sin apego «a las obligaciones de Israel», y urgió a sus autoridades a abstenerse de este tipo de procedimientos.

Bien, bien; se agradecen las inquietudes, pero ¿eso nada más? Habrá que reconocer lo difícil de ponerle un PARE a un Estado que, a pesar de ser más pequeño que Haití, acumula más de 200 bombas nucleares, listas para zumbárselas a cualquiera (incluso a Europa, según dijo en su momento un historiador militar israelí). Sin embargo, es asombroso ver cuán poca receptividad tienen en Israel los tibios llamados de quienes le proveen asistencia económica y militar.

La Clinton pone cara de enojo, y de hecho lleva meses recordándole al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que se deje de cuentos con que las ilegales colonias israelíes en tierra palestina crecen «naturalmente». Oídos olímpicamente tupidos son la respuesta. En Europa, entretanto, los cancilleres se van a jugar tenis o a plancharse la corbata para esquivar a su par israelí, Avigdor Lieberman, de tour por sus capitales. El mensaje a la comunidad mundial: «Desaprobamos las prácticas expansionistas de Israel».

¿Alguien ha escuchado, no obstante, si Tel Aviv se quedará sin recibir su «préstamo» de 3 000 millones de dólares, que cada año le condona EE.UU.? ¿O se sabe si, como medida de presión efectiva, Bruselas ha suspendido su Acuerdo de Asociación, por medio del cual un país que mantiene un yugo militar y económico brutal sobre otro pueblo —el palestino—envía a la Unión Europea el 33 por ciento de sus exportaciones y recibe de ella el 40 por ciento de sus importaciones?

Nada de esto. Solo un poco de enfado ante las cámaras, un regañito —«Israel, no lo vuelvas a hacer, mi’jito», y todos a dormir.

Incluidas las dos familias palestinas, que hoy lo harán a la intemperie...

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