La carrera de Filípides

Autor:

Luis Luque Álvarez

En el año 490 a.C., un soldado griego, Filípides, corrió 40 kilómetros desde Maratón hasta Atenas, para anunciar que los persas habían sido vencidos en batalla. El rol de mensajero —que no siempre hubo correos electrónicos— le costó la vida, pues cayó redondito en cuanto dio la noticia.

A semejanza de él, otros han salido corriendo de Maratón, pero no para dar buenas nuevas, sino malas: que el fuego está devorando la región de Ática (oriente) desde el viernes pasado. Y que el gobierno central no se ha portado muy bien: «Nos negaron aviones antiincendios. Hemos combatido con nuestras manos, casi solos», dijo a ANSA un asistente del alcalde.

Igual se quejan los habitantes de la isla de Eubea, pues se les informó que la prioridad es Atenas, la capital, de cuya periferia han salido huyendo «maratónicamente» miles de personas ante el avance de las impresionantes cortinas de fuego, que en varios sectores alcanzan los 30 metros de altura. Reliquias arquitectónicas de cuando Herodoto chupaba tete y Homero usaba gruesos espejuelos, edificios religiosos antiquísimos, modernas viviendas (han ardido 150), todos están en la mirilla del infierno. Reportes oficiales hablan de 17 000 hectáreas ya chamuscadas, mientras 2 000 bomberos se emplean a fondo, y aviones cisterna de Francia, España, Italia, Chipre, Austria y Turquía (¡el archienemigo histórico!) hacen su parte.

Ahora bien, el gobierno del partido conservador Nueva Democracia (ND), del primer ministro Costas Karamanlis, está igualmente «en llamas»: se le acusa de negligencia para evitar y controlar este tipo de fenómenos. Y teme, claro, que el pobrecito escaño parlamentario que lo separa del opositor Partido Socialista, termine evaporándose con tanto calor en el ambiente. Los socialistas, hoy el frente en los sondeos, confían en que esta mala racha acabe por sacar del poder a la derecha un año antes de los comicios, que deben celebrarse en 2010.

Y pudiera ocurrir así, porque al ND le están dando hasta con la palangana de Aquiles. Una organización ecologista de prestigio, el World Worldlife Fund (WWF), ha enfilado el índice contra las autoridades, al recordarles que «no aprendieron la lección» de los incendios de 2007, cuando se quemaron 250 000 hectáreas y murieron 77 personas.

Hasta este momento, por fortuna, no ha fallecido nadie, pero la gigantesca pérdida de vegetación incide en la erosión del suelo, después inservible para sembrar nuevas plantas, lo que repercute en un mayor enrarecimiento del clima, más calor, y ¡más incendios! «Los enormes daños y el dolor infligido a tantas familias es el resultado de la pésima gestión de los bosques en Grecia», afirma WWF.

¿Quién gana con la tragedia? Ah, pues los «recalificadores» del suelo, tipos de cuello y corbata que compran cada metro carbonizado para edificar inmuebles y sacar jugosa tajada. Para ellos, que mueven la estera de las ganancias, no existen reglas severas (incluso hay planes gubernamentales de reconstrucción que irían a parar a manos privadas). Pero para los bomberos, según denuncia el Partido Comunista local, sí que hay recortes de presupuesto cada vez más agudos. Luego, ¿hay voluntad?

Y otra pregunta, de obvia respuesta: ¿Quién prende la chispa?

Los fiscales investigan, mientras Filípides corre… ¡por su vida! Y el festín de los ricos, a punto de servirse…

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