¡¿Bendita crisis?!

Autor:

Nyliam Vázquez García

La crisis económica mundial ha hecho que todos los países del planeta padezcan sin excepción. Impactados en mayor o menor medida, cada Estado ha sentido el descalabro del sistema financiero internacional e intenta no caer como las fichas del dominó, o por lo menos tratar de levantarse pronto. Este 2009 está siendo muy complejo. Sin embargo, aunque parezca descabellado, algo positivo está teniendo la embestida de la crisis…

Sí, créalo. Nuestro medio ambiente ha salido beneficiado y tal vez sea el único. Un estudio realizado por la Agencia Internacional de Energía (AIE), citado por la BBC, indica que las emisiones de carbono sufrieron un descenso considerable en lo que va de año. Los expertos confirman que se trata de una caída sin precedentes de emisiones de gas que producen el efecto invernadero, la mayor en las últimas cuatro décadas. Este dato es resultado de una investigación sobre el impacto de la recesión en el cambio climático, cuyos resultados finales serán publicados en noviembre.

El jefe del estudio, Fatih Birol, le adelantó al diario británico Financial Times, algunos de los hallazgos. Según explicó, el cierre de industrias en todo el mundo y los recortes en la producción, unidos a los esfuerzos gubernamentales por reducir las emisiones contaminantes, son causas esenciales de la disminución de CO2.

Para el especialista, esta es una «ventana de oportunidades» que los países no deben desaprovechar en medio de la hecatombe económica, especialmente de cara a la Cumbre de Copenhague de diciembre próximo. Dicha reunión, en opinión de no pocos, es el último chance para lograr un acuerdo que reemplace al Protocolo de Kyoto, el cual expira en 2012. Pero aún quedan demasiadas reservas, muchos puntos que consensuar entre todas las naciones. Por una parte, los ricos no han logrado un compromiso para reducir sus emisiones y contribuir a evitar una catástrofe climática. Mientras, los países en vías de desarrollo se niegan a aceptar las mismas cuotas de los poderosos, porque les impediría crecer económicamente.

En medio de la vorágine, cada vez con más frecuencia y devastadora fuerza la naturaleza se encarga de mostrarnos que no puede con la carga de siglos de la depredación a que ha sido sometida por nuestra raza. El tiempo se agota. Por eso, los líderes asistentes a la Reunión de Alto Nivel sobre cambio climático, en en el contexto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, abogaron por medidas urgentes, por concretar acciones y, especialmente, por llegar en diciembre a un acuerdo en la capital danesa que los aglutine a todos en función de salvarnos.

La paradoja golpea y el mazazo nos hace tambalear. Mientras decenas de miles de seres humanos se quedan sin empleo, quiebran los negocios, aumentan los hambrientos, el planeta coge un respiro. Habrá que aprovecharlo (¿bendita crisis quizá?), antes de que el humo de la miseria acabe por dejarlo sin vida. Y nosotros con él.

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