28 °C Parodiando el chachachá de los marcianos de la antigua orquesta América, en Miami podríamos cantar que «Los Van Van llegaron ya y llegaron bailando…».
Así es. Los Van Van arrollaron en esta ciudad. Se presentaron a teatro lleno y con el público bailando como trompos. Varios miles de personas estaban dentro del local divirtiéndose de lo lindo, mientras afuera un grupito de atorrantes totalitarios gritaban histéricas consignas. Los que entraban al lugar se reían de lo que les vociferaban los trogloditas. Nadie les hacía caso.
Esta es la segunda vez que esa famosa orquesta cubana se presenta en Miami. Recuerdo que, en la primera, las protestas fueron masivas, aunque los que asistimos al concierto cuadruplicábamos a los protestantes. En aquella presentación, la policía tuvo que intervenir en varias ocasiones porque se pusieron agresivos los que nos gritaban improperios. Tiraban botellas y piedras contra los que entrábamos al teatro, y fueron varios los que salieron arrestados.
Ahora fue completamente distinto. Quizá porque solo eran un grupito los que se presentaron para protestar. Lo que está sucediendo es que aunque hagan convocatoria y más convocatoria por los medios de publicidad que controla la ultraderecha cubanoamericana, solo unos pocos trasnochados son los que acuden a estas protestas.
Bien se pudo observar en septiembre, cuando el concierto Paz sin Fronteras se realizó en la Plaza de la Revolución en La Habana. Las protestas en Miami fueron mínimas, pintorescas y muy animadas, pues se aparecieron con una aplanadora aplastando los discos que no pudieron romper a mandarriazos.
El problema es que la mayoría de los cubanos que residen en esta ciudad están cansados de la misma retórica anticubana que ha prevalecido aquí, por años y años. La verdad es que, en las últimas tres décadas, la composición de la población cubana en Estados Unidos ha ido cambiando paulatinamente.
Miles de cubanos han llegado con la conciencia clara de que son emigrantes económicos y no políticos, como se ha tratado de pintar, constantemente, por la iracundia irreverente que llegó en los primeros años de la Revolución. A la gran mayoría de los cubanos que aquí residen lo que les interesa es trabajar, mandar dinero a sus familiares en Cuba e irlos a visitar de cuando en cuando. Lo demuestran los más de trescientos mil que visitaron la Isla el año pasado.
Quienes están detrás de la campaña contra Cuba, en su mayoría, son miembros de la industria anticubana de Miami que ha recibido millones de dólares de los distintos gobiernos norteamericanos, y que por años han subvencionado la campaña propagandística contra la Isla.
No hay que negar el poder que aún mantienen estos elementos ultraderechistas. En primer lugar, controlan los principales medios de comunicación en español que aquí existen, no dejando que opiniones diferentes se manifiesten en los mismos.
Por ejemplo, años atrás, antes de la llegada de W. Bush a la presidencia, a mí me llovían las invitaciones a los programas políticos de radio y televisión, y constantemente me publicaban artículos en El Nuevo Herald. Sin embargo, con la llegada a la Casa Blanca del cowboy texano, el efecto fue como el del famoso grito español de «Santiago y cierra España», ya que las invitaciones al debate desaparecieron como por arte de magia.
Además del control de los medios, también controlan la política, ocupando casi todos los puestos públicos, desde concejales municipales hasta congresistas y senadores federales. No existe, hasta el momento, alguien que mantenga una posición abierta en contra de la política agresiva del gobierno norteamericano hacia Cuba y que sea elegido por los cubanos de Miami.
Incluso, ni uno que mantenga una posición moderada en contra de esa política ha tenido éxito. En primer lugar, no le darían espacio para defender su posición, y en segundo lugar, lo acusarían las 24 horas del día de ser pagado por el gobierno de La Habana.
Pero a pesar de esos controles, Los Van Van llegaron, cantaron y bailaron en Miami. O como habría dicho Julio César en la Roma antigua: llegaron, vieron y vencieron.
*Periodista cubano radicado en Miami
Sr Fariñas: dice un refrán que no es lo mismo vivir sin prestigio, que vivir desprestigiado. Este es el caso de Miguel Saavedra, un hombre que según él tiene un negocio de aires acondicionados, pero jamás he visto una propaganda comercial de su trabajo, sino que solo sale a la palestra en estos eventos. Yo tengo que tomar bicarbonato con limón para mi estomago cada vez que este fósil viviente sale a la luz pública. Yo creo que ya la prensa televisiva lo usa como un payasito que entretiene a esa generación de generales jubilados con medicare de los 60, y así se vio como la aplanadora rompía cd piratas de Juanes y Olga , debieron meterlo preso para averiguar de dónde sacó esos cd. Pero la verdad más grande, ante la respuesta de siempre, que los músicos del exilio no pueden ir a Cuba la dio Hugo Cancio, el convenio cultural es entre Estados Unidos y Cuba, no entre Cuba y el exilio, y creo que ya este viaje de los Van Van, es el colapso emocional de Saavedra y debe de guardar el dinero de la renta de la aplanadora para anunciarse en las páginas amarillas de Miami y prosperar en su negocio de aire acondicionado............Miguel
Que bueno, me alegro que finalmente exista un intercambio, Espero ver pronto, a el Willy, Gloria o Amaurys por aca, por solo mencionar a algunos.
Es bueno saber que nuestra música cubana llega a los rincones de todo el mundo aunque en muchos lugares es muy difícil penetrar en el mercado musical debido a las costumbres de ciertas naciones. Como la Charanga Habanera los Van Van es una agrupación capaz de desafiar las rivalidades y controversias existentes entre Cuba y Miami y sabe socializarse con cada ciudadano de allí y llenarlo de alegría y paz con cada una de sus contagiosas canciones de salsa, es un grupo que hace olvidar las penas y hunde las diferencias entre todos, simplemente nos pone a todos a bailar y GOZARRR!!! Vivan los Van Van...
Espero que puedas seguir escribiendo con la certeza que lo haces, la retórica de los que vinieron en los años antes del 80, está caduca y obstinada hay que dejarlos que sigan soñando con el sueño que nunca llegará
Una vez más nos entrega un artículo con todos los condimentos que lo caracterizan: profesionalidad, actualidad, imparcialidad y valentía. Sólo adicionaría a su escrito la necesidad de que exista una correspondencia biunívoca en los intercambios culturales. Los cubanos de a pie admiramos la buena música venga de dónde venga y no olvidamos a los virtuosos que nos abandonaron por razones económicas, a los que subordinaron los intereses colectivos a los personales, puesto que NADIE es perfecto y al principio y al final TODOS somos cubanos. Un abrazo!
Es muy cierto esto que dice Sr. Fariñas ,la composición social de emigrantes cubanos en Miami ha ido cambiando a partir de los 90 , nosotros miramos la óptica de la situación socio -política de Cuba con otro prisma.Realmente muchos de nosotros salimos de la isla por problemas económicos, pero estamos muy apegados a nuestras raíces, a nuestra tierra, y no estamos de acuerdo en renunciar a lo que por derecho nos pertenece , nuestra condición de cubanos.Cuando se implantaron esas leyes absurdas aplaudidas por esos dinosaurios políticos obsoletos de Miami en los periodos de gobierno de Bush sentí en lo mas profundo de mi alma que mi pueblo , nosotros, nuestras familias son los que sufren todo esto , como es posible que podamos ir a nuestro país a ver a la familia cada tres años? En Miami se habla de Democracia siempre y cuando no expongas criterios contrarios a los de los anticastro , todo lo que digas a favor de Cuba te califica como Comunista . Tuve la oportunidad de asistir al concierto de Buena Fe en Miami , no se hasta que punto el Saavedra quiere llegar , se apareció allí con siete personas a gritar y calificar de terroristas a La Charanga Habanera y a Buena Fe ,estoy convencida que a pesar de su edad el no ha tenido nunca claro el concepto del vocablo terrorista. Acaso sabrá que Posada Carriles si es terrorista? Convocando a los que estabamos allí presentes para entrar al teatro a que nos fuéramos y la verdad que lucieron mal, hicieron el ridículo, lo que provoco que la parte nuestra se riera de ellos y convocáramos a un carnaval uniendo las dos orillas; la nuestra y la de ellos. Hasta llevaron a una Hondureña para que nos hablara en nombre de Jehová para acabar con la dictadura Castrista , que disparate es ese? nadie allí estaba por campaña política , todos allí estamos ansiosos de disfrutar de estos jóvenes que trajeron un poco de alegría y música cubana para el fin de 2009, sintiéndonos un tanto así cerca de lo que atrás hemos dejado en la geografía , pero que permanece latente en nuestro corazón ,nuestras raíces , nuestro folklore, nuestro legado cultural que ha viajado el Globo Terráqueo . Nuestros músicos no son políticos , mi generación , las generaciones que han seguido a la mía piden cambios que hagan que Cuba no se marche nunca de nosotros como exiliados , ese rencor , ese odio que han alimentado todos estos politiqueros cubanos de Miami durante 51 años no seguirá desarrollándose con nosotros ,han esperado 5 décadas para ver derrumbarse una Revolución que se ha mantenido firme y un pueblo que no quiere que ninguno de ellos vaya allá a imponer poderes, cada día son menos en el circo y mas en las filas de conciliación de cambios . Quien no baila, quien no goza con nuestros músicos de la isla ? si nosotros crecimos con ellos y lloramos la distancia en un exilio lleno de nostalgias donde la vida nos ha dado a todos fuertes estocadas .
Estoy de acuerdo con lo que escribio el Sr. Lazaro Farinas. Aqui la gente esta muy equivocado con sus pensamientos negativo y hasta ya bastante antiguo. Es hora de que dejen de juzgar y que empienzen abrir sus mentes y evolucionar. Yo soy nacida en los Estados Unidos, hija de padres cubanos, y estoy muy orgullosa de haber visitado a cuba muchas veces, y de haber conocido a mi familia, y de poder compartir con ellos momentos muy lindo. Y cada vez que yo pueda seguire visitando a mi familia y seguire conociendo a Cuba, y no me interesa los comentarios ni lo que me puedan criticar.