Democracia del dinero

Autor:

Lázaro Fariñas

Ahora que se avecinan nuevas elecciones legislativas en los Estados Unidos, es bueno saber cómo se financian estos comicios y las dudas que estos crean sobre el sistema democrático norteamericano.

Aquí el que no tiene plata para hacerle frente a los inmensos recursos que hay que emplear para llegar a ser un candidato con cierta posibilidad de ganar, mejor que ni se acerque a una candidatura. La cantidad de dinero que necesita un representante federal para poder ser elegido es enorme; un senador muchísimo más, y cuando se aspira a la presidencia, la cantidad se eleva hasta la estratosfera.

Por ejemplo, en las elecciones de 2008, entre todos los candidatos que aspiraron por ambos partidos a la presidencia del país recogieron, desde las primarias hasta el día de las elecciones, 1 686 millones de dólares. Ahora bien, habría que preguntarse de dónde salió tanto dinero. Bueno, en contribuciones de menos de 200 dólares salieron 428 051 148; y de contribuciones de más de 2 000, 419 206 970 dólares se obtuvieron. El resto fue de contribuciones de entre 200 y 1 999 dólares.

Si a la cantidad recogida para los candidatos presidenciales se le suma lo recolectado para una treintena de senadores, más todos los miembros de la cámara de representantes, la cantidad sería de varios miles de millones de dólares. Estoy hablando solamente de los gastos en las elecciones por puestos federales, pero ustedes se pueden imaginar adónde llegaría esa cantidad si se le sumara lo que se gastan para las elecciones gubernamentales de los 50 estados, de los congresistas estatales, los alcaldes municipales y condales, los concejales y hasta los jueces de distritos. No he podido conseguir la cifra exacta en la red —ni siquiera sé si existe—, pero debe de ser estratosférica.

Los candidatos recolectan dinero por diferentes medios. En algunos casos, haciendo reuniones de recolección de fondos en casas particulares, o pidiendo públicamente contribuciones por correo o en internet. En otros casos, los partidos políticos les proporcionan dinero a sus candidatos. También reciben dinero directamente de los Comités de Acción Política—PAC por sus siglas en inglés.

Los PAC son entidades que funcionan amparadas por las leyes federales en las que se les permite a cierto grupo de individuos o grupos de profesionales, sindicatos, corporaciones, etc., recolectar fondos para después donárselos a los diferentes candidatos. Por supuesto que esas donaciones no son porque dicho candidato sea honesto, una buena persona, que desea llegar al poder para hacer leyes para el bienestar del resto de la población. No, señor. Esas donaciones se hacen para conseguir algo de los que aspiran al puesto. Todos estos grupos de intereses reúnen dinero a través de los PAC para influir en el candidato. En otras palabras, para comprarlos, para que estos legislen a favor de sus intereses, para que voten a favor de las leyes que a ellos les convienen.

Claro, los que aspiran están dispuestos a todo con tal de conseguir esos recursos que ofrecen esos grupos de intereses. Nadie piense que lo que reciben de los PAC los candidatos al congreso federal son millones de dólares. No, son cantidades bastante modestas pero muy efectivas. Una donación de un par de miles de dólares algunas veces cambia el voto de un congresista.

Por ejemplo, en numerosos casos de leyes que han sido aprobadas en contra de Cuba o bloqueadas a favor, con mil o dos mil dólares en donaciones los anticubanos de Miami han logrado conseguir los votos necesarios. En el caso cubano, esta forma de comprar congresistas por medio de los Comités de Acción Política, la comenzó Mas Canosa y su Fundación a principios de los años 80. Inteligentemente, esta gente se dio cuenta de que le era relativamente fácil y barato salir por todo Estados Unidos con un saco de dinero con la intención de comprar congresistas.

Radio Martí, TV Martí, la Ley Torricelli, etc., fueron productos de la compra de votos de congresistas por parte de Mas Canosa y su pandilla.

Hoy en día, además de la Fundación, existen diferentes grupos que se han dedicado a esos menesteres. El más conocido en estos momentos es el US-Cuba Democracy PAC, que en las últimas elecciones del 2008 repartió dinero a diestra y siniestra por los estados de la Unión Americana a decenas y decenas de congresistas y senadores federales. Este PAC está dirigido por una serie de millonarios cubanoamericanos que se pasan la vida delirando, pensando cuál de ellos va a ser el próximo presidente de Cuba.

Viendo la cantidad de dinero que necesitan los candidatos al congreso de los Estados Unidos para ser elegidos, hay que preguntarse quiénes son los que triunfan: ¿los más honestos y más capacitados o los que más habilidades tengan para recoger fondos? Me temo que son los segundos.

*Periodista cubano radicado en Miami

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