Dignificar lo que hacemos

Nelson García SantosNelson García Santosdigital@juventudrebelde.cu
4 de Septiembre del 2010 23:29:08 CDT

Vestido pulcramente, parece que se encamina hacia una recepción, cuando en realidad va a lustrar calzados. Allí en la calle lateral al Cardiocentro, en Santa Clara, llama la atención aquel hombre que antes del comienzo de su trabajo limpia con una escoba el lugar donde se va a situar. Y cada vez que atiende a un cliente se lava las manos, si de inmediato no sube otro a la silla.

Mantiene su ropa intacta durante su jornada. Brillan por fuera, sin una manchita, las cajas de betún y los pomos de tinta. Orden y limpieza emanan en una combinación envidiable, desaparecida en ocasiones hasta de lugares distinguidos, incluso, donde se ingieren o manipulan alimentos.

Así nos pone ante la vista, sin tener que decir nada, el amor que siente por su labor o, más exactamente, la manera con que dignifica su modesto empleo.

Y traigo la anécdota a colación porque se requiere para resolver los desafíos actuales en el orden productivo, sean cuales sean las medidas que se apliquen, que cada cual asuma su faena de esa forma en que el hecho de hacer satisfaga, más que asumirlo como mera obligación o un castigo.

Ahora mismo, muchísimos piensan que el señor dinero por sí solo va extinguir todos los problemas de la economía, pero la vida demuestra que siempre un buen salario, que muchísima falta nos hace, tampoco ha sido equivalente a un mejor resultado. Hay personas que con menos sueldos realizan una labor más eficiente que otras mejor pagadas.

¿Ejemplos? Los archivos hablan. Estos confirman que en la red comercial en CUC, de mayor pago salarial en comparación con determinados sectores, se detectan las mismas violaciones que en las ventas en pesos, extrapolando las marañas con la ganancia agregada de que la divisa les rinde más, y la atención a veces deja que desear.

Pero en la vuelta de hoja que hace falta, tampoco podemos obviar que de por medio hay una cuestión de mentalidad, enraizada durante mucho tiempo, que súbitamente un decreto no va a extinguir, y que es aquella que nos hace chocar una y otra vez con la misma piedra.

Es decir, se repiten y repiten cuestiones que laceran la economía, como pérdidas de productos agrícolas que se dejan echar a perder, adulteraciones, derroche de recursos, incumplimientos de normas en elaboraciones de alimentos y el descontrol, raíz de los males, ese mismo que descubren en disímiles lugares las inspecciones, donde siempre se encuentran más de lo mismo.

Consecuentemente, para dignificar el trabajo, además de un salario que nos permita vivir desahogados, hace falta erradicar las costumbres transgresoras, el dejar hacer esto y lo otro, que han sobrevivido hasta en aquellos sectores de mayor remuneración, lo que confirma que el fenómeno no responde solamente a una cuestión de supervivencia.

Cada cual debe sentirse en su trabajo como ese hombre que llega todos los días a plantar su puesto de limpiabotas. O el campesino cuya satisfacción se le desboca al enseñarte la buena cosecha. O el cirujano alegre porque acaba de salvar una vida. O esa mujer que se siente orgullosa por mantener reluciente su centro.

Nos hacen falta, más que excepciones del buen hacer y asumir de determinados segmentos, que se generalice esta conducta en la sociedad, imprescindible para cualquier progreso.

Los cambios de mentalidad siempre requieren de más tiempo, pero sin dignificar lo que hacemos, empezando por uno mismo, más allá de las normativas, tampoco saldrá adelante nuestra economía. Y eso urge porque está en juego la propia existencia de la Revolución.

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    1. 1

      fernando lopez - 5 de Septiembre del 2010 3:13:55 CDT

      Cualquier trabajo - no importa cuan difícil sea, debe dignificar al hombre y hacerlo con el mayor placer del mundo, y ser por ello respetado por los demás. Si se hace un trabajo sin placer, el de servir, el de ser útil, dificilmente pueda una persona sentirse bien. Desgraciadamente en muchas ocasiones no es así y eso trae como consecuencia o el maltrato, o el mal trabajo y otras muchas acciones negativas. Gracias.

    2. 2

      pepe - 5 de Septiembre del 2010 5:51:04 CDT

      Siempre han existido personas que aman su trabajo, y cumplen con sus obligaciones hacia la sociedad sin que ello dependa de la cuantía de su salario. Creo que el problema de lograr que mejore la calidad de los servicios y la productividad depende en gran medida del interés que tenga un trabajador por mantener su puesto de trabajo, porqu este le garantiza un salario que le permita satisfacer sus necesidades materiales decorosamente. Salvo esos casos , que no son la regla, que señala el periodista, hay mucha gente que necesita de otro tipo de "estímulos" para trabajar bien. Esas personas, si saben que el conservar su puesto de trabajo no depende de su aporte y dedicación, sencillamente se acomodan, y se preocupan sólo porque las 8 horas de la jornada pasen rápido, y ven al cliente como un estorbo, si se trata de un centro de servicios. Creo que si en 50 años no se ha logrado crear esa conciencia de que "mi trabajo es usted", o de "Complacerle con placer", se hace necesario buscar otros mecanismos, y el que propongo está demostrado que funciona. Creo que la época de los llamamientos y las consignas caducó. Es necesario poner los pies sobre la tierra, pues de lo contrario no se garantiza el futuro.

    3. 3

      n.s.f - 5 de Septiembre del 2010 14:17:42 CDT

      Japon es lo mas parecido a lo que ud expresa....

    4. 4

      mel - 6 de Septiembre del 2010 10:01:29 CDT

      Amigo periodista, yo tengo un trabajo mucho más modesto que el limpiabotas de su artículo; soy ingeniero. Mi salario es incluso inferior al de un trabajador social que en el preuniversitario no consiguió las altas calificaciones que yo obtuve por lo cual tuvo la dicha de no alcanzar carrera universitaria, lo que le permitió posteriormente escoger la carrera que quizo y cursarla en una sede municipal; garantía para que se graduara sin problemas y casi hasta con título de oro. Estoy pensando seriamente en dejar mi trabajo como ingeniero y salir a vender cucuruchos de maní a ver si mis ingresos mensuales aumentan. Es que así, trabajando por cuenta propia, puedo no sólo ver aumentar mi dinero, sino que podría acceder a comprar todo tipo de artículos y rebajas que se dan en horario normalmente laboral, por lo cual hoy son prohibitivos para mí. Perdone, pero no sé dignificar mi trabajo, así que le imploro me enseñe cómo.

    5. 5

      mel - 6 de Septiembre del 2010 10:01:37 CDT

      Amigo periodista, yo tengo un trabajo mucho más modesto que el limpiabotas de su artículo; soy ingeniero. Mi salario es incluso inferior al de un trabajador social que en el preuniversitario no consiguió las altas calificaciones que yo obtuve por lo cual tuvo la dicha de no alcanzar carrera universitaria, lo que le permitió posteriormente escoger la carrera que quizo y cursarla en una sede municipal; garantía para que se graduara sin problemas y casi hasta con título de oro. Estoy pensando seriamente en dejar mi trabajo como ingeniero y salir a vender cucuruchos de maní a ver si mis ingresos mensuales aumentan. Es que así, trabajando por cuenta propia, puedo no sólo ver aumentar mi dinero, sino que podría acceder a comprar todo tipo de artículos y rebajas que se dan en horario normalmente laboral, por lo cual hoy son prohibitivos para mí. Perdone, pero no sé dignificar mi trabajo, así que le imploro me enseñe cómo.

    6. 6

      Emigdio - 6 de Septiembre del 2010 10:22:26 CDT

      Esto es mas complejo y tiene mas vueltas que el cubo de rubik, el problema comienza con el igualitarismo, todos los hombres(tambien digo Mujeres), no trabajan ni rinden lo mismo, por que un cirujano estrella, gana igual que otro que todos saben que es un mediocre, ese medicre no se supera y la estrella no ve sus resultados, al final el tambien se acomoda y solo brilla cuando le conviene brillar o se opaca para siempre. Años atras se implemento la normacion del trabajo y se quiso normar hasta los trabajadores administrativos, se pasaban meses los normadores tomando muestras, al final se establecian las normas que cada vez que alguien las sobrepasaba se revisaban y se volvian a revisar hasta que la genta se canso y cogio el paso que mas les acomodaba para hacer como que trabajaban pero sin matarse mucho. Todos los cajeros dependientes de las tiendas en cuc tienen el mismo salario, si se mata trabajando y atendiendo bien a los clientes le pagan igual que si se dedica a comprar rebajas y maltratar a todo el que se le acerque,cuando esos dependientes ganen un por ciento de lo que vendan otra gallo va a cantar y entonces si vamos a tener por donde medirlos. Hay muchos sistemas de estimulacion, pero que resultan tan complicados y ambiguos en sus enunciados y principios que el trabajador promedio no los entiende y al final les ponen tantos indicadores que de no cumplirse le anulan o disminuyen la estimulacion que lejos de animar los desalienta y entonces continuan en su "lucha" que es lo entienden bien porque es mas "sencillo". Considero que lo principal es pagar por los resultados tangibles de cada trabajador, pagar la idoniedad demostrada, no la teorica, paguese al hombre por lo que rinde, por lo que sabe y aplica y de seguro tendremos buenos resultados, hay una maxima que debemos tener siempre en cuenta, "trabajando nadie se ha hecho rico" si es eso a lo que le tememos, pero del fruto del trabajo bien remunerado si se puede tener una vida digna.

    7. 7

      Micha - 6 de Septiembre del 2010 13:37:31 CDT

      Comparto su comentario pero no del todo, creo que el ejemplo que toma no es el más adecuado, comparto el criterio de Mel (4) ya que estoy en la misma situación. Si creo que por mucha entrega y profesionalidad que exista si no hay un respaldo económico por lo que haces se pierde el interés a la larga o a la corta, Cuando comencemos a ganar por lo que hacemos y que ese salario sea realmente tu sustento de vida (no a medias) entonces todos cuidarán su trabajo igual que esa persona a quien usted hace alusión. Ponga mejor el ejemplo de un maestro que viva de su salario o de uno de los cirujanos que cogen guagua para ir a operar y que igual vive de su salario (no de remesas, ni de regalos ni de misiones) , esos ejemplos si son difíciles de encontrar pero también existen. Creo que cualquier cuenta propista cuida más su trabajo que un trabajado estatal. POR QUÉ?

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