El Pentagonismo, 42 años después*

Autor:

Armando Hart Dávalos

No es primera vez que tengo la ocasión de referirme a esta obra fundamental de Juan Bosch. Como sabemos, El Pentagonismo, sustituto del imperialismo, gana cada día mayor actualidad pues tiene la virtud de que sus enunciados teóricos se comprueban en la práctica, mostrando el valor y la profundidad de análisis del autor.

Tengamos en cuenta que Bosch la escribió en medio de circunstancias muy distintas a las que vive el mundo hoy.

Este libro, escrito a fines de la década del 60, resulta profético, asombra aún, a los que tanto admiramos a Juan Bosch, la lectura de lo que escribió hace más de 40 años el ilustre dominicano. No creo exagerar diciendo que es una pieza maestra de esas que hacen o deben hacer historia; su punto de referencia anterior está en el brillante ensayo de Lenin El imperialismo, fase superior del capitalismo. Aquí Juan Bosch describe desde sus orígenes el proceso de decadencia del imperio que hoy todos apreciamos de una manera cada vez más evidente.

Recuérdese que el propio Lenin decía que la intromisión norteamericana en la guerra de Cuba era uno de los elementos esenciales del nacimiento del imperio. Pues bien, parecería que ha comenzado a morir por Cuba y América Latina.

El forjador de la Revolución de Octubre hizo su estudio tomando como base fundamental al imperialismo europeo, Juan Bosch lo realiza enfocando al norteamericano luego de que se impusiera como fuerza decisiva del capitalismo en el siglo XX y cuando iniciaba su proceso de decadencia. Fue realmente profético, porque lo expresado por el ilustre dominicano se confirma con la descripción de la dramática realidad que vive el mundo en el siglo XXI. Si se quiere ampliar sobre el tema les recomiendo la lectura del texto La otra historia de los Estados Unidos, del norteamericano Howard Zinn.

Una tesis fundamental de este texto es que ya desde los años 50, tras la Segunda Guerra Mundial, el poder se distribuyó en Norteamérica de la siguiente forma: las decisiones fundamentales de política exterior y su confirmación pasaron al Pentágono, el Gobierno o las administraciones civiles iban quedando para las tareas de orden interior. Habría que estudiar hasta dónde, a partir de la administración de George Bush con sus antecedentes en Reagan y Bush padre, esta relación se trastocó, pues el Gobierno y la administración civil parecen estar en unas solas manos, y ellas se sustentan a partir del complejo militar industrial que ha sido y es el apoyo principal del pentagonismo.

Este y su complejo militar industrial no pueden a estas alturas tener éxito porque estamos en presencia de un proceso económico-social multilateral de gran envergadura.

El sistema norteamericano ha perdido fuerza económica para dominarlos o encauzarlos, en todo caso no le queda otra alternativa que ajustar radicalmente su política en dirección diferente a la que representa el neofascismo o arrojarse definitivamente en sus brazos, como reflejan los resultados de las recientes elecciones legislativas en ese país.

Por estas razones nunca ha estado más vigente este párrafo de José Martí cuando afirmó: «En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder —mero fortín de la Roma americana; y si libres, y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora— serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república del Norte, que en el desarrollo de su territorio —por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles— hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo».

Esta obra de Juan Bosch —un dominicano que fue tan cubano como martiano— se vincula directamente con el pensamiento del Apóstol de nuestra Independencia y se inspira en el ideario antiimperialista, patriótico y latinoamericanista de quien también fue observador y cronista certero de la sociedad norteamericana.

Felicitamos a la Cátedra Juan Bosch de la Universidad de La Habana, a la Fundación Juan Bosch, de República Dominicana y a todas las instituciones cubanas y dominicanas que han contribuido a la celebración de este Coloquio tan útil como necesario en los momentos actuales de Nuestra América y del mundo; saludamos la presencia y participación de los invitados de otros países que nos acompañan; estamos seguros de que El Pentagonismo, 42 años después será un encuentro exitoso que nos permitirá hurgar, profundizar y actualizar con mayor detenimiento la obra inmortal de Juan Bosch.

  • Palabras pronunciadas en el Coloquio Internacional El Pentagonismo, 42 años después, en la Universidad de La Habana

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