Educación sexual, ¿asunto familiar?

Diego de Jesús AlaminoDiego de Jesús Alaminodigital@juventudrebelde.cu
2 de Junio del 2011 0:12:04 CDT

El tema de la educación sexual es asunto de preocupación y ocupación para un amplio sector académico y los medios de comunicación de nuestro país, trascendiendo asimismo al ciudadano común.

Recuerdo que en algunas de sus presentaciones, el fallecido humorista Chaflán reconocía, quitándose el sombrero, el interés por la educación sexual de los niños en las escuelas y, poniéndose el sombrero, jocosamente, el disgusto de estos porque no se hicieran clases prácticas.

Los medios masivos de comunicación y las instituciones especializadas, entre las que se encuentra en primer lugar la escuela, hacen esfuerzos por potenciar la educación sexual, mas no siempre se cumplen las expectativas de algunas familias o cierto público. Y nada hay de extraño en ello, pues el alto nivel de información e instrucción pone constantemente a los individuos ante nuevas preguntas, inquietudes y juicios, todo un desafío permanente para quienes asumen con esfuerzo y entusiasmo la excepcional misión de guiar a sus hijos.

¿Qué enseñar u orientar? ¿Cómo hacerlo? Ahí está uno de los dilemas. Un principio ético de la Medicina advierte que el proceder del médico no puede de ningún modo dañar al paciente. Es posible extender esta máxima a la educación sexual, teniendo en cuenta que el propósito es educar sin quemar etapas, buscando un equilibrio y creando en los adolescentes y jóvenes actitudes responsables hacia la sexualidad.

Es verdad que los comportamientos humanos están históricamente determinados. Por ejemplo, la virginidad ha dejado de ser para muchos un valor, pero antes, en la época de nuestros abuelos y bisabuelos, si alguien se casaba con una muchacha que no era virgen la devolvía a sus progenitores y esto constituía una deshonra. Ahora los patrones han cambiado. Pero puede ser que por diversos motivos grupos de familias hayan inculcado este valor a sus hijas, y eso merece respeto.

Por tradición la escuela cubana, a través del contacto con los padres, los mantiene informados de la evolución de sus hijos en el aprendizaje y el comportamiento. Especial énfasis debe ser puesto en lo que respecta a la educación sexual por todas las instituciones encargadas, pues en asunto de repercusión familiar tan significativa debe tomarse en cuenta cada vez más lo que piensa la familia.

En el artículo 35 de la Constitución de la República de Cuba se establece que «el Estado protege a la familia, la maternidad y el matrimonio», criterio a mi modo de ver muy vinculado a la educación sexual y que se proyecta como una orientación para toda la sociedad.

La Carta Magna considera a la familia como célula fundamental de la sociedad y le atribuye la responsabilidad de la educación de sus hijos, reconociendo en el artículo 36 al matrimonio como la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer.

Por eso en las condiciones actuales, cuando tanto se habla de educación sexual, debe prestársele cada vez mayor atención por todas las instituciones a la opinión de la familia cubana. Padres, abuelos, tíos, hermanos… no están ahí solamente para sugerir y apoyar acerca del aprendizaje de las Matemáticas y el Español. También ha de tenerse en cuenta sus criterios para la educación sexual. Esta será más eficaz y nos aproximará a individuos más integrales mientras más se fortalezca la institución familiar.

*Profesor del Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello, de Matanzas

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  1. 1

    Emigdio - 2 de Junio del 2011 9:02:29 CDT

    Educacion Sexual, muy bien, educacion erotica, eso ya es otra cosa, y en eso han derivado muchos de los conceptos de la educacion sexual, por profesores mal preparados para impartir esta asignatura a los adolescentes, que recien estan descubriendo su sexualidad, pero tambien mal manejados por la television, donde todas las aventuras, todos los seriales tanto nacionales como importados siempre derivan en lo mismo y cada vez de una forma mas "cruda", pero a esa hora no solo hay algun adolescente viendo la television, tambien estan los niños, niños, que nos miran a los mayores con suspicacia y hay escenas que hacen sonrojar al mas impavido, que se transmiten en horas de la tarde noche. Que conste esto no es mojigateria, pero que tire la primera piedra el que no ha observado esto. Sin menionar las novelas cubanas que se transmiten en el horario en que supuestamente no debe haber niños despiertos.

  2. 2

    José Antonio - 2 de Junio del 2011 12:52:31 CDT

    Profesor, ciertamente la familia es la primera escuela, no sólo para buenos modales de Educación Formal, de Formación Vocacional o de superación cultural, desde allí se debe gestar la familia del futuro, por tanto es imprescindible también la Educación Sexual. Como Chaflán me quito el sombrero y digo que de esta materia hace falta "tarea para la casa"

  3. 3

    Alberto Roque Guerra - 2 de Junio del 2011 13:06:38 CDT

    Confieso que al leer el titular pensé: que bien, ha puesto el dedo en la llaga. Al sumergirme en la lectura noto que su autor, el profesor y pedagogo, Diego de Jesús Alamino, adopta un enfoque acrítico respecto a la educación sexual hacia el interior de la familia cubana, donde hablar de sexualidad continúa siendo un tabú y los padres no cuentan con las herramientas necesarias para brindar información sobre sexualidad basada en los conocimientos científicos. Lamentablemente lo mal-aprendido sobre sexualidad en nuestras familias sigue impregnado de estereotipos machistas y patriarcales que debemos a nuestra milenaria herencia cultural y religiosa judeo-cristiana y africana. En la familia cubana contemporánea se niega el derecho de las niñas y niños de ser educados en los temas de la sexualidad con enfoque de género y con pleno respeto a la diversidad. Se ignora sobre la capacidad progresiva de aprendizaje de las y los infantes sobre sexualidad. En consecuencia se perpetúan las acciones autoritarias y normalizadoras de los padres al definir desde sus prejuicios y su poder lo que sus hijas e hijos deben o no saber, como si la rica y diversa realidad circundante no tuviera influencia alguna sobre la personalidad de cada ser humano. El artículo no profundiza en el papel de la educación escolar y sobre las resistencias que nuestro sistema educativo impone a la aplicación del Programa Nacional de Educación Sexual en todos los niveles de enseñanza de forma transversal, con enfoque de género, basado en los principios de igualdad y no discriminación y más allá de los contenidos biologicistas y positivistas que predominan en la actualidad.

  4. 4

    paquitoeldecuba - 2 de Junio del 2011 14:17:07 CDT

    Qué extraña casualidad, tanto Juventud Rebelde como Granma citan hoy en sendos comentarios el artículo 36 de la constitución que define al "matrimonio como la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer" ¿Será una contraofensiva a la Jornada contra la Homofobia que recientemente concluyó con todo éxito en el país? ¿Le inquieta a algunos sectores que nuestra sociedad asuma finalmente en la letra de la ley la existencia real pero negada en la legislación de otros modelos de familia no tradicionales, carentes de protección legal y derechos? En este caso específico, me parece muy sintomático que su autor sea Doctor en Ciencias Físicas, del Departamento de Física y Electrónica del Instituto Superior Pedagógico «Juan Marinello», de Matanzas; sin dudas una especialidad muy afín con la educación sexual. Por lo demás, me adscribo al comentario de Alberto Roque. No se debe confundir el respeto a la educación familiar con negarle información sobre educación sexual a nuestros hijos e hijas.

  5. 5

    Carlos Gutiérrez - 2 de Junio del 2011 15:29:52 CDT

    paquito(a)eldecuba: La Constitución cubana está muy bien así como está; No empieces a buscarle cinco patas al gato donde sólo hay la cuatro que tienen que haber. Y si se le cita dos veces en un mismo día no es ninguna "extraña casualidad", es porque se trata de nuestra Ley Fundamental, y para cambiarla hay que contar con la opinión de TODOS, así que no te afiles mucho los dientes.

  6. 6

    Luis Luque Álvarez - 2 de Junio del 2011 15:52:42 CDT

    Pienso que, para hablar de sexualidad, no hay que ser «Máster en Sexualidad», como alguno pretende que lo sea el profesor Alamino. Basta que haya capacidad para pensar sobre un fenómeno, procesar información, remitirse a las experiencias —las propias y las acumuladas por la humanidad—, sacar conclusiones y disponer de las palabras para hacerse entender. Si solo un título nos autorizara a hablar de un tema, estaríamos la mayor parte del tiempo callados. Le agradezco al profesor Alamino su breve acercamiento a este tópico, así como su anotación de qué el matrimonio es «la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer», definición que no debe molestar a quien dice no desear que su relación sea catalogada como tal, y que ve en el matrimonio solo un pesado yugo del hombre sobre la mujer. Por último, mi satisfacción porque los padres siguen teniendo —y tendrán— la potestad de guiar a los hijos en lo que consideran el modo correcto de relacionarse con sus semejantes de uno u otro sexo, aun con las imperfecciones y errores de cualquier proceso.

  7. 7

    Raul Regueiro - 2 de Junio del 2011 16:28:17 CDT

    Felicito al Profesor Alamino pues el comentario es cierto y muestra, una vez mas que hasta el maximo de los letrados debera seguir aprendiendo hasta el fin de sus dias, pues la realidad constantemente se supera a si misma. Tengo la imporesion que Carlos Gutierrez y Luis Luque se saltaron la linea donde sabiamente el profesor apunta "ahora los patrones han cambiado" y ciertamente a la educacion sexual cada vez debe prestarsele mayor atencion y tener en cuenta no solo la opinion de las familias sino tambien la EVOLUCION de las familias pues hace muchos años la familia dejo de ser solo constituida por mama, papa, tios, etc; hoy hay familias de mamas/mamas o papas/papas que brindar mejor educacion sexual a sus hijos que muchas familias tradicionales. Queridos amigos nos llenamos la boca pidiendo cambios en nuestros pais y aqui tenemos un ejemplo de inmobilismo y resistencia ante una realidad incluyente. ¡Caballero...cambien que pa´comer pescao hay que mojarse! Saludos

  8. 8

    Gualterio Nunez Estrada - 2 de Junio del 2011 17:39:23 CDT

    Es valiosisimo que "Juventud Rebelde" le de acceso a las paginas de "Opinion" a personas con credito en el tema que manejan, como es el caso de la orientacion sexual en este articulo del profesor Diego de Jesus Alamino, asi como a otras personalidades de la cultura y la ciencia ya que en todos los temas existen variedad de opiniones que pueden enriquecer el espectro de posibles soluciones practicas, ajustadas a nuestra cultura, economia y forma de pensar.Esta politica de publicacion de opiniones, que pueden ser diversas, pero con credito y utiles mensajes positivos, enriquece al lector del periodico y lo hace mas versatil para el lector y su realidad.La educacion de la sensibilidad en la personalidad de por si es erotica, aclaro, porque, incluso el Himno Nacional de Cuba parte de una cancion erotica y es la fantasia erotica la que rige la deficion del sexo hacia la pubertad, desde el punto de vista de los medicos y los pedagogos, no tenemos que temer a enfrentar el problema de la sexualidad que es parte fundamental de la vida y la procreacion sobre todo ahora que estamos avocados a un mundo informatico donde un nino de cuatro anos normalmente se conecta a Internet y sabe buscar lo que quiere ver, como es realidad cotidiana en paises ricos como Estados Unidos y lo sera en Cuba cuando avancen en nivel informatico.Eso nos convierte, la digitalizacion, en una "gran tribu" como avizoraba el querido cineasta cubano Humberto Solas, no podemos seguir mirando la vida como hace medio siglo atras porque el futuro es impredescible, realmente, debemos estar preparados en todos los aspectos y escenarios posibles.

  9. 9

    Isbel Díaz Torres - 2 de Junio del 2011 17:48:08 CDT

    Pues sí que es sintomático. Evidentemente reflejan una necesidad por parte de algunas personas de reafirmar "el orden establecido", como si se tratara de los sacrosantos mandamientos. Es evidente (si no para TODOS, al menos sí para MUCH@S) que la Constitución cubana NO está bien como está. Del mismo modo que el modelo económico ha sido preciso actualizarlo, lo mismo debería suceder con la principal ley cubana. Por cierto, el artículo trae a la Constitución por los pelos: vaya, como que el autor quería recordar al matrimonio, aunque no estuviera relacionado en primera instancia con la eduacación sexual en las escuelas. De igual modo, la cita textual de la definición de matrimonio no aportaba nada al artículo, lo que me hace pensar en una voluntad expresa de recalcar con orgullo el carácter heterosexista de nuestra legislación. El artículo de granma (http://www.granma.cubasi.cu/2011/06/02/nacional/artic03.html), por otra parte, perdió una gran oportunidad para (ya que está tan interesado en que la gente se case legalmente) votar por el matrimonio gay también. De ese modo las estadísticas que tanto le preocupan podrían mejorar ostensiblemente. Según mis investigaciones, tanto hombres como mujeres no heterosexuales, al menos en La Habana, están MUY interesad@s en el matrimonio homosexual, y lo harían si estuviera legislado. Apoyo 100% las entradas de Roque y de Paquito

  10. 10

    Alberto Roque Guerra - 2 de Junio del 2011 18:06:22 CDT

    Me alarma leer en pleno siglo XXI que el autor diga sin ambages que debe respetarse el “valor” de la virginidad para algunas familias cubanas. Esa es simplemente una muestra del pensamiento medieval que perdura en nuestro imaginario y que se acuña como valor. El control del cuerpo de las mujeres y de las sexualidades todas no será jamás un valor mientras se basen en la desigualdad y el estigma entre los seres humanos. No debemos confundir privilegios con derechos. Preocupa así mismo que el profesor Diego De Jesús, mezcle el tema de la educación sexual con el matrimonio al mencionar el artículo de la nuestra Constitución donde se establece como “la unión entre hombre y mujer”. Es una pena que no sea más explícito, pero puedo leer entre líneas y noto que dentro de sus valores personalísimos solamente tiene cabida y legitimidad la educación sexual en el contexto de las familias heteroparentales reconocidas legalmente por el Estado y algunas Iglesias. Esa realidad se subvierte ante nuestras narices con otros modelos de familias también válidos: monoparentales, homoparentales y muchas otras variantes, ejemplo: cuando educa un tío, un amigo, uno o dos abuelos sin contar las uniones consensuales (no legalmente registradas) en muchas de sus variantes. Si esta es la lógica que sigue una aparente mayoría desde el control social, se viola entonces el artículo constitucional que proclama que las cubanas y cubanos nacemos con derechos, somos iguales y no podemos ser discriminados por ningún motivo. Me atrevo a decir que en este aspecto, nuestra Constitución no es representativa de grupo de cubanas y cubanos bastante numeroso y debe, por lo tanto, ser modificada.

  11. 11

    Manuel Zayas - 2 de Junio del 2011 21:33:40 CDT

    No me resulta fácil comentar este artículo porque son varias las aristas con las que no puedo en nada estar de acuerdo. Si bien el autor reconoce la necesidad de la educación sexual su temor a enfrentar prejuicios arraigados en la sociedad lo hacen medicalizar el tema tendencia que tiende a reducir la educación sexual a la prevención de las ITS (infecciones de transmisión sexual) y el embarazo adolescente evitando tratar los aspectos valóricos que pudieran subvertir actitudes machistas, patriarcales y heteronormativas que están en franca contradicción con una sociedad que busca la emancipación plena del hombre. Una educación sexual que no esté basada en el reconocimiento a la diversidad en las formas de amar que buscan el compromiso y la ayuda mutua entre dos individuos (independientemente de su orientación sexual e identidad de género) para la formación de una familia y la no discriminación de las familias constituidas no será nunca capaz de formar hombres, mujeres y transgéneros plenos. No se trata por otra parte de negar el rol que le corresponde a la familia en la educación de los hijos, incluida la educación sexual, sino comprender que las instituciones educativas también están en el deber de proporcionar a los padres los conocimientos que les permitan comprender el desarrollo sexual de sus hijos sobre bases científicas y no a través de la reproducción de prejuicios y estereotipos. Por lo demás me sumo en el apoyo a los comentarios de Alberto, Paquito e Isbel.

  12. 12

    Rogelio - 3 de Junio del 2011 8:53:10 CDT

    Yo había leido este artículo ayer superficialmente y no me había dado cuenta de un par de detalles, y menos lo había asociado con el de Granma. Primero, parece que los dos autores ignoran, o escogen ignorar, que la legislación cubana otorga a las uniones consensuales iguales derechos que al matrimonio "de papeles", de manera que parece que menosprecian esta modalidad. Con esto, están ofendiendo a todos los cubanos y cubanas que escogen esta manera de formar familia -y se sabe que son la mayoría.

  13. 13

    Rogelio - 3 de Junio del 2011 8:58:32 CDT

    Continúo. Los revolucionarios bolcheviques estaban concientes y demostraron que la familia, la tradicionalmente concebida, es una institución profundamente conservadora y portadora de valores más bien retrógrados, porque en su seno se fuerza a la subordinación del sexo femenino, a la indulgencia con los caprichos de la parte masculina, y esta estructura de poder se reproduce de generación en generación. en este marco, la virginidad de la muchacha no es otra cosa que la manifestación de su cosificación sexual al servicio del hombre que la toma en matrimonio, y que no tiene la misma obligación. De hecho se ve como algo positivo que "tenga experiencia" Una familia de tiempos de libertad, de socialismo, es una realidad de mucho valor e importancia, pero completamente distinta, donde se recrea un ambiente de igualdad, de autoliberación, de altruísmo.

  14. 14

    Rogelio - 3 de Junio del 2011 9:05:55 CDT

    Por último, la "familia cubana", no es una ni hemogénea en su composición, características socioeconómicas e ideas, como se suele asumir por personas como estos autores. Hay familias monoparentales, unidas en matrimonio "de papeles" de primer casamiento, de segundas y terceras uniones, con matrimonio o consensuales, "amigos con ventajas", hay familias extendidas, familias con abuelos a cargo y padres en el extranjero, con remesas, con salarios, católicas o protestantes o sincréticas o musulmanas o hebreas o new age o hipies o hasta etcétera. Nadie tiene el derecho de decir explícitamente o implicar que unas son mejores que otras. Finalmente, no quisiera creer que existe el propósito velado de denostar las posibles uniones consensuales entre personas del mismo sexo, porque acabaría de demostrar el desacierto de los autores.

  15. 15

    Luis Luque Álvarez - 3 de Junio del 2011 15:39:48 CDT

    Puede estarle patinando el entendimiento al que diga que apuesta por la diversidad sexual y, contradictoriamente, abomine de quien vea un valor en la virginidad. ¿No es acaso una opción respetable guardar abstinencia durante un tiempo o por el resto de la vida? Quien piensa lo contrario, estima que la persona no posee libertad para decidir qué hacer con su vida, a saber, que esta es poco menos que un animal. ¿A qué viene ese dictar, desde la «diversidad», lo que es sano practicar y lo que no lo es? Tal juez defensor de lo «diverso» cae en su propia trampa de intolerancia.

  16. 16

    Alberto Roque Guerra - 3 de Junio del 2011 17:25:01 CDT

    Querido Luque, Claro que existe el derecho a la abstinencia, pero eso no es lo que se ejemplifica en el ejemplo citado en el artículo. Alamino (vaya coincidencia)se refiere a la virginidad como un valor IMPUESTO por los padres. Para aclarar tu entendimiento cito: "grupos de familias hayan inculcado este valor a sus hijas".Fin de la cita. Hago notar que se usa de forma tramposa el término "inculcar". Todas y todos tenemos derecho sobre nuestros cuerpos sin interferencias de nadie, lo cual incluye a la familia, el Estado y a las IGLESIAS. Los padres no están para prohibir, castigar,avergonzar o excluir a ningún miembro de su familia por lo que culturalmente se ha definido como pecado, sucio, marginal y delimitado a lo privado. Esa es lamentablemente el legado que heredamos en términos de sexualidad en relación a la familia. El orígen de ese legado está claro y lo menciono en mi respuesta, que en su versión completa puede leerse en: http://hxdcuba.blogspot.com Reitero: el enfoque del autor y del artículo publicado en Granma, y que parece obnubiló tu entendimiento, es medieval, retrógrado y conservador.

  17. 17

    Alberto Roque Guerra - 3 de Junio del 2011 17:40:14 CDT

    Abundo un poco más: el "valor de la virginidad"... perdonen la pausa, es que me produce un poco de gracia escribir algo así a estas alturas. Prosigo: el valor de la virginidad, simbolizado hipócritamente a una estructura residual y afuncional en el introito vaginal, respondía al poder e intereses del patriarca, destinado a ser cabeza de familia y a unirse en matrimonio con una doncella pura, inmaculada. La “doncella” podía haber disfrutado plenamente de los placeres de todo su cuerpo, con otros cuerpos, incluido de su propio sexo, pues derecho tienen claro está, pero el himen, aun si fuese complaciente (no desflorable) tenía que permanecer intacton para no ser considerada sucia, usada o mancillada. Vaya valor, vaya derecho, vaya respeto por la autonomía sobre el cuerpo.

  18. 18

    Paquito el de Cuba - 3 de Junio del 2011 22:42:16 CDT

    Miren cómo ven el tema en México, para que tengan otro punto de referencia: ¿Sí o no a la educación sexual? La falta de información respecto a este tema acarrea consecuencias negativas en aspectos de salud y planificación familiar. Resulta interesante el análisis de las conductas de los jóvenes con relación a estos asuntos Por: Blog por: Cecilia Guzmán | 2010-06-14 | 11:02 La educación de la sexualidad es una necesidad que aún no logra cubrirse con calidad y efectividad en la mayoría de las aulas, principalmente en los niveles básico y medio superior de la enseñanza. La falta de información respecto a este tema acarrea consecuencias en diferentes ámbitos, como: infecciones de transmisión sexual (ITS),embarazos no deseados, embarazo adolescente, abortos, angustia, depresión, miedo, inseguridad, baja autoestima, violencia intrafamiliar, explotación económica e incluso la muerte. Siendo estas consecuencias manifestadas en jóvenes de nuestra sociedad mexicana, resulta interesante el análisis de conductas actuales de este sector de la población y de sus padres, quienes conviven y, en el mejor de los casos, se responsabilizan de los jóvenes en materia de sexualidad. ¿Porqué decir sí a la educación en sexualidad?, ¿Para qué informar a los jóvenes de un tema del que la mayoría de la gente no quiere hablar? ¿Qué será mejor? ¿Informar verazmente o mantener y perpetuar los mitos, la curiosidad y las creencias populares al respecto? ¿Que los amigos y personas que rodean a los jóvenes transmitan sus conocimientos aprendidos o que se les otorgue el conocimiento de forma organizada, sistematizada y fundamentada científicamente en las escuelas a las que asistan? "Porque el saber siempre será mejor que la ignorancia", respondió una madre de familia de las quince mil que encuestó el Doctor Álvarez-Gayou (2007). En este estudio se encontró que el 95 por ciento de los encuestados aceptaría la educación de la sexualidad en la escuela y solamente el 5 por ciento, no. "La educación como protección", contestaron los padres de familia frecuentemente, al preguntarles por qué aceptarían que sus hijos e hijas fueran educados en sexualidad. También, la mayoría de los padres y madres de familia reconocen su incapacidad y limitación en el campo de la sexualidad y desearían que se hicieran cargo de esta educación profesionales preparados. Ya existimos profesionales que hacemos una especialidad o posgrado en sexología justo para abordar temas de sexualidad de forma científica y responsable. Padres y madres de familia dicen "sí" a la educación sexual, ¿Qué pasa con sus hijos e hijas? Ramírez, C. y Escamilla, I. (2003) refieren que la experiencia sexual comienza antes para los varones que para las mujeres. El 75% de los adolescentes hombres inician sus relaciones sexuales antes de los quince años. Además, su primera relación sexual fue un acto impulsivo o casual en un 52% de los casos. En la Ciudad de México, la realidad es que el método anticonceptivo más usado en la primera relación sexual es el método del ritmo. ¿Y por qué no usan anticonceptivos los jóvenes mexicanos? Ramírez y Escamilla informan que sus encuestados respondieron: "no los usamos por falta de conocimiento", "por dificultad para obtenerlos", "ambivalencia" y "temor para discutir asuntos sexuales con los adultos". Los jóvenes tienen una vida sexual riesgosa y no planeada. La ciencia ha creado métodos que disminuyen de manera considerable las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados. El condón es su principal expositor. Aunque, como podemos observar, no es utilizado de forma generalizada por nuestros jóvenes mexicanos, quienes inician y seguirán ejerciendo su vida sexual activa a edades tempranas. Jóvenes llenos de preguntas, dudas e inquietudes que buscan respuesta en amigos, en fuentes no profesionales. Jóvenes con acceso limitado a métodos anticonceptivos, la apertura en la educación de la sexualidad es una necesidad impostergable. Disminuir los riesgos que corren en estas prácticas poco seguras es responsabilidad de madres, padres, docentes y profesionales del área de la salud, quienes no podemos seguir aplazando la educación de calidad en sexualidad. Hay consecuencias fatales para la vida, en muchos casos, si no brindamos la información adecuada a nuestros jóvenes. No vale la pena evitar el acercamiento a los métodos anticonceptivos. No estamos diciendo "tienes que usarlo en este momento". Estamos informando que hay herramientas y métodos al alcance de la mano para prevenir infecciones mortales como el SIDA. El objetivo es que los jóvenes, en caso de que decidan ejercer su vida sexual, lo hagan preparados, que lo hagan con el menor de los riesgos, ya que no es posible pretender que sean seres asexuados. Sí es posible proteger y disminuir los riesgos del ejercicio de la sexualidad. Más información significa más herramientas en la toma de decisiones. Los profesionales relacionados con los jóvenes tenemos la obligación de brindar conocimientos científicamente respaldados, los cuales distan mucho de infundir miedo o prejuicios. Debemos acercar a nuestros jóvenes temas de su interés que impacten de forma positiva sus vidas, que puedan ayudarlos discernir, conocer y obtener información confiable, cálida, respetuosa y tolerante, acorde a sus necesidades individuales. Tomado de: http://de10.com.mx/7905.html

  19. 19

    Alberto Roque Guerra - 4 de Junio del 2011 2:27:24 CDT

    Sobre el comentario 15 de Luque: solamente le recomiendo leer nuevamente el texto donde dice el autor: "Pero puede ser que por diversos motivos grupos de familias hayan inculcado este valor a sus hijas, y eso merece respeto". Notará que se refiere claramente a que la familia "inculca" los "valores" de la virginidad y todo ello desde el poder que los hombres ejercen sobre las mujeres. No me refiero al derecho inalienable de cada persona de decidir sobre su cuerpo, inclusive si no desea tener relaciones sexuales por el resto de su vida. defiendo ese derecho como el resto de los derechos comprendidos en la diversidad.

  20. 20

    Jorge - 4 de Junio del 2011 17:35:23 CDT

    Del androcentrismo en nuestra mejor intencionada educación sexual Publicado el junio 3, 2011 por ogunguerrero Jorge Ángel Hernández La edición del 2 de junio de 2011 de Juventud Rebelde incluye un artículo del profesor Diego de Jesús Alamino que pretende defender la familia y sus valores en nuestra sociedad. No he escrito pretende por descuido, desde luego, pues se trata de un trabajo que, lejos de asumir sin prejuicios el problema, provoca reacciones contrarias, no solo por las trampas de la limitación de espacio sino además, y sobre todo, por sus limitadas pretensiones de equilibrio. Por principio, el profesor DdJA reclama el derecho de determinadas familias a educar a sus niñas en la conservación de su virginidad como un valor esencial ante el matrimonio. No importa que este valor conservado por la tradición represente la ofrenda más sacralizada por el androcentrismo histórico, el patriarcalismo social y el machismo moral que han legitimado siglos de discriminación de género. No importa que el espíritu revolucionario se haya dirigido con medidas concretas y planes que no han escatimado riesgos financieros, a reconocer los derechos de los desclasados y los desplazados en la sociedad, primero con medidas que apuntan a la subsistencia, la convivencia y la posibilidad del desarrollo, la participación activa y la superación personal y, luego de los choques lógicos del resultado evolutivo, en el plano de las nuevas circunstancias que de ello se derivan. No importa que la integralidad familiar, que el propio profesor designa como básica para la recuperación de los valores, pase por la prueba de fuego de la evolución y, aun más, por el difícil curso de aceptar, no sin debate y sin razonamientos diversos, las propuestas de renovación de las generaciones subsiguientes. La virginidad sexual (entiéndase: la abstención al coito con penetración en la hembra, que no en el macho), queda en su visión despojada de su peso cultural histórico, de sus cargas simbólicas sociales, para ser solo una elección educativa de algunas familias. Tal parece que, según estas normas de criterios, basta con respetar la tradición para que todo vuelva a un armonioso estatus de paradisíaca socialización. Y eso dicho a los jóvenes, por un profesor que educa a futuros profesores, y en el mismísimo diario de la juventud cubana, la misma juventud que ha transformado aceleradamente la mentalidad de este país. ¿No es parte acaso de la quiebra de valores, conjuntamente con las circunstancias económico-sociales de la crisis que vino en los noventas, la ruptura entre los juicios morales de los jóvenes y las generaciones precedentes? Sin que de momento pueda argumentarlo con indagaciones científicas, tengo la percepción de que los jóvenes no intentan compulsar a sus padres y abuelos a imitar sus propias normas de conducta, como con pertinaz frecuencia lo hacemos abuelos y padres, sino que llaman a aceptar su posibilidad de practicar libremente las conductas que van proponiendo de acuerdo con sus necesidades afectivas, impliquen estas a la sexualidad, la amistad, las preferencias musicales, de vestuario o al mismísimo reconocimiento social colectivo. El elemento de gancho periodístico que el profesor Alamino halló para lanzar su hipótesis educativa se apoya en el mítico sombrero del humorista Chaflán (Argelio García), ya fallecido. Por paradoja, este contiene las bases del prejuicio y es útil incluso para revelarlas. Al quitarse el sombrero, Chaflán hablaba en serio, es decir, en calidad del ciudadano Argelio, y proponía como cierto el enunciado; al colocarse el sombrero, anunciaba la broma, el chiste, lo risible, y asumía el rol del cómico, al modo del bufón a quien se le permitía el disparate y la burla. Más allá de las técnicas de lo humorístico, debió analizar el profesor por qué era risible para un auditorio masivo justo que los estudiantes se quejaran de la carencia de clases prácticas de educación sexual. La capacidad sintética del chiste concentra una contradicción de fondo entre la necesidad de la educación sexual y los obstáculos culturales para que esta se materialice. Por ello, justamente, el enunciado es chistoso; precisamente porque detrás de su contradicción en apariencia simple, en significación simultánea con lo que propone la frase, se halla una ruptura de código ético en tanto se da por sentado que la “clase práctica” es un absurdo risible, ridículo en la educación sexual, a la que solo correspondería lo teórico. Por consiguiente, saber de educación sexual es bueno, en cambio, es malo practicarla. O lo que es lo mismo: critiquemos el tabú, pero que se mantenga intacto, por favor. A esa tradición interpretativa se suma el profesor Alamino una vez que acude a la comparación análoga con la ética médica respecto al cuidado de no dañar al paciente. Al parecer, y según lo que deja entendido en el artículo, este profesor solo considera una “práctica” de educación sexual la aplicación de juegos sexuales sobre los educandos por parte del educador, del mismo modo en que el bisturí del cirujano hiende la piel del operado. Hay, pues, un reflejo patriarcalista en su didáctica y no es por tanto extraño que mal defienda el necesario trabajo por la recuperación de los valores en el contexto familiar y provoque reacciones airadas, de contragolpe más que de búsqueda de análisis objetivo y profundo, como las que de inmediato se reflejan en los Blogs Hombres por la Diversidad y Paquito el de Cuba. He escuchado en esta misma semana dos anécdotas de amigos acerca de sus niños de 10 años de edad. Estos, preocupados por saber, y al descubrir que sus padres y padrastros declaraban no practicar sexo oral, anal y verlos expresarse ante ellos con besos “de piquito”, los han recriminado, advirtiéndoles cómo debe ser practicado en realidad y para mejor armonía en la pareja. Son testimonios, no chistes, pues no solo los jóvenes sino también los niños, buscan su propia experiencia —y clase— práctica, sobre sus propios cuerpos, en tanto debatimos doctamente, ajenos y distantes, en tanto nos vamos por la tangente de decir que educamos, y amoldamos al paso los prejuicios, como piedra en zapato cuya expulsión se pospondrá hasta el momento del sueño.

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