Sobre los mismos pedales

Autor:

Yoelvis Lázaro Moreno Fernández

Será una carrera de homenaje, de resistencia como la de ellos. Por primera vez realizaré una hazaña como esta, comentó a la prensa local, horas antes de iniciar el largo periplo, aquel hombre de apariencia cincuentona y porte quijotesco, decidido a cubrir 24 horas de pedaleo continuo en solidario gesto por los Cinco.

Trabajador de la patana clasificadora de camarón, perteneciente a la empresa pesquera de la zona industrial de Obourke, en el puerto de Cienfuegos, desde hacía varios años el ejercitado ciclista abrigaba, con una sobredosis de atrevimiento y de confianza en sí mismo, la intención de vivir una aventura similar.

Entre su mente, ya madura y serena por los años, y su evidente fuerza física cabía el desafío, la posibilidad de dominar cualquier obstáculo, la certeza de poder recorrer, con probada gallardía, un camino prolongado pero manifiestamente seguro que, de lograrlo plenamente, lo llenaría de entusiasmo profundo, desde el mismo arranque hasta el último segundo tras el timón.

Rafael Fuentes Hernández ya acumulaba experiencias anteriores como participante en varias vueltas ciclísticas a Cuba y miembro del equipo nacional que nos representó en el circuito por México, en 1972. Confiesa haberse mostrado siempre inclinado por las travesías azarosas, como aquella que lo llevó de La Habana a Baracoa, hace ya unos años, en homenaje a sus desaparecidos colegas del pedal Sergio, «Pipián», Martínez, Reinaldo Paseiro y el mexicano Agustín Alcántara.

Para esta nueva corrida, que lo haría deslizarse una y otra vez sobre el fresco pavimento del malecón perlasureño, dijo sentirse preparado. Como entrenamiento había recorrido más de 7 000 kilómetros entre ascensos a Topes de Collantes y El Nicho, e idas y regresos a Trinidad, además de una jornada de 300 000 metros, repasados durante 12 horas por la misma ruta que le apetecía vencer ahora.

Tomando como escenario los aires despejados y la elegancia de un entramado urbano singular, repleto de historia y leyendas, el pedalista salió tranquilo en la mañana del pasado día 5 a oxigenar sus ansias de ver que se haga justicia, mientras advertía, con paso modesto, que este archipiélago, inabarcable en las más sentidas interioridades, anda colmado de páginas únicas, apasionadas, conmovedoras y fraternas en cualquier rincón de tan extraordinaria geografía.

Desde su humildad infinita, con este asombroso trepidar sobre ruedas, un cubano que no aspira a más que a seguir siendo cubano, orgullosamente cubano, acaba de mostrarnos cuán poderosa puede llegar a ser la inspiración humana.

Y a propósito del Día Internacional de la Juventud, a celebrarse el venidero 12 de agosto, el ciclista pidió compartir su hazaña y acompañar las emociones, que ya son evidentes, con las nuevas generaciones. Desde ahora piensa en una próxima vuelta, en insuflarles más fuerza a los itinerarios que lo mueven. Por ello cuenta con el aliento de los que tenemos menos edad, pero de igual forma nos deleitamos con su audacia, mientras vamos dándole creativa y afanosamente a sus mismos pedales.

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