El corazón siempre dispuesto para Cuba - Opinión

El corazón siempre dispuesto para Cuba

Autor:

Carlos Rodríguez Almaguer

Al cumplir su décimosexto aniversario, la Sociedad Cultural José Martí, nacida para llegar con el mensaje del Apóstol a nombre de Cuba adondequiera que un alma generosa y honrada estuviera dispuesta a levantar la voz para apoyar su causa frente al imperio más poderoso de la Tierra, suma ya cerca de 10 000 afiliados a sus clubes martianos diseminados por toda la Isla.

Más de 50 000 son los hombres, mujeres, niños, adolescentes y jóvenes que en Cuba y otras latitudes participan de sus actividades sistemáticas, encaminadas a la divulgación del pensamiento y la vida del Apóstol de nuestra independencia, junto a los mejores valores de nuestra historia y cultura, y especialmente, a la verdad del proyecto revolucionario que, dirigido por Fidel y Raúl, ha trabajado con el apoyo del pueblo durante medio siglo para hacer realidad sus más hondos anhelos: alcanzar para los cubanos «toda la justicia» y sentir como propio el dolor de cualquier hombre en cualquier parte del mundo.

De su trabajo para fortalecer las fibras de la nación cubana, ha surgido el hecho inédito de que los principales seguidores de sus doctrinas se hayan unido en una sola organización que, apoyándose en el amor infinito a la patria, proyecte cada día nuevas vías para mejorar a los seres humanos como único camino de mejorar a la sociedad, las instituciones y a la humanidad toda.

En busca de aquel «estado de pleno decoro en que, una vez guardados los útiles de la labor de cada día, solo se distinguiera un hombre de otro por el calor del corazón o por el fuego de la frente», en la Sociedad Cultural José Martí, bajo la advocación de aquel «hombre más puro de la raza», se dan la mano el académico y el campesino, el que ha puesto otro libro al servicio de los hombres, y el que ha sembrado un árbol para contribuir al equilibrio de la maltratada naturaleza; el niño que con sus manecitas de hombre fuerte deposita una flor junto a su imagen, y el anciano que transmite la experiencia de una existencia útil. Se sientan juntos el obrero que con sus rudas manos sostiene el libro de aquel que le ha enseñado a no rebajar ni en él ni en los demás la dignidad humana, y el adolescente que quiere volver el tiempo atrás en busca de lo heroico. Asiste la mujer, sin cuyo concurso generoso y abnegado ninguna obra ennoblece ni prospera.

Representándolos a todos, los miembros de la Junta Nacional y los presidentes de las filiales provinciales, reunidos en La Habana a finales de octubre, junto a los presidentes provinciales del Movimiento Juvenil Martiano de la UJC, reflexionaron sobre las posibilidades demostradas por estas organizaciones para contribuir al mejoramiento de nuestra sociedad, así como para colaborar, desde sus perspectivas, en el cumplimiento de los objetivos planteados en el Proyecto de Documento para la Conferencia Nacional del Partido a celebrarse en enero.

Los asistentes aprobaron además un amplio programa de actividades para conmemorar el aniversario 160 del natalicio del Maestro, el 28 de enero de 2013, la que tendrá como marco de avanzada el aniversario 40 de los Seminarios Juveniles Martianos, durante el 2012, y entre sus objetivos cuenta con perfeccionar el trabajo con las nuevas generaciones, una mayor promoción del Programa Nacional para Continuar Estudiando a Martí, así como apoyar activa y efectivamente las actividades priorizadas de la nación cubana en el frente ideológico, en particular en los campos de la educación, la ciencia, la cultura y la economía.

También dedicarán especial atención al desarrollo de programas de alcance internacional y nexos estables con amigos en el exterior dispuestos a colaborar con los objetivos de la organización, priorizando el apoyo al Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, auspiciado por la UNESCO, y en especial a los preparativos de la III Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo, la cual se desarrollará en el 2013.

Así, los hombres y mujeres que integran la Sociedad Cultural José Martí se empeñan cada día en el ejercicio de la virtud, conscientes de la enorme responsabilidad moral que implica desandar los caminos de la Isla y del mundo invocando el nombre de aquel que con la ternura de su corazón y la limpieza de sus actos, en lo más incierto de nuestro devenir, hizo al Generalísimo Máximo Gómez dejar esta anotación íntima: «…Martí viene a nombre de Cuba; anda predicando los dolores de la patria; enseña sus cadenas; pide dinero para comprar armas y solicita compañeros resueltos que le ayuden a libertarla, y como no hay un motivo, uno solo, por qué dudar de la honradez política de Martí, yo, sin tener que hacer ningún esfuerzo (…) me sentí decididamente inclinado a ponerme a su lado y acompañarlo en la gran empresa que acometía. Así fue que Martí ha encontrado mis brazos abiertos para él, y mi corazón, como siempre, dispuesto para Cuba».(1)

1 Máximo Gómez Báez, Martí, en Revoluciones, Cuba y hogar, La Habana, Rambla Bouza, 1927, p. 62. Citado por Cintio Vitier en Vida y obra del Apóstol José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2006, p. 56.

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