El río sigue sonando - Opinión

El río sigue sonando

Autor:

Raiko Martín

El III Clásico Mundial de béisbol comienza mañana, aunque para los aficionados cubanos el torneo no sea la noticia del momento. Por ahora, su atención está centrada en la nueva estructura de la Serie Nacional, algunos detalles de esta que quedaron en el tintero, y el llamado a filas, precisamente mañana, de la preselección para elegir el grupo que sostendrá próximamente varios topes de preparación con elencos europeos y asiáticos.

Sobre la restructuración de nuestros clásicos nacionales han corrido ríos de opiniones, tanto a favor como en contra, y siguen lloviendo las propuestas. Tomadas las decisiones pertinentes, y en espera de las respectivas aplicaciones, solo queda ser pacientes y aguardar por que la vida, tan sabia como siempre, nos diga cuán acertado o no resultó el nuevo golpe de timón.

Ahora bien, le resta a las autoridades del béisbol cubano no mucho tiempo —el venidero 25 de noviembre sería el tope— para parchear algunos «agujeros» heredados de esquemas anteriores, y otros abiertos a raíz de las novedosas determinaciones.

Nada definitivo está dicho aún, pero la inmensa mayoría de nuestros aficionados andan extremadamente preocupados con el destino de los peloteros que no intervengan en la segunda parte del campeonato. Igual cifra pide a gritos una revisión de los horarios de los juegos, pues más allá de compadecerse de los jugadores que día a día tendrán que soportar sobre el diamante el castigo del duro sol tropical, todos quieren ser partícipes de lo que se supone será un espectáculo de mayor calidad.

Y no menos cantidad muestran inquietudes sobre el destino de los peloteros que se preparaban para integrar el equipo de Metropolitanos, aunque ya conocimos de las buenas intenciones que abundan entre las autoridades del béisbol capitalino para hacer menos traumático el proceso, facilitando y apoyando los contactos con las direcciones de béisbol en otros territorios interesados en ellos.

Una mayúscula interrogante se ha abierto con el controversial asunto de los refuerzos para los ocho equipos que avancen a la siguiente ronda, y urge tener «afinado» este tema, en el que —al igual que la estructura— todos tienen una teoría. Orden de prioridad para los equipos en el proceso de selección y criterios de elegibilidad deberían ser dos aspectos clarificados antes de lanzar la primera bola. Hay que evitar cualquier improvisación y comenzar a jugar con todas las reglas del juego sobre la mesa.

Aunque son menos trascendentales, sería también importante encontrarle acomodo a situaciones que pudieran darse a tenor con los nuevos aires que corren. Está claro que con cada variación de la estructura se establece un desfasaje estadístico. Mas, qué pasaría —me preguntaba un lector en estos días-— si queda fuera de la segunda parte de la temporada el equipo de un jugador que termine el primer tramo como líder de algún departamento. ¿Tendrá que esperar por la buena voluntad de algún manager que lo pida de refuerzo para defender esa condición?

Nunca dudaré que se haya hecho un trabajo minucioso por quienes corresponde para llegar al punto donde estamos, pero tampoco nadie dude que todavía quedan muchos cabos por atar. Es lo normal.

Así, con las «recicladas» selecciones de Israel, España, Francia y Sudáfrica peleando en la ciudad floridana de Jupiter por un cupo en el próximo Clásico Mundial y a la espera del anuncio de la preselección que mañana se concentrará en el Latino, está claro que no hay nada mejor de qué hablar.

 

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