Venezuela, el país más estable del firme americano - Opinión

Venezuela, el país más estable del firme americano

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— Si alguien duda de la solidez, catadura democrática, eficacia de gobierno, firmeza de liderazgo en la República Bolivariana, este fin de semana debería servirles de lección.

El presidente Hugo Chávez sigue un tratamiento de fortalecimiento de salud en La Habana, un programa de sesiones hiperbáricas y fisioterapia.

El vicepresidente ejecutivo, Nicolás Maduro, segundo en la jerarquía de mando, viajó a Brasil para la Cumbre de UNASUR.

El ministro Jorge Giordani, quien lidera el área macroeconómica, está en China firmando nuevos y enjundiosos tratados con su principal socio económico, comercial y financiero.

El ministro del sector eléctrico y profesor universitario, Héctor Navarro, fue designado como Vicepresidente encargado entre el 30 de octubre y ayer 1 de noviembre.

El vicepresidente para el área Económica Productiva, Ricardo Menéndez, desanda ciudades controlando e inaugurando obras.

La ministra para el Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión del Gobierno, la almiranta Carmen Meléndez, inició un circuito de contraloría en 13 estados del país, bautizado como Operación Eficiencia o Nada.

Los ministros de Defensa y Justicia e Interior, el almirante Diego Molero y el general Néstor Reverol, estaban el viernes por Lara, donde miles de armas ligeras, industriales y artesanales, serían fundidas y enviadas a las acerías, y convertidas en cabillas para el plan de viviendas para la población.

Nicolás Maduro, Carmen Meléndez, Diego Molero y Néstor Reverol recién fueron investidos en sus nuevos cargos. Sus antecesores: Elías Jaua, Érika Faría, Henry Rangel Silva y Tareck El Aissami, como otros ministros hasta octubre de este año, desarrollan sus campañas para las elecciones regionales como candidatos del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Y tienen amplias posibilidades de ganar.

Y nada. Venezuela, ahí. Tranquila. Confiada. En su rutina cotidiana. Bueno, ahora más alebrestada que de costumbre, por la cercanía de las navidades y el fin de año. Hay colas por dondequiera. Los diciembres aquí son una feliz locura.

Mientras, todo «el tren ministerial» de la República está en constante movimiento. En su mayoría son jóvenes. Muchachas y muchachos que no descansan un minuto.

Tienen una gran locuacidad, aparecen una y otra vez aquí y allá. Informando por los medios audiovisuales. Mantienen su estatura de servidores públicos, pero cuando de comunicación con el pueblo se trata, transmutan en maestros de ceremonia e incluso en reporteros de prensa. A veces hasta es divertido.

Cuando todo esto acontece, hoy domingo 2 de diciembre de 2012 se recuerda aquí el décimo aniversario del inicio del golpe petrolero. Era el boicot económico con el que la oligarquía y la gerencia de PDVSA —entonces era lo mismo— quisieron destruir a la incipiente revolución chavista. Es una casualidad histórica, pero encierra su simbolismo.

Como ocurrió ocho meses antes en ese mismo año de 2002, cuando el golpe oligárquico-castrense quiso por las armas hacer lo mismo, el petrolero fue derrotado por el pueblo venezolano, los militares dignos y el presidente Chávez.

Este fin de semana fue cotidiano, pero también distintivo. Diez años después de los sucesos desestabilizadores de abril y diciembre de 2002, el país sigue construyendo una revolución histórica pese al odio de la burguesía local y transnacional.

Venezuela es, sin dudas, la nación más estable del firme americano. Su institucionalidad no solo descansa en sus grandes hombres; también, en la enormidad de una obra que tiene en las inmensas mayorías populares su mejor garante.

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