Noventa años con un corazón joven - Opinión

Noventa años con un corazón joven

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

Muy recientes tengo los recuerdos de la Universidad. La vida me regaló el privilegio de subir un día la Escalinata, sentarme a un lado del Alma Máter, respirar en sus enormes bibliotecas el olor a libro viejo, hojeado por generaciones; de tener frente al aula al maestro de muchos o al joven que recién empieza a descifrar el arte de enseñar.

A cada paso descubrí nuevos secretos, historias de lucha, de jóvenes rebeldes que ofrendaron sus vidas por cambiar la Cuba neocolonial, de proezas unidas a historias de amor y lealtad a la patria. Tuve además el privilegio de integrar las filas de una organización joven con una enorme tradición de lucha: la Federación Estudiantil Universitaria que, fundada por Julio Antonio Mella el 20 de diciembre de 1922, se opuso abiertamente a los Gobiernos corruptos y entreguistas.

Motivados por el ejemplo de la Revolución de Octubre, los movimientos de Reforma Universitaria en la ciudad argentina de Córdoba, y por la difícil situación económica, política y social de la Cuba de entonces, los universitarios de vanguardia, aglutinados alrededor de Mella, comenzaron el tránsito por un largo camino que ya cumple 90 años.

Han sido nueve décadas de lucha, primero contra los Gobiernos corruptos, y después del 59, por mantener en pie la Revolución, por poner en alto el nombre de Cuba en cada escenario, guardando siempre ese espíritu joven y renovador que ha caracterizado a la FEU.

Ya llevo casi dos años fuera de la casa de altos estudios, fuera de la beca y las escaleras que un día pude hasta odiar, de tanto subirlas y bajarlas, pero que a veces añoro. Se dice fácil, pero extrañar la Universidad cala fuerte. Hoy siento nostalgia por la lejanía de los amigos, las tertulias de pan y refresco, las noches en vela con café instantáneo, esperando turno en el laboratorio para estudiar una materia o hacer un trabajo de clase, o simplemente las noches del Malecón, los viajes locos por Cuba con la mochila al hombro, las experiencias… y de nuevo los amigos.

Pensar en lo vivido llena de remembranzas a quienes una vez llegamos a ella, con la idea de formarnos como hombres de bien y tener una profesión.

Muchos han pasado, generaciones de jóvenes cubanos han entrado a las aulas universitarias de este país y a todos ha llegado de alguna manera ese espíritu rebelde, impetuoso, esas ganas enormes de transformar el mundo que imprime el simple hecho de pertenecer a la FEU y sentirse universitario por dentro y por fuera.

Ya pasa el tiempo, y el espíritu joven de cada cual envejece, pero la Universidad sigue lozana. A sus aulas siguen llegando Mella, José Antonio Echeverría, Fidel. Su corazón se renueva cada septiembre con la llegada de nuevos muchachos que, al subir la Escalinata, emprenden un viaje hacia el futuro que no termina sino con la muerte, pues las enseñanzas de la Universidad se tatúan en el alma de cada ser humano que un día entró a sus aulas con la convicción y el deseo de cambiar el mundo.

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