Celia Sánchez Manduley, ella en el detalle

Osviel Castro MedelOsviel Castro Medeldigital@juventudrebelde.cu
10 de Enero del 2013 19:24:08 CDT

Cuando los almendros necesitaban curarse de miedos por una posible tala a manos de insensibles, allí estaba ella, defendiendo la vida de los tallos y las ramas porque de pequeña supo que existen latidos más allá de los humanos.

Cuando hacía falta una broma inolvidable que alegrara el equilibrio de la familia numerosa, allí estaba ella disfrazada de fantasma, pintando un caballo para que el dueño se asustara, cerrando una llave de paso para dejar al visitante enjabonado.

Cuando, en tiempos de prejuicios colosales, se precisaba cruzar líneas vedadas, allí estaba ella persiguiendo un aterrador zepelín por los cielos de Media Luna, haciendo volar el automóvil familiar por los terraplenes, inventando piruetas en una avioneta con un amigo, galopando a más no dar por tierras preñadas de cañaverales.

Cuando el Apóstol demandaba, modestamente, una morada en el Turquino a cien años de su nacimiento, apareció ella para subir con Martí la cresta más alta y luego susurrarle al oído: «No estarás solo, siempre estaré contigo».

Cuando al tronco de la familia, Manuel, un cespediano convencido, le urgía la ayuda para sacar muelas o atender sin cobrar a un pobre campesino, allí estaba ella como mano derecha de ese padre que le enseñó los surcos de la ética y la Patria.

Cuando las circunstancias exi-gían lo increíble, llegaba ella para edificarlo: salvaguardó a los dispersos de un naufragio guerrillero, se construyó una barriga de embarazada para burlarse de una persecución de buitres, se escondió en un nutrido marabuzal que le clavó decenas de espinas en la cabeza con tal de salvar los secretos de la guerra, se convirtió en la primera de ropa verde olivo en todo un ejército de barbudos soñadores.

Cuando al líder de la nación le apremiaba resolver un asunto perentorio, allí estaba ella, nunca como sombra, sino como luz, allanando el camino.

Cuando la magia buscaba un nombre para trazar puentes, allí estaba ella con sus pétalos, dejándolos como huella en la Comandancia General de la Plata, el Parque Lenin, el Palacio de Convenciones, los trillos de la Sierra...

Cuando alguien, hastiado de dar vueltas en torno a los «peloteadores», requería un rayo de sol que derritiera tanta burocracia, decía: «Voy a escribirle a ella»; y pronto tenía la respuesta y muchas veces hasta una solución salvadora.

Cuando era imprescindible el detalle, allí estaba ella porque había venido del detalle mismo. Siempre tenía una cuota de su agitado reloj para atender la llamada en la madrugada, para acopiar el papelito aparentemente intrascendente que después haría historia, para cuidar decenas de hijos adoptivos que bajaron de lejanas montañas.

Cuando la modestia necesitaba un ejemplo para estrujarle la cara agria a la vanidad, allí estaba ella viva, dejándose robar por los paisajes, pensando en los helechos o los caracoles silvestres de la playa, ayudando al país en total silencio, haciendo por Cuba aun con la sospecha de que aquel enero de 1980 era el último, tejiendo obras y amando; jamás presentándose como diputada o desde su peldaño partidista, llamándose siempre, con admirable sencillez, ¡Celia!

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    1. 1

      Misleidis Reyes - 11 de Enero del 2013 6:07:06 CDT

      Bello!!, como la belleza que esparce la majestuosa e insuperable MUJER, NUESTRA CELIA, porque no murió este día, sigue viva en cada cubano, en cada detalle, en cada jornada, porque con ella y por ella, seguimos haciendo nuestra HISTORIA.

    2. 2

      Enrique Bernal Valdivia - 11 de Enero del 2013 6:45:25 CDT

      A CELIA SÁNCHEZ MANDULEY Carmen, Norma o Caridad fueron sus nombres de guerra conocidos en la Sierra y en la clandestinidad . Fue una mujer con beldad valiente y de corazón y por eso hay razón al decir con toda ley Celia Sánchez Manduley es cabal Revolución. En toda su trayectoria siempre al lado de Fidel supo serle firme y fiel y proteger la memoria. En su obra meritoria pudo guardar evidencias manuscritos y anuencias de valor testimonial que hoy son de gran aval para escribir esa historia. A Celia siempre acudían buscando ayuda y favor y ella con todo su amor a cada uno atendía. Luego pronto se veía realizarse sus bondades al nacer comunidades para aquellos que sufrieron y nada nunca tuvieron por culpa de señoriales. A Celia la recordamos cuando vemos un jardín o hablamos de Vilma Espín a quien tanto veneramos. En Celia siempre encontramos Talento amor y ternura Y esa eterna dulzura vive en cada mujer que se ha sabido crecer hasta llegar a su altura. Y si alguien preguntara cómo debería ser nuestra insigne mujer con certeza contestara. Que de Celia se imitara su valor, su estoicismo, su bondad, su humanismo su eterna fidelidad su confianza y seguridad por Cuba y el socialismo. Enrique Bernal Valdivia 11/1/2013

    3. 3

      Enrique Bernal Valdivia - 11 de Enero del 2013 13:32:26 CDT

      A CELIA SÁNCHEZ MANDULEY Carmen, Norma o Caridad /fueron sus nombres de guerra /conocidos en la Sierra/ y en la clandestinidad . /Fue una mujer con beldad /valiente y de corazón/ y por eso hay razón/ al decir con toda ley /Celia Sánchez Manduley es cabal Revolución. En toda su trayectoria/ siempre al lado de Fidel/ supo serle firme y fiel/ y proteger la memoria. /En su obra meritoria/ pudo guardar evidencias /manuscritos y anuencias/ de valor testimonial /que hoy son de gran aval /para escribir esa historia. A Celia siempre acudían/ buscando ayuda y favor/ y ella con todo su amor/ a cada uno atendía./ Luego pronto se veía /realizarse sus bondades /al nacer comunidades/ para aquellos que sufrieron/ y nada nunca tuvieron /por culpa de señoriales. A Celia la recordamos/ cuando vemos un jardín /o hablamos de Vilma Espín /a quien tanto veneramos./ En Celia siempre encontramos /Talento amor y ternura /Y esa eterna dulzura /vive en cada mujer /que se ha sabido crecer /hasta llegar a su altura. Y si alguien preguntara /cómo debería ser /nuestra insigne mujer /con certeza contestara. /Que de Celia se imitara /su valor, su estoicismo, /su bondad, su humanismo /su eterna fidelidad /su confianza y seguridad /por Cuba y el socialismo. Enrique Bernal Valdivia 11/1/2013 del autor Celia Sánchez Manduley, ella en el detalle Recordarán quema gloriosa de Bayamo Nocivos chicharrones Sigue avanzado la llama martiana Las nuevas generaciones reeditan la Caravana de la Libertad en esta sección Celia Sánchez Manduley, ella en el detalle ¡Que los tíos vuelvan a estar vivos! Tinieblas en territorio de la polio El feo y dañino hábito de mentir Nocivos chicharrones portada cuba internacionales opinión cultura ciencia y técnica deportes

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