Por arte de birlibirloque

Autor:

Juana Carrasco Martín

Me resultó extraña la pregunta:

—Juani, ¿está bien esa palabra?, ¿birlibirloque?

Es verdad que hace tiempo no la escucho, pero para mí es tan familiar que la pensaba como algo natural, habitual, de uso diario. Le encantaba a mi abuela, y yo la asumí desde la infancia con un sabor a arroz con leche espolvoreada con canela que desaparecía al instante y nos llevaba a correr a la cocina para no dejarle ni una raspita a la cazuela de hierro.

Y ahora encuentro, percibo, valoro, que es un término en desuso, que Rosario, mi abuela, y Ángela, mi mamá, la sacaron de ese tesoro lingüístico que es la sabiduría popular, de esos proverbios y dichos con que enriquecían constantemente el acervo familiar.

Quise mostrar su existencia, su condición de sinónimo del «por arte de magia», pero con una sonoridad tan especial y llena de travesura, aunque fuera para denominar al engaño rápido, y hallé esto:

El Diccionario de la lengua española (DRAE) es la obra de referencia de la Academia. La edición actual —la 22da, publicada en 2001— incluye más de 88 000 entradas.

Aviso: La palabra birlibirloque no está en el Diccionario.

Allí estaba el cubo de agua fría paralizante. Sin embargo, la palabra emergía en mis recuerdos de un pasado de lenguaje más enjundioso, de frases vívidas, que no quiero que se pierdan. Por suerte, el presente computarizado me ofreció un tejido de bellas motivaciones para seguirla usando.

Comparto con ustedes —qué sitio tan hermoso— algunos de los motivos de los padrinos de la palabra birlibirloque:

«Palabra que baila al son de titiriteros. La propia palabra es artista, fiel reflejo del dicho en el que participa de forma principal. Se empieza con la boca pequeña y sugerente, y se finaliza con la boca grande y firme, haciendo eco con las palmas de la mano, buscando la máxima audiencia». (Desde España)

«Es una palabra divertida, es una palabra bella y es increíble que no esté en el diccionario». (Desde España)

«Es una palabra de la que me gusta especialmente su musicalidad. Suena bonita y contundente. ¡Es mágica!». (Desde España)

«Es una palabra cuyo significado está relacionado a la magia, a las artes de la prestidigitación, lo que la hace atractiva y misteriosa. Su dificultad para pronunciarla, casi de trabalenguas, la torna difícil para el hablante y escribiente común. Sin embargo, es una palabra que encierra en sí misma un encanto mágico y una sonoridad lúdica, como una abracadabra que nos hace recordar lejanos momentos infantiles». (Desde Perú)

«Describe muy bien, tanto en su onomatopeya como en su ortografía, la magia del prestidigitador, de los políticos y otros gaznápiros, para hacer aparecer y desaparecer cosas, principios, verdades y, por supuesto, dinero…». (Desde Chile)

«Porque deberíamos utilizar más estas palabras que ayudan a aumentar el sentido del humor». (Desde España)

«Habla de la magia, el encantamiento, lo no explicable. Me recuerda a mi padre que siempre usaba la expresión “Por arte del birlibirloque”. Desde que él murió no he vuelto a oírla y habría que rescatarla del sombrero». (Desde España)

«Llevo años que no escucho esa palabra y soy “fan” de términos que están cayendo en desuso, como el que propongo». (Desde España)

«Porque me recuerda a los cuentos de cuando era pequeña, porque aunque no la he encontrado en el diccionario de la RAE, sé que existe. Porque en La bruja novata dicen mucho eso de “Y como por arte de birlibirloque...” Y... ¡ya está!». (Desde España)

«¡Porque suena tan bien! Porque me gusta la magia y no quiero que una palabra así desaparezca por “arte de birlibirloque”». (Desde España).

Nada más… Aquí está, ya me sabe a chocolate, les presento a birlibirloque.

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