Zun, zun babae

Autor:

Lázaro Fariñas

Revoleteaban en las ramas de los árboles pequeños. Sus alas se movían a una increíble velocidad, y del ruido de este rápido movimiento se podía claramente escuchar: zun zun… Se trata de unos pequeñísimos pajaritos que llamaban la atención por su pico alargado y fino. Una canción popular, el Zun, zun babae, pájaro lindo de la «madrugá», los hizo famosos en toda Cuba.

Pues bien, cuando al pasar el tiempo ya había borrado de mis recuerdos a la famosa ave que observaba en mi niñez, las marañas, conspiraciones y operaciones clandestinas del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba me lo vuelven a traer a la memoria.

Resulta que a la famosa Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) la han cogido movida en la foto. La agencia periodística AP acaba de publicar un reportaje en el que salen a la luz pública las malévolas andanzas de esta agencia norteamericana, la que se supone fue creada para brindar ayuda a diferentes países.

No es que la AP acabe de descubrir el agua tibia —todos sabíamos de su existencia—, sino que la ha puesto en venta al público. De acuerdo con el reportaje periodístico, la Usaid elaboró un proyecto para crear una cadena de comunicación dentro de Cuba con el propósito explícito de subvertir el orden y de buscar el derrocamiento del Gobierno revolucionario por medio de una «primavera cubana». El proyecto era totalmente financiado por la agencia norteamericana y se encubría con pagos provenientes de bancos en Gran Caimán a compañías españolas que, supuestamente, no sabían que detrás de aquel dinero estaba la Casa Blanca.

De acuerdo con un memorándum descubierto por la AP, perteneciente a Mobile Accord Incorporated, empresa fantasma del subversivo plan, «no habrá absolutamente ninguna mención acerca de que el Gobierno de Estados Unidos esté envuelto. Esto es absolutamente crucial para el triunfo, a largo plazo, de los servicios, y para asegurar el triunfo de la Misión». Evidentemente, la Usaid no quería que se supiera que era ella la que estaba detrás de esta aventura.

La AP obtuvo más de mil páginas de documentos sobre el citado proyecto, en las cuales se lee de manera clara que más de medio millón de números de teléfonos celulares cubanos fueron obtenidos por una compañía que tiene su base en Washington y, con ello, los datos personales de esos usuarios que, por supuesto, se recopilaron clandestina e ilegalmente.

La idea del proyecto era crear una red social con mensajes de texto, con el objetivo de influir sobre sus destinatarios y así poder captarlos para acciones desestabilizadoras en Cuba y fomentar el desorden público. En pocas palabras, crear elementos contrarrevolucionarios dentro de la juventud cubana. Por supuesto, todos esos proyectos contra Cuba siempre han fracasado, pero el hecho de que históricamente hayan zozobrado, no los hace desistir de la idea de introducir el caos en la Isla.

Es obvio que esta gente ha demostrado, a través de los años, que tienen un desconocimiento total de la realidad cubana, pero como hay millones de dólares para gastar, de un descabellado proyecto se pasa al otro. Este, el de crear una red de mensajería celular, costó un estimado de 1,6 millones, los que se justificaron públicamente como destinados a un proyecto no específico en Paquistán.

Esta operación clandestina del Gobierno norteamericano duró poco más de dos años y, por supuesto, no los condujo a nada de lo que buscaban, como no los han llevado a nada los innumerables planes en los que se han envuelto para tratar de crear una oposición de postalita en contra del Gobierno cubano. Lo único que han conseguido es resolverle el problema económico a una partida limitada de pícaros que se han dedicado a vivir en Cuba del cuento de la disidencia, y que ahora vuelan de un país a otro como turistas millonarios con todos los gastos cubiertos por fondos de Washington.

ZunZuneo —que es el nombre de este proyecto que la AP ha sacado a la luz pública— se ha quedado en eso, en un zunzuneo, palabra que cualquier cubano sabe perfectamente identificar. El zunzún cubano se divertía cuando aleteaba de forma rápida para provocar el ruido; no intentaba hacerle daño a nadie. El ZunZuneo de la Usaid no solamente quería causar daño a Cuba, sino que, también, con su ruidito, les hizo daño a los contribuyentes norteamericanos, al gastarse cientos de miles de dólares en un proyecto descabellado que solo podía terminar en fracaso, como ocurrió. Por eso, ante el ZunZuneo de la Usaid, hay que bailar y cantar al son del «Zun, zun, zun, zun, zun, babae, pájaro lindo de la madrugá...».

*Periodista cubano radicado en Miami

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