Yo voy a la Plaza, ¿y tú? - Opinión

Yo voy a la Plaza, ¿y tú?

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Creo que estaba en quinto grado cuando sentí que participaba por vez primera en la fiesta del Primero de Mayo. No iba en hombros de mi padre, como muchos pequeños que después se ven en las fotos con su familia.

A esa edad, mi madre insistía en que durmiera más, que ese era un día feriado, pero yo prefería el desvelo frente al televisor para seguir la marcha. Algo en mi inocencia me atraía de aquella inmensa masa de alegría que veía recorrer el país.

Hundido en el sillón de mi casa me llamaban la atención los colores y los rostros de la gente, sobre todo los de esos niñitos que iban como descubriendo el mundo en medio de la marea.

Con los años me fui levantando de frente a la pantalla para meterme entre la gente de mi comunidad. Eran un recorrido y una concentración más sencillos que los que veía en la Plaza, pero en ese tiempo también se me antojaban gigantescos.

Más tarde dejé de ser un simple «desfilante» para convertirme en orador, declamador y hasta «locutor», y lo digo entre comillas porque no creo poseer esas dotes.

Ahora que ya estoy en el quinto año de la carrera de Periodismo, siento como si de alguna manera el tamaño físico, y también el patriótico que tengo, se los debiera en buena medida a esos «desayunos» de entusiasmo que veía recorrer frente a mi televisor y, en ese mezclarme, hundirme entre la gente los días de los desfiles obreros.

Ya siendo un universitario fue que pude, por fin, saltar del ensueño que me provocaba ver esos enormes ríos humanos en la Plaza de la Revolución José Martí, para ser parte de su cauce.

Ahora llevo más de cinco años «durmiendo» en la calle Paseo cada antesala del día Primero, en espera del comienzo de otra marcha, que es como regalarme otra fiesta.

Allí desvelados unos, pestañeando otros, y entre risas, chistes, anécdotas y los recuerdos de las andanzas, nos aglomeramos para cuando el sol alumbre ver cómo Paseo se hace multitud, arcoíris, carteles, muñecones, conga, bullicio, algarabía, rones, Patria.

El de este jueves será mi último desfile como estudiante. El año próximo volveré nuevamente crecido, entonces seré un trabajador, como esos a los que he honrado en tantos Primeros de Mayo de mi existencia.

Por eso este jueves volveré a desfilar por Cuba, por una Revolución y una vida que cambia, por el sueño del niño que ha podido hacerse grande.

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