De días oscuros y del hechizo de la paz

Alina Perera RobbioAlina Perera Robbioperera@juventudrebelde.cu
6 de Junio del 2015 20:37:48 CDT

Desde Damasco, mi amigo y colega de Prensa Latina, Miguel Fernández Martínez, me comenta impresiones sobre sus días de misión arriesgadísima, de aproximaciones sucesivas a una verdad que desgarra y quita el sueño. Lo hace porque se lo he pedido a pesar de que tal vez solo sería atinado pedirle, una y otra vez, que se cuide: «La situación en Siria es bien compleja —responde él casi de inmediato—, es una suerte de plaza asediada por los cuatro costados, atacada con odio, con saña, por sus enemigos de siempre. Eso, una plaza sitiada que se niega a rendirse a pesar del empuje de las armas y el dinero».

Miguel cuenta cuán difícil resulta aceptar las historias de las cuales es testigo: «Aquí se está tratando de imponer la irracionalidad, el odio, el fanatismo religioso». Él está en un escenario de guerra «cruenta y bárbara, con historias de sadismo en su más alta expresión». Ante su corazón que cree en la poesía y en la belleza de la vida, se suceden «las aldeas arrasadas, las mujeres y niños degollados como bestias, los jóvenes secuestrados con la única alternativa de servir a las huestes terroristas o morir acuchillados por el cuello».

El periodista visitó hace no mucho «una escuela en Hamreet, en la región de Kherbet Sultana, al sur de Damasco, totalmente destruida después de ser atacada con misiles y morteros por las bandas extremistas que operan en la zona». Allí miró aulas destruidas, paredes desplomadas, sintió el olor a pólvora y a muerte en cada rincón de lo que hoy son solo ruinas.

Escribe Miguel que en los pueblos que ocupan las bandas terroristas del Frente al-Nusra o el Estado Islámico, estas cierran las escuelas, decapitan a los maestros y abren escuelas con sus ideologías, adoctrinan y llevan a los niños a combatir desde edades tempranas. Los niños, vida en flor, son las principales víctimas: o mueren o son entrenados para el suicidio o para practicar la decapitación.

«Son los niños los que llevan los puñales, cual si fuera un ceremonial, para entregárselos a los verdugos que decapitan a nombre de Alá y el Corán. Y las mujeres no sufren menos». Miguel describe entonces que como contraparte de tanta bestialidad está la resistencia del pueblo sirio: ya son cuatro años de arduos y duros combates, con más de 40 000 soldados y oficiales muertos en la contienda (casi la sexta parte del Ejército).

Cada vez que visita un frente de batalla y se identifica como cubano recibe mucho afecto. Hace unos días, mientras recorría las montañas del Qalamoun, cerca de la frontera con Líbano, un coronel sirio le dijo: «Si usted está aquí, entonces ganaremos, porque Cuba es el ejemplo más grande de resistencia que hay en el mundo».

Cuando Miguel dice ser cubano, los soldados sirios se tocan el pecho ante él en símbolo de respeto y mencionan a Fidel y al Che. Cierta vez, mientras visitaba el frente de batalla en la zona de Daara-Quneitra, al sur de Damasco, un soldado partió su ración de pan a la mitad y le dio una parte porque, a su entender, comer cerca de un cubano le daría fuerzas para combatir.

Las cifras estremecen: ya son más de 250 000 los muertos en cuatro años de conflicto, son más de siete millones los desplazados y mil los estudiantes y maestros asesinados en sus escuelas. La paz y la tranquilidad son quimeras: no se sabe cuándo y dónde será la próxima explosión; por doquier van los jóvenes uniformados y con AK-47 al hombro, se dirigen a sus unidades de combate. Cuando Miguel los mira piensa que ellos podrían ser sus hijos. Cuando los mira sabe que muchos volverán mutilados, ciegos, con el futuro trunco. Pero también nota que esos muchachos «sueñan y se esperanzan. Por eso luchan y se defienden, porque creen en una vida mejor».

Miguel, mientras cumple con su misión periodística, piensa en la suerte que ha dejado atrás, en su «Isla gigante». Y me hace meditar: la dura y compleja situación que vive Siria ilustra, entre otras lecciones, lo que sucede cuando se pretende el fin de la historia, cuando las ideas dejan de tener sentido y no se lucha por determinado tipo de pensamiento, cuando ni siquiera se puede contrapuntear con el adversario a partir de un sistema de ideas: si se mata usando el  nombre de Dios, todo se vuelve abrumadoramente complejo en el camino de alcanzar la paz.

El otro pensamiento al que me lleva Miguel es que en la «Isla gigante» hay logros a veces tan silenciosos que casi por rareza nos detenemos a valorarlos. Como la paz, palabra breve que encierra la existencia de la vida y es una de esas conquistas «intangibles» que nosotros, por consenso, por sentido común, por inteligencia natural, hemos mantenido en pie sin negarnos a nosotros mismos. La paz, legada por nuestros padres, cuyo hechizo, cuyo milagro en este «cambio de época» que vive y sufre el mundo, no nos aventuraríamos a desvencijar.

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    1. 1

      Modesto Reyes Canto - 7 de Junio del 2015 9:46:40 CDT

      Y lo peor de todo, estimada Alina, es que ninguna guerra que empieza, nunca termina y menos cuando hay intereses económicos, políticos o religiosos y cuando se trata de ese último interes, utilizan el nombre de Dios, no para buscar que le quieran, si no para que le teman y por desgracia lo logran y de ahí surge todo ese salvajísmo inhumano que sufren los que verdaderamente desean y quieren vivir en paz. Saludos: Modesto Reyes Canto.

    2. 2

      Andrés - 7 de Junio del 2015 10:45:24 CDT

      En efecto Alina, la paz es uno de los bienes (hablando en lenguaje figurativo) más preciados que tenemos los cubanos. Sin embargo recordemos cuánto ha costado obtener esa paz y cuales han sido sus términos. Cierto, la situación en el Medio Oriente es bastante compleja, tanto más desde la llegada a la palestra del Estado Islámico, una fuerza eficiente y despiadada que quiere barrer con todo a nombre del Islam. Pero, estimada Alina, no creo que sea necesariamente el asesinato en nombre de dios el que haga más complejo el camino a la paz. En realidad dios nunca viene solo en los argumentos de los seres humanos. Además, están las dimensiones política, económica, histórica, sociológica, etc. No creo que se le haga ningún favor al público lector cuando la cosa se presenta como un asunto de unos locos matando a nombre dios y punto. De hecho, los que defienden Siria ó Irak, también lo hacen a nombre de dios, pero la interpretación que le dan es diferente. Cada parte del conflicto defiende un claro, y distinto, sistema de ideas dentro del Islam. Ninguna de ellas es nueva y se debaten, incluso en occidente, desde hace tiempo. Lo curioso es que Occidente ha dado casi siempre más crédito a los cultores y representantes de las ideas más retrógradas dentro del debate. La otra parte es demasiado revolucionaria como para que Occidente la defienda, pues deja demasiado claro que el asunto no es solamente la religión. Pienso que esta variable geopolítica no se puede soslayar. La destructiva influencia de Estados Unidos y Europa en la región hace el 80% del problema. Además de controlar el 80% de los medios informativos y de opinión, estas dos entidades contribuyeron de manera vital a la formación de al-Nusra, de al-Qaeda, etc. No sé hasta que punto muchos de esos asesinos estarían matando en nombre de dios hoy de no haber contado con la asistencia occidental, y de no haber existido los desmadres occidentales en la región. Me consta que el relato que haces tiene un matiz más humano y reflexivo que factual: es casi más una introspección que un reportaje. Sin embargo, incluso desde esta óptica, no deberían faltar los matices necesarios para que el lector pueda hacerse una mejor idea de lo que ocurre por allá, y sobre todo, del porqué ocurre. He participado bastante en los debates respecto al tema y he visto muchos comentarios que sencillamente reproducen acríticamente la perspectiva occidental. Se centran en la religión y ya, lo cual al final del camino termina convertido en la maniquea dicotomía civilizado-bárbaro. En una sociedad básicamente occidental, como la cubana, enfocar este asunto exclusivamente desde la religión puede generar o perpetuar malentendidos y rechazo hacia la religión y comunidad musulmana, cuyos practicantes, en su gran mayoría, y como tu relato atestigua, siempre han respetado y admirado nuestros ideales de resistencia y justicia. Como pais de periferia, no nos podemos dar el lujo de reproducir estos prejuicios, pues crean estados de opinión bastante lamentables entre los lectores cubanos. Nada más mirar algunos de los comentarios a artículos publicados en este mismo diario. Sin embargo, todos sabemos que la cosa no es tan simple. La paz no es un milagro o resultado de la inteligencia natural. Se ha sostenido, entre otras cosas, por la voluntad de nombrar las cosas por su nombre, al menos en el asunto de política internacional y doctrina exterior. Por ejemplo, la guerra de Àfrica: Cuba apoyó a Mandela en un momento donde gran parte del mundo occidental rico lo catalogaba como terrorista. Pero igual defendimos nuestros principios. Cuba estuvo hasta hace poco en una lista infame, catalogada como estado que apoya el terrorismo, pero igual nos mantuvimos defendiendo nuestros principios. Defender estos principios, sobre la base de la evidencia y de la razón, “gústele a quién le guste y pésele a quién le pese”, es lo que nos ha creado las bases para el consenso que hoy tenemos. Pero si las generaciones actuales y futuras de cubanos no defendemos ese consenso, pues entonces se nos diluye, como ha sucedido tantas veces en la historia antigua y contemporánea. Mis respetos, además, para ese periodista cubano que está allá, al lado del peligro, no solamente representando a Cuba, sino a su profesión y a su gremio en la isla.

    3. 3

      Nelson Leyva de la Torre - 7 de Junio del 2015 20:46:39 CDT

      ALINA, por parte de nuestros medios de comunicación –prensa, televisión, radio, etc. – recibimos día a día numerosas noticias de lo que está acaeciendo en Siria, pero no es recurrente obtenerlas de una fuente tan directa, que nos relate los acontecimientos como si lo estuviésemos viviendo. Eso resulta una experiencia única, e incluso para usted que es una eminente periodista, se lo digo de corazón. Hay que tener tremendo temple para prestar servicios en una región tan convulsa. Miguel Fernández Martínez es realmente un héroe… Al conocer acontecimientos como los que están ocurriendo en Siria, cabe preguntarnos… ¿De dónde salieron esos salvajes, que en pleno siglo XXI asesinan en nombre de Dios? Eso es una barbaridad, nada más parecido a lo que fuera la Inquisición. ¡Qué vergüenza! Grupos extremistas como el “Estado Islámico” no pueden tener cabida en el mundo de hoy. Esa extraña filosofía de arrasar con una cultura tan antigua, tan inveterada en el sentimiento del pueblo sirio, es inadmisible. Quienes hayan estudiado un tanto la cultura de los países que componen el Medio Oriente, deben estar erizados con lo que allí está ocurriendo. Es increíble que a cambio de dinero, se pierdan tantas vidas, se destruya parte del patrimonio cultural de la humanidad. En los tiempos que corren, parece ser que…. “el dinero es el sustituto técnico de Dios”. Una gran decepción para aquellos que profesan la fe religiosa. Cabe preguntarse... ¿Dónde está la actuación de la ONU y demás organismos que deben velar por la paz y seguridad del mundo? Cuánta razón tenía Edmund Burke (1729-1797) cuando dijo que… ”Para que el mal triunfe basta con que los hombres de bien se queden cruzados de brazos”. No debemos quedarnos inmunes ante semejante masacre de niños, mujeres y ancianos, porque, además, son muchos los retos que enfrenta hoy la humanidad. No sumemos a éstos otro tan terrible. Pero nada quedará oculto porque existen hombres como Miguel, con un gran sentido de la filantropía, que con el corazón desgarrado por esas atrocidades –y a riesgo de su vida– son capaces de mantenernos informados. ¡Gracias Miguel por tamaña proeza….! Nelson Leyva de la Torre. (Alamar, La Habana).

    4. 4

      Andrés - 8 de Junio del 2015 12:38:10 CDT

      Muy cierto Nelson (3), es perturbador que exista un grupo que a nombre del Islam destruya precisamente el patrimonio cultural y material más preciado dejado por civilizaciones islámicas a lo largo de los siglos. La mayor parte de las víctimas de este grupo han sido, además, musulmanas también. Sin embargo, lo de la intervención ONU y otros cuerpos internacionales es más complicado, precisamente porque los dirige Estados Unidos, el principal responsable de crear las condiciones para la formación de estos grupos. Ahí están los archivos desclasificados hace poco sobre un reporte de la inteligencia norteamericana escrito en el 2012, donde se habla positivamente de los prospectos de formación de un estado de salafistas en Siria e Irak, o para ser más exactos, un “principado salafista”. Todo con el objetivo de derrocar al gobierno de Siria, el cual protege a los grupos cristianos y hace una interpretación mucho más cosmopolita del Islam. El lunes pasado, un hombre de nacionalidad sueca salió absuelto en Londres de un juicio donde se le acusaba de estar involucrado en actividades terroristas en Siria. Salió absuelto porque la defensa pudo probar que los servicios de inteligencia británicos (M-16) habían estado apoyando a los mismos grupos antigubernamentales a los cuales pertenecía el acusado. Para evitar el bochorno público y mundial del M-16, se decidió absolver al acusado. Ahí está también el reporte del multipremiado periodista investigativo Seymour Hersh, que deja claro como la CIA y el M-16 organizaron el trasiego de armas desde Libia hasta Siria. Hersh es famoso por exponer todos los teje-manejes de la maquinaria belicista norteamericana: hay muchos. Has visto a la ONU haciendo algo al respecto (incluido los últimos acontecimientos en Siria e Iraq)? No. Con que arresto moral cuentan entonces para acusar al EI? Si vemos más a las víctimas del EI es porque 1)ellos mismos, con la ayuda de la prensa occidental, se han dedicado a promocionar sus asesinatos y 2) Se habla muy poco sobre las víctimas de la política occidental en la región. Pero, ahí está el reciente informe publicado por un grupo de médicos, todos recipientes del premio Nobel de la paz, en el cual revela que la guerra contra el terrorismo impulsada por occidente se ha llevado 1,3 millones de almas (1 millón de iraquíes, 220.000 afganos y 80.000 pakistaníes). El informe continúa: si a eso sumamos la primera guerra del golfo; y las víctimas de las crueles sanciones económicas que vinieron después, la cifra sube a 3 millones de vidas imputadas a la política occidental en la región, solamente en los últimos 20 años. Has visto a la ONU pronunciándose al respecto, tomando alguna medida? Nada. Que han continuado haciendo los Estados Unidos a nombre, precisamente de la ONU y de las fuerzas internacionales?, Pues, más de lo mismo. Desde agosto de 2014 y la toma de Mosul por el Estado Islámico (EI) se llevaron a cabo más de 3200 ataques aéreos contra sus posiciones. Sólo el pasado 20 de abril, la coalición dirigida por Estados Unidos dirigió 36 ataque aéreos en 24 horas, 13 de estos ataques en contra de una sola ciudad. Todavía no se ha hablado de los “daños colaterales”, es decir, los civiles muertos. Pero, crees que esto va a restar apoyo al EI? Todo lo contrario. Crees que le interese a la ONU esta nueva cifra de muertos civiles? Es posible, pero es que si los poderes hegemónicos del mundo, es decir, los jefes de la ONU, se comportan de forma tan arbitraria, que legitimidad le queda a la ONU bajo esas circunstancias? Pero si ahora a la ONU de momento le diera un arranque de santa justicia, y decidiera acusar a los malvados del EI por sus crímenes, entonces estaría actuando muy hipócritamente, pues: que hay de los 3 millones que los occidentales deben; y que son también, además del apoyo logístico, parte importante de las causas del poder del EI? No debieran dar los responsables occidentales también cuenta de sus crímenes, incluso antes que los del EI?

    5. 5

      Fady Marouf - 8 de Junio del 2015 15:09:21 CDT

      Un buen análisis basado en una real experiencia.. Gracias Miguel por tus sentimientos de solidaridad con Siria y con los soldados del Ejército sirio que lucha contra el terrorismo internacional. El ejército sirio necesita de la solidaridad de los amigos como tú y tu país. La paz como dices tú, es lo más valioso que tiene Cuba.. preserven este gran logro que les dio la Revolución. Gracias Cuba. Gracias Miguel Fernández Martínez gracias Alina Perera Robbio

    6. 6

      Miguel Fernández Martínez - 8 de Junio del 2015 16:00:52 CDT

      Gracias Alina, por tan hermoso y conmovedor texto que sin dudas, terminó emocionándome a la distancia. Ojalá que compartir contigo y tus lectores estas desgarradoras experiencias sirva para percatarnos del enorme tesoro que tenemos en Cuba –la paz-, y como afirmas es “una de esas conquistas «intangibles» que nosotros, por consenso, por sentido común, por inteligencia natural, hemos mantenido en pie”. Gracias por enseñarle a nuestro pueblo esta realidad, resultado de la más mezquina pretensión imperialista por fragmentar un pueblo, por intentar resquebrajar la voluntad soberana de elegir su destino. De eso sabemos demasiado los cubanos, a pesar que algunos “trasnochados” intenten decir lo contrario. Siria es hoy un bastión de resistencia frente al imperialismo, y lo que me impulsa a continuar aquí narrando esta epopeya, es la fiereza de este pueblo a seguir adelante defiendo su independencia. Gracias miles. Que hayas sido tú quien escribió esta columna, es algo que me honra profundamente, por tu indiscutible estatura periodística. Saludos desde Siria a ti, Marina, Ronquillo y a todos los “eternos “muchachos” de Juventud Rebelde.

    7. 7

      Miguel Fernández Martínez - 8 de Junio del 2015 18:33:35 CDT

      Gracias Alina por tan hermosas palabras que sin dudas, terminaron emocionándome a la distancia. Ojalá que compartir contigo y tus lectores estas desgarradoras experiencias sirva para percatarnos del enorme tesoro que tenemos –la paz-, y como afirmas es “una de esas conquistas «intangibles» que nosotros, por consenso, por sentido común, por inteligencia natural, hemos mantenido en pie”. Gracias por enseñarle a nuestro pueblo esta realidad, resultado de la más mezquina pretensión imperialista por fragmentar un pueblo, por intentar resquebrajar la voluntad soberana de elegir su destino. De eso sabemos demasiado los cubanos, a pesar que algunos “trasnochados” intenten decir lo contrario. Siria es hoy un bastión de resistencia frente al imperialismo, y lo que me ayuda a continuar aquí, es la fiereza de este pueblo a seguir adelante defiendo su independencia. Gracias miles, que hayas sido tú quien escribió esta columna, algo que me honra profundamente. Saludos desde Siria a ti, Marina, Ronquillo y a todos los “eternos “muchachos” de Juventud Rebelde.

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