El tronco común

Autor:

Yoerky Sánchez Cuéllar

Como si fuesen dos almas

abrazadas en la proa

entre Maisí y Baracoa

un tronco parió dos palmas

de coco, llenas de calmas

huérfanas de cicatrices

y sus penachos felices

ante una ráfaga adversa

recomponían su fuerza

en el tronco y las raíces.

Matthew las vio desde lejos…

mas ya cerca, se detuvo

y sobre ellas sostuvo

resabios de tiempos viejos.

Vientos furiosos, parejos

lanzó con todas sus ganas

contra aquellas dos hermanas

que resistieron unidas

las más fuertes estampidas

como valientes cubanas.

Se fue Matthew con sus males

y movimientos extraños

pero dentro de los daños

no hubo víctimas fatales.

Por las «jimaguas» vitales

hoy mucha gente averigua

mientras alguien atestigua

que están allí, relucientes,

como dos sobrevivientes,

en la zona de Barigua.

El secreto de esta historia

al observarlas lo obtuve:

ellas conforman la V,

símbolo de la victoria.

Y aunque motivos de euforia

son hoy para los curiosos,

los cocoteros famosos

presagian que, con afán,

saldremos del huracán

más firmes y victoriosos.

Porque oriente se levanta

paso a paso y hombro a hombro;

y hasta encima del escombro

jaranea, ríe y canta.

Porque se teje una manta

de trabajo y dignidad,

porque existe voluntad,

porque se oye al zunzún

y crece el tronco común

de la solidaridad.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.