Crean en Cuba producto biológico contra las plagas

Aunque continúa su proceso de validación, el Thurisav 25, obtenido recientemente por el Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal, promete ser un valioso aliado de los agricultores cubanos

Autor:

Dora Pérez

Un nuevo producto biológico con efecto nematicida fue elaborado por el Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal (INISAV), reveló a JR la doctora María Elena Márquez Gutiérrez, jefa del Grupo de Tecnología de Producción de Bioplaguicidas y Artrópodos Benéficos del centro.

Según explicó la experta, los nemátodos —organismos microscópicos similares a los gusanos— son conocidos como los enemigos invisibles de la agricultura, porque aunque no se ven a simple vista, se introducen en la planta a través de las raíces, debilitan su sistema radicular y afectan la absorción de agua y nutrientes.

«Recientemente —señaló— concluyó un proyecto de investigación para obtener un  nematicida con base en el Bacillus thuringiensis (bacteria que produce toxinas con actividad insecticida), el cual dio como resultado un bioproducto con tres formas de presentación: un fluido acuoso concentrado, una suspensión concentrada y un sólido sobre sustrato de arroz, cada uno con tecnología diferente.

«El producto, llamado Thurisav 25, fue probado en Matanzas, específicamente en el sistema de casas de cultivo protegido, en tomate, pepino, pimiento y lechuga, y provocó una reducción significativa de los daños causados por nemátodos.

«También se utilizó en las provincias de Cienfuegos y La Habana y en otros países. Aunque el proceso de registro aún no ha concluido, podemos decir que la efectividad mostrada en los estudios previos nos da la seguridad de que es un producto factible de ser usado en el manejo integrado de plagas.

«En Cuba las principales afectaciones de los nemátodos se presentan fundamentalmente en la guayaba, el plátano, las casas de cultivo protegido, entre otros. Pensamos que cuando este producto se pueda incorporar a la agricultura de forma masiva, le vamos a dar una respuesta mucho más efectiva a este problema».

Uno de los objetivos del INISAV es contribuir a la prevención y disminución de las pérdidas causadas por plagas, con el menor riesgo posible al ambiente y sobre una base sostenible.

Por ello ha creado diversas tecnologías que han sido introducidas en el programa nacional de lucha biológica que desarrolla el país desde 1988. Estas se emplean para la detección, pronóstico y control tanto de plagas de nemátodos, ácaros e insectos, como de enfermedades.

Como parte de este programa, el país posee una red de Centros Reproductores de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE), donde se obtienen medios biológicos para combatir dichas plagas y enfermedades. Actualmente existen 180 en el Ministerio de la Agricultura y 84 en el del Azúcar.

También hay instaladas cuatro plantas de bioplaguicidas en las provincias de La Habana, Sancti Spíritus y Matanzas.

No obstante, la producción actual de estos locales es insuficiente para garantizar la cobertura que demanda la agricultura.

En virtud de ello el país desarrolla una estrategia para fortalecer el sistema de lucha biológica, que implica el ahorro en divisas por la no importación de plaguicidas químicos, necesarios para la protección de los cultivos.

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