Nuevas luces sobre la «epidemia silente»

Recientes evidencias científicas indican que desequilibrios en la composición de la microbiota intestinal pueden influir desfavorablemente en el curso evolutivo del Trastorno de Espectro Autista

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

La primera investigación cubana en aportar evidencias científicas de que los desequilibrios en la composición de la microbiota intestinal, causados por una exacerbación del hongo Candida spp, pueden influir desfavorablemente en el curso evolutivo del Trastorno de Espectro Autista (TEA), conocido como autismo, fue presentada esta semana en el 9no. Congreso Cubano de Microbiología y Parasitología.

Se trata de un estudio que durante todo 2016 se propuso establecer los niveles de colonización del referido hongo en el desequilibrio de la actividad metabólica de la microflora intestinal de niños autistas de la escuela especial Dora Alonso, de La Habana. Fueron 72 los infantes que participaron en el muestreo de heces fecales, cuyos resultados se compararon con igual cantidad de muestras de niños no autistas.

«Fue un trabajo pareado para determinar si esta condición era característica del TEA o no, y para ver el comportamiento de los trastornos de la microbiota intestinal en ambos grupos», explicó la licenciada Mirielys Pérez Gutiérrez, microbióloga clínica del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología de La Habana y autora de la investigación.

«Tomamos como punto de partida estudios internacionales que hablan de la presencia de una levadura que influye en trastornos intestinales y provoca cambios en el comportamiento de los pequeños, así como las inquietudes de sus padres y cuidadores respecto a conductas que llevaban a sospechar de una etiología intestinal, entre ellas dolores abdominales e intolerancia a alimentos», aseguró la también aspirante a Máster en Ciencias, precisamente con este estudio.

Una vez realizados todos los análisis, se confirmó que en niños afectados por TEA existe una mayor incidencia de desequilibrio en su flora intestinal que en otros infantes, y que quienes la presentan muestran niveles más altos de colonización por Candida spp en heces que otros pequeños con igual desequilibrio o disbiosis.

Pérez Gutiérrez dijo asimismo que al orientárseles a los niños tratamiento antifúngico con nistatina y una dieta libre de gluten y cafeína para mantener el equilibrio de la Candida spp con las otras bacterias del tracto intestinal, se concluyó que esa colonización era la causante de las afectaciones conductuales de los pequeños.

«Cuando concluían el tratamiento y acudían nuevamente ante los especialistas las mejorías eran notables. Muchos padres referían que luego de ser tratados sus hijos se mostraban más tranquilos, lograban dormir mejor toda la noche, e incluso algunos se comunicaban más con ellos tanto de forma verbal como visual», apuntó Pérez Gutiérrez.

Más allá del telescopio

«El autismo es uno de los temas novedosos que en estos momentos estudia el laboratorio nacional de referencia de micología del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), a partir de su cada vez mayor incidencia y prevalencia a nivel mundial, sobre todo el de tipo inducido», explicó a JR Mayda Rosa Perurena Lancha, responsable de ese laboratorio y tutora de la referida investigación.

En el IPK un grupo multidisciplinario de especialistas trabaja para aportar nuevas luces sobre el trastorno también conocido como «epidemia silente».

Agregó que la Candida spp forma parte de la microbiota intestinal desde el momento en que nacemos, pero cuando sucede un desbalance, que puede estar dado por múltiples factores internos y externos, ocurre lo que se llama comúnmente como enfermedad oportunista, que deriva en estos trastornos, sin que constituyan una enfermedad.

«Los orígenes de la colonización excesiva del hongo pueden estar asociados a múltiples factores, como el estrés. En el caso específico de estos infantes con TEA, y dado que quienes lo padecen sufren también de Síndrome metabólico, esta pudiera ser la causa, aunque no existe ningún estudio que lo asegure», argumentó.

La propuesta investigativa de la joven Mirielys parece ser el inicio de un largo camino aún por recorrer para quienes aspiran a un tratamiento multifactorial del autismo que tribute al conocimiento de las causas que lo provocan y el mejor modo de tratarlo.

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