Descargas atmosféricas provocan daños en equipos electrodomésticos

Aunque se ha ganado conciencia en Cuba en cuanto al empleo de sistemas integrales de protección eléctrica, todavía son considerables los daños que causan los fenómenos atmosféricos y otros picos de voltaje, ante la falta de medidas adecuadas La red al día

Autor:

Amaury E. del Valle

Sin estar en la casa, y sin usar ningún equipo eléctrico en ese momento, solo por tenerlos conectados a la corriente eléctrica, le costó a un amigo perder varios equipos, incluso un teléfono inalámbrico, cuando una descarga eléctrica cayó en su edificio, aterrado indebidamente.

Computadora, televisor, video y teléfono inalámbrico pasaron a mejor vida producto del rayo, que provocó un trasciente o pico eléctrico inmenso y de cortísima duración, que quemó sus circuitos internos.

Desgraciadamente este fenómeno no es nuevo, y en los meses de verano, abundantes en tormentas eléctricas, se vuelve muy común. En Cuba no existe, hasta donde conozcamos, ningún estudio global que indique cuánto se pierde por la indebida protección contra problemas eléctricos, tanto rayos como trascientes provocados por dificultades en el voltaje.

Sin embargo, el Doctor Armando Pascual, gerente de protecciones eléctricas de Servicios de Seguridad Integral S.A. (SEISA) afirma que son considerables, si bien se ha ganado mucho en conciencia sobre el peligro de este fenómeno.

Benjamín olvidado

Un rayo es una descarga eléctrica atmosférica cuyo voltaje puede llegar a más de 100 000 amperes. Considerada una de las fuentes de energía más limpia que existe, muchos han sido los intentos por aprovecharla, sin que hasta ahora nadie haya podido lograr almacenar su inmenso poder para utilizarlo posteriormente en la generación de energía.

No obstante, ya desde el siglo XVIII el norteamericano Benjamín Franklin descubrió que era posible minimizar su efecto colocando una varilla de metal en una altura, con un cable que conduzca la electricidad anclado a tierra profundamente, principio que al pasar de los años se mantiene vigente.

Franklin, el «padre del pararrayos», inició una fórmula que es utilizada en todo tipo de construcciones para evitar los efectos destructivos de estos fenómenos, que pueden llegar a causar la muerte de personas, no solo por el impacto directo, sino por la corriente que se transmite a través de cualquier conductor eléctrico, desde los cables de teléfono, de electricidad, tuberías de gas o agua, e incluso de este propio líquido o por cercas metálicas.

No obstante, todavía hoy son numerosos quienes violan este principio al construir en Cuba, fundamentalmente las pequeñas y medianas empresas, así como los particulares, pues como afirma Armando Pascual, en casi todos los grandes proyectos ya se incluyen sistemas integrales de protección eléctrica, que garantizan también la precaución necesaria contra las descargas atmosféricas.

Lo más ilógico es que muchas veces la inversión básica necesaria, en el caso de los rayos, puede ser relativamente económica, teniendo en cuenta las pérdidas que puede representar posteriormente, pues se trata solo de poner un pararrayos debidamente aterrado, a lo cual se debe agregar otros implementos de protección, de acuerdo con las características de la construcción, el equipamiento instalado y sus funciones.

Sin tierra a la vista

El principal y más grave problema de prevención eléctrica en la mayoría de las casas cubanas es la ausencia de tierra física. Su razón es histórica, pero también por falta de cultura en el tema.

Históricamente muchas viviendas construidas hace años no incluían en la estructura de cableado la tierra física, por lo cual los tomacorrientes son de «dos paticas». Así, aunque muchos equipos modernos, llámese computadora, video o televisor, vienen con tres tomas, mucha gente prefiere cortar el tercero, generalmente de forma redondeada, ante la ausencia de un tomacorriente y una tierra física adecuada.

Eso provoca que ante un transciente eléctrico, creado por un rayo u otro equipo capaz de generarlo, la ausencia de tierra física obligue a que esta no pueda derivarlos hacia allí y permanezca dentro de los circuitos, provocando su recarga y consiguiente daño.

«Este tipo de fenómeno puede dañar cualquier equipo eléctrico o componente dentro de él. Si el rayo entra por el teléfono y la computadora está conectada a él en ese momento, lo más vulnerable es la tarjeta de comunicaciones, el módem, pero puede afectar la placa madre, la fuente, incluso el disco duro. Algo similar sucede si entra por la fuente de alimentación. No hay una fórmula de qué puede dañar o qué no. Los efectos son impredecibles», afirma el especialista.

Según explica, ni siquiera es necesario que la descarga caiga directamente en el edificio o la instalación eléctrica o telefónica, sino que puede suceder a algunos kilómetros y el «pico» caminar por los cables y dañar los equipos. Por eso es tan necesaria la tierra física, la cual ayudaría, junto a los pararrayos y los supresores de voltaje, a disminuir la carga y por ende mejorar la protección.

Inalámbricos amenazados

«Contrariamente a lo que algunos piensan los reproductores de música y los teléfonos celulares no son propensos a recibir descargas atmosféricas. Puede suceder, pero es raro. De hecho, al no estar conectados a ninguna red, pues su fuente de alimentación es portátil también, se afectan menos que los equipos fijos», explica Armando Pascual.

«No sucede así en el caso de los teléfonos inalámbricos, pues estos sí tienen una base fija y componentes eléctricos más sensibles en su circuito, por lo que generalmente resultan muy vulnerables, incluso más que los teléfonos convencionales, aunque estos pueden conducir la corriente a la persona y causarle daños físicos».

Por otro lado, tampoco los back-up por sí solos ni los estabilizadores de voltaje son una protección suficiente para computadoras y otros equipos, ya que su función es estabilizar el voltaje, y no están preparados para recibir una descarga eléctrica tan grande en un espacio de tiempo tan corto, por lo cual también se afectan.

A esto debe agregarse que hoy muchos equipos eléctricos, como las computadoras o televisores, trabajan en «stand by», lo cual significa que aun apagados, al permanecer conectados siguen recibiendo electricidad y por tanto son propensos a sufrir las consecuencias de un pico de voltaje.

Tumba catao

Empresas como SEISA, SEPSA, Ecosol Copextel y otras ofrecen hoy en Cuba servicios de protección eléctrica integral a los usuarios estatales, mientras algunos equipos, todavía de forma insuficiente, son comercializados en la red minorista para los particulares.

Las inversiones más importantes de la Batalla de Ideas, muchas de ellas con gran cantidad de equipamiento, como las reparaciones efectuadas en hospitales, la instalación de los grupos electrógenos y otras, han sido debidamente protegidas contra problemas de este tipo.

Algo similar sucede con los grandes edificios que se construyen o proyectan, donde ya la tierra física y los pararrayos van incluidos en el diseño.

Pero las pequeñas casas y edificios, tanto las que se construyen de forma individual como algunas estatales, por desconocimiento o negligencia, muchas veces no incluyen la instalación de tierra física cuando se realiza su cableado, y también carecen de ella muchas viejas construcciones.

Todas reciben e instalan equipos electrónicos, careciendo de tierra física, pararrayos o supresores, estos últimos más caros, pero imprescindibles si se tiene en cuenta que el daño puede ser mucho mayor que la inversión necesaria, no solo por las pérdidas materiales, sino por las afectaciones en servicios o la fuga de información.

Lo más curioso es que, según hemos podido constatar en varias ocasiones, muchas empresas apuntan estos problemas como «accidentes», disfrazando así su verdadera causa, la negligencia, que nada tiene que ver con lo impredecible de un rayo.

Por eso, en el caso de empresas e instituciones, como mismo se cumplen medidas preventivas contra incendios o para evitar la entrada de intrusos, también deben instalarse sistemas para evitar «visitantes inesperados» por las redes eléctricas o telefónicas.

Y en el caso de los particulares, cerciórese de tener instalados los equipos con tierra física, de que haya pararrayos si vive en un edificio alto, y para mayor protección, cuando ocurra una tormenta eléctrica e incluso antes de salir de casa, desconecte todos los equipos para evitar accidentes como el ocurrido a mi amigo.

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