La fiesta de los olores

Algunos olores o sus combinaciones pueden crear predisposición o rechazo en mujeres y hombres para la actividad sexual Pregunte sin pena Sabías que...

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila
El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.                  Negred

De los cinco sentidos que poseemos, el más importante y tal vez el menos apreciado es el del olfato. Percibir olores es un recurso básico para sobrevivir: ellos avisan del peligro, dan fe del estado de los alimentos, activan nuestra memoria e influyen en las respuestas de placer o irritación, determinando en gran medida el éxito de las relaciones interpersonales.

Cuando se pierde la capacidad de olfatear, ya sea de forma temporal o definitiva, la vida cambia sensiblemente. Una de cada cuatro personas afectadas puede desarrollar incluso varias disfunciones en el campo de la sexualidad.

En su libro Sexo en el cerebro, publicado en el 2007, el neurocientista y psiquiatra norteamericano Daniel G. Amen relata experimentos desarrollados por varios expertos del mundo para determinar qué olores estimulan el erotismo y cuales resultan contraproducentes.

Nuestra mente trabaja elaborando asociaciones. El recuerdo de ciertos olores (y también sonidos) se archivan ligados a sentimientos, sensaciones... Al percibirlos nuevamente, el cuerpo responde con predisposición o rechazo. Amen llama la atención sobre el hecho de que la estructura en el cerebro a cargo de activar el apetito sexual es dos veces mayor en los hombres que en las mujeres.

El experto cita resultados del psiquiatra Alan Hirsch, de la Fundación para el Tratamiento y las Investigaciones del Olor y el Gusto, en Chicago: el flujo de sangre en el pene aumenta en un 40 por ciento cuando el hombre huele una mezcla de lavanda y pastel de calabaza. Otras combinaciones efectivas pueden ser uno de esos elementos con canela, naranjas, queso de pizza, carne asada o licores.

Hirsch también afirma que el olor del talco infantil (asociado a confort, mimos, atenciones) mejora el fluido sanguíneo en la vagina y predispone a la mujer para el placer. Lo mismo ocurre con los olores de lavanda, pepino, pastel de calabaza, y otros, mientras que los asados y las cerezas tienen un efecto contrario en las féminas.

Trampas de mariz

El uso de sustancias afrodisíacas se remonta al menos a unos cinco mil años de civilización. Los antiguos egipcios y los romanos utilizaban para ello varios musgos, por el parecido de su esencia con la testosterona, en particular el musgo de las glándulas anales de ciertos gatos etíopes.

La lista de olores estimulantes sería infinita: vainilla, chocolate, cebolla, jengibre, hierba buena, almizcle, frutas... pero todos no pueden usarse del mismo modo.

La respuesta sexual humana es controlada tanto por el Sistema Nervioso Simpático (SNS) como por el Parasimpático (SNP). El primero induce a la acción física, el segundo a la relajación. Algunas personas necesitan estar muy activas para sentirse a gusto en una situación erótica y otras precisan de paz, por lo que resulta útil saber qué olores producen cada reacción para no equivocarse a la hora de ambientar el lugar, dice el profesor japonés Shizuo Torii.

Sus experimentos demuestran que las esencias de jazmín, ylang-ylang, rosa, menta, pachulí y clavo de olor —entre otras— estimulan el SNS, mientras que el sándalo, la mejorana, el limón y la bergamota actúan sobre el SNP.

Sorprendentemente, las colonias masculinas producen un decrecimiento en la respuesta sexual femenina, en lugar de incrementarla, por muy agradable que resulte su olor. Reportes en Internet confirman que lavarse y perfumarse mucho puede alejar la posibilidad de una conquista: no hay mejor afrodisíaco que el olor natural de un cuerpo sano, apoyado por un ejército de hormonas de tipo esteroideo, muy volátiles, que liberamos a nuestro paso: las feromonas.

Estas se encuentran en el sudor, la orina y algunas secreciones de la vagina y el pene. La mayoría de las especies animales confían en ellas para aparearse, pero los humanos nos empeñamos en disimularlas consumiendo gran variedad de productos sintéticos.

Para hablar con propiedad, las feromonas no «huelen» a nada. Ellas son percibidas a través del órgano vomeronasal, estructura que todas las especies de mamíferos tienen en su nariz, incluso los acuáticos que no tienen olfato, y transmite la información al hipotálamo en el cerebro. La explicación de por qué alguna gente nos cae especialmente bien o mal «gratuitamente» pudiera estar en esos potentes y silenciosos emisarios, según la antropóloga Helen Fisher.

La actividad de estas hormonas depende de nuestro sistema endocrino, y cambia por ciclos vitales. Durante la ovulación, por ejemplo, las mujeres emiten más de estas señales de atracción, percibidas por los demás aunque no estén conscientes de ello. También influye el estilo de vida: lo que comemos, el ejercicio físico, el clima, las amistades... Incluso tener sexo activo con más frecuencia hace que las personas «huelan» diferente.

Regalo aromático

La aromaterapia es otra forma de emplear este poderoso sentido de la vida para crear, a través de aceites esenciales (de flores, frutas o cortezas) o de velas e inciensos, disímiles efectos físicos y emocionales que mejoran la salud de las personas y su sexualidad.

Hoy se acepta en el mundo occidental como una variante de medicina tradicional, pero ella ha estado presente desde siempre, por intuición, en la sublimación de ambientes donde el ser humano potencia su espiritualidad: cenas románticas, espacios religiosos, capillas mortuorias... Propiciar a nuestras narices de vez en cuando un «banquete» de este tipo puede resultar sano, estimulante y divertido, y la industria de los aromas se lo ha tomado con interés.

También se innova en la creación de olores corporativos: solvencia, vanguardia, tecnología, seguridad, eficacia, diseño, cercanía, agilidad, versatilidad, profesionalidad, originalidad, compromiso con los trabajadores y ecología son algunas de las cualidades que se pretenden atrapar en una fragancia para identificar a una empresa, ciudad, hotel... Así, además de almanaques, postales u otro souvenir, los visitantes se llevan el olor de cada sitio en una cajita que sus autores llamaron Akewele.

Para no quedarse atrás, los productores de perfumes están apostando a sustancias que imitan olores naturales, sobre todo feromonas sintéticas para untar en la piel o la ropa.

Pero el aroma de cada individuo es tan propio como sus huellas dactilares y no siempre combina bien con cualquier químico, sin importar su calidad o precio. Si nos gustan los aceites, perfumes y colonias, es recomendable buscar la esencia afín al olor propio y usarla a discreción.

Puede ser simple o sofisticada: lo esencial es que se parezca realmente a nosotros. Quienes prueban todos los días una fragancia distinta o se «bañan» en chillonas lociones de moda están literalmente ahogando sus feromonas: Puede que lleguen a oler bien, pero, lamentablemente, no dejarán nunca su marca personal en el recuerdo olfativo de los demás.

Pregunte sin Pena

I.V.: Soy profesor recién graduado. Tengo una relación estable con una muchacha mayor que yo. Todo marcha de maravilla. Hace unas semanas me cautivó una joven con la que no he cruzado palabra alguna pero siento que existe química entre los dos. Estoy confundido. Si todo en mi relación marcha bien, por qué esos aires de cambio. Desde entonces mi vida se ha convertido en un dilema. Es que no me atrevo a relacionarme con una y engañar a la otra. Tengo 25 años.

Sería conveniente intentar salir del estado de confusión. Tal vez lo más interesante de tu situación actual sea la oportunidad de conocerte un poco más a ti mismo. Es un buen punto para analizar qué buscas en la pareja y, sobre todo, la causa de tu búsqueda actual.

Por lo pronto, te sugiero que respondas a tu pregunta referente al por qué estos aires de cambio justo ahora que la relación con tu pareja parece marchar bien y acabas de graduarte. ¿Por qué te detienes en distinguir la edad de ambas como si fuese el único elemento significativo y diferente?

Por otra parte, ¿qué quieres decir cuando afirmas que te cautivó? Los flechazos de enamoramiento suelen ser certeros y engañosos al mismo tiempo. Certeros en tanto apuntan a lo entrañable en ti, que te conmueve y causa tu deseo aunque no sea posible explicar con palabras. Pero engañosos en tanto se sustentan mucho en las fantasías personales y la imagen que te construyes de esa otra persona en función de tu propio deseo e ideal, que finalmente no tienen que concordar con ella.

Es justo también decir que el amor suele jugar el papel de señuelo. Parece prometernos la felicidad absoluta, pero no lo logra totalmente. Continuamos deseando. Nos sigue faltando algo que para unos está en otras relaciones de pareja, para otros en una profesión, un pasatiempo, la familia, etcétera. Vivimos en un buscar cíclico eterno, pero lo perseguido depende de la particularidad de cada quien.

Puedes decidir lo que prefieras, pero no a la ligera. Si no te atreves, no actúes. Precipitarse puede ser nefasto. Busca en ti aquellos elementos que te ayuden a elegir.

Mariela Rodríguez Méndez, Máster en Psicología Clínica, Consejera en ITS y VIH/sida, psicoanalista

Sabías que...

Como un reconocimiento a quienes promueven de forma relevante y sistemática las relaciones de equidad entre hombres y mujeres, tanto en espacios públicos como privados, la Cátedra Mujer, Universidad y Desarrollo de la Universidad de Oriente convoca al premio Equidad 2009, al cual podrán aspirar personas e instituciones cubanas destacadas en esta labor en los últimos dos años.

Las personas o instituciones aspirantes deben hacer llegar al Grupo de Estudios de Género EQUIDAD, en la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente, la documentación (en soporte de papel o a través del correo electrónico) que fundamente su propuesta, que debe incluir un resumen de las acciones realizadas o resultados obtenidos en los últimos dos años, y avales que certifiquen los mismos.

La fecha límite para recibir esta fundamentación es el 28 de febrero de 2009, y los resultados se darán a conocer públicamente en el marco del III Coloquio Internacional Estudios de Género: Teorías y Prácticas, en Santiago de Cuba, a celebrarse entre el 6 y el 10 de abril próximo.

Este premio se otorgará cada dos años a tantas personas o instituciones como el jurado considere pertinente, y consistirá en una obra artística y diploma. Más detalles a través de los correos rosamaria@csh.uo.edu.cu y muri@csh.uo.edu.cu.

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